‘Analyze this’. La película que debió hacer Martin Scorsese.

Cuidado con Harold Ramid, pues a pesar de estar a la sombra de las portadas y no gozar de excesiva popularidad (se le recuerda más por su papel de cazafantasmas que por su faceta como director), ha logrado cosechar una carrera cinematográfica de auténtico mérito. Ahí tienen para atestiguarlo obras como ‘Groundhog day’ (1993), ‘The ice harvest’ (2005) o la que aquí nos atañe, ‘Una terapia peligrosa’ (1999).

A mí la temática del film ya me basta por sí sola para que ceda en prestar mi atención durante los cien minutos de su visionado. Estoy seguro que fueron presas fáciles para la empatía que conseguían transmitir personajes tan míticos como Tommy DeVito, Michael Corleone o Tony Montana, por nombrar a algunos de los básicos. Pues bien, denle la vuelta a todo ello. ¿Se imaginan al bravucón e impetuoso Santino sufriendo un gatillazo con su amante preferida? ¿Qué me dicen de Jackie Flannery llorando al ver un anuncio de papel higiénico protagonizado por ositos de peluche? ¿Verdad que también se imaginan a Alonzo Harris sufriendo un ataque de ansiedad escopeta en mano? Vale sí, lo reconozco. David Chase también le dio la vuelta al tema con ‘Los Soprano’ (1999), y eso que no buscaba la sonrisa del espectador. Pero al César lo que es del César, pues ‘Analyze this’ se estrenó coincidiendo en el tiempo con la obra maestra protagonizada por el sempiterno Gandolfini.

En fin, la parodia está muy conseguida. Ayuda en dicha labor ver a Robert De Niro riéndose de sí mismo, por no hablar de la comicidad que transmite Billy Cristal en cada plano, en cada gesto. Un homenaje en toda regla, eso sí, caricaturesco y chistoso a más no poder, a ese universo que rodea al cine de gángsters. Lo dicho, una joya más en la filmografía del bueno de Harold Ramis.

7.5/10 

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‘Hot shots!’. De risas con Lloyd Bridges y sus Top Gun.

La historia se sumerge en los quehaceres diarios de unos pilotos de aviación, en la trastienda de las bases militaries, entre misiones, soldados y altos mandos, aliñado todo con corrupciones de trasfondo, idilios amorosos y demás. Aquí, como el propio subgénero india, eso es lo de menos,  pues estamos ante una trama absurda en la que más que la historia, lo que importa es acertar con los gags, que las escenas estén realmente conseguidas. Algunas lo están, otras no tanto. Sí está bastante correcto el cervecero de Charlie Seen, aunque  resalta, por encima de todos, el bueno de Lloyd Bridges.

En fin, que los años no perdonan para una cinta como ‘Hot shots!’ (1991), la cual, ahora visionada, carece del punch cómico que antaño pudo poseer. Jim Abrahams, aún siendo un clásico de la comedia absurda, y ‘Hot shots’ uno de sus higlights, no ha conseguido que su producto envejezca de modo digno. Diversión descafeinada.

5/10

‘Pineapple express’. Parodia del colocón.

Veámos, Dale Denton (Seth Rogen) es un pringao de primera. Tiene un curro mediocre, una novia adolescente y es un porrero de categoría especial. No muy lejos de él, anda Saul (James Franco), camello de profesión, hippie de vocación. Dos ilustres personajes evocados por la factoría Apatow para amenizarnos la velada con una gamberra, atípica y desternillante historia que brinda como plato fuerte unos diálogos dignos de elogio y más de un gag/ecena realmente conseguido.

‘Pineapple express’,  he de reconocerlo, me hace gracia, incluso satisfacción por momentos. Todo acaba, eso sí, un poco pasado de vueltas, como recreándose demasiado, difuminándose un tanto la esencia y perdiendo el norte, finalmente, entre tiros y explosiones baratas. No obstante, esta parodia caricaturesca acerca del fumeta de a pie, así como del camello de a pie, le echa ingenio, sarcasmo e ironía al asunto, quedando envueltos los protagonistas en una especie de “aventuras en la gran ciudad” pero en clave marihuanera. En fin, para echarse unas risas.

‘Scary movie’. Mortalmente divertida.

 

‘Scream’, ‘Sé lo que hicisteis el último verano’, ‘El proyecto de la bruja de Blair’, ‘Matrix’. Son sólo algunas de las víctimas (las principales) del ingenio de los hermanos Wayans, quiénes decidieron allá por el 2000 iniciar una saga, la de ‘Scary movie’, que tendría como objetivo parodiar a las cintas de terror adolescente surgidas a partir de los años 90 (alguna de más atrás). El capital de los Weinstein (sí, los productores de Scream), curiosamente, era el que estaba detrás de tan maquiavélica idea.

No es ninguna gran película, tampoco lo pretende. Sin embargo, sí que es una parodia genial, chisposa y que, como mínimo, garantiza un par de carcajadas de las buenas. Tiene ciertos gags realmente conseguidos. Mis preferidos: la escena inicial (Carmen Electra imitando a Drew Barrymore), cualquiera en el que salga el agente especial Doofy, el rap del asesino, sus fumadas y el washaa, el coche humeante de Shorty, y unos cuantos más. Todo se engloba dentro de un lenguaje zafio y de una teatralidad juvenil que rebosa testosterona y mal gusto a partes iguales (pero me divierte). Un icono de la década, un clásico de mi adolescencia.