Amores perros (2000)

amores perrosDirección: Alejandro González Iñárritu
Guion: Guillermo Arriaga
Producción: Altavista Films / Zeta Film
Fotografía: Rodrigo Prieto 
Montaje: Alejandro González Iñárritu / Luis Carballar / Fernando Pérez Unda
Música: Gustavo Santaolalla / Daniel Hidalgo
Reparto: Gael García Bernal / Emilio Echevarría / Goya Toledo / Vanessa Bauche / Lourdes Echevarría
Duración: 154 min
País: México

El drama, uno de esos géneros que nunca pasa de moda, tomaba un nuevo aire en el año 2000 con ocasión del estreno de esta película. Amores perros desembarcaba desde México y lo hacía con la frescura que siempre representa la novedad, pero sin tibieza alguna respecto al fondo de la cuestión: mostrar la desazón que pulula en torno a las calles de Ciudad de México. El planteamiento nos sorprende por su originalidad, pues encontramos tres historias distintas para exponer un mismo tema. El cine coral ya existía antes del estreno de esta cinta, sin embargo el formato quedó enriquecido sobremanera gracias a esta narración. Aparecen así varios personajes con el mismo rango de importancia, entrelazándose sus destinos para germinar en una triste fotografía con la que el cine mexicano se despedía del siglo XX.

La trilogía Arriaga-Iñárritu se iniciaba con Amores perros, una historia esculpida desde el corazón. La derrota y el dolor se nos muestran de distintas formas, transmitiendo una sensación desoladora hacia el espectador. No me atrevería a elegir mi cinta favorita de esta trilogía, pues tanto 21 grams (2003) como Babel (2006) son dos obras contundentes, más encaminadas hacia el tema de la muerte que este relato, pero igual de sombrías, duras y hermosas. Sorprende comprobar que Amores perros es una ópera prima, puede que uno de los mejores debut de todos los tiempos. El talento visual de Alejandro González Iñárritu comenzaba aquí a desplegarse, también la aflictiva escritura de Guillermo Arriaga daba sus primeros pasos en el mundo del cine. Igual que la excepcional fotografía de Rodrigo Prieto, la cual se daba a conocer gracias al violento universo callejero expuesto en esta historia, iniciando una carrera así que ya le ha llevado a trabajar con cineastas de la talla de Spike Lee, Pedro Almodóvar, Oliver Stone, Ang Lee, Martin Scorsese o Ben Affleck. Ahí no termina todo, pues el doblemente oscarizado Gustavo Santaolalla componía por primera vez la partitura de un film, mientras que Gael García Bernal, brillante actor, aprovechaba a la perfección la oportunidad brindada para escribir su nombre con letras mayúsculas en la historia del cine mexicano. Es decir, todo (o casi todo) es novel en esta película, aunque no dé esa impresión.

Octavio y Susana. Daniel y Valeria. El Chivo y Maru. Náufragos sobre los que sustenta esta poderosa historia. Ellos y los perros que les acompañan. Porque, en el fondo, de eso va esta película, de retratar lo perra que puede llegar a ser la vida. El amor imposible de Gael, la cruenta realidad de Goya Toledo o los fantasmas del pasado que acompañan a Emilio Echevarría. Retazos de tristeza que un día colisionarán en una calle cualquiera. Retazos de tristeza acariciados por la emotividad más pura. Lirismo del dolor, eso es Amores perros

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Qué decir sobre… «Short Term 12» (2013)

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Dirección: Destin Cretton

Guión: Destin Cretton

Fotografía: Brett Pawlak

Música: Joel P. West

Montaje: Nat Sanders

Reparto: Brie Larson, John Gallagher Jr., Keith Stanfield, Kaitlyn Denver

Las películas con temática social siempre son bienvenidas. Esto del cine está muy bien como entretenimiento, espectáculo y negocio. Sin embargo, de tanto en tanto, es plausible ver cómo determinados autores arriesgan, aprovechando el escaparate y lanzadera que son las salas, para despertar la conciencia y sensibilidad de los espectadores acerca de determinados asuntos.

Así lo han hecho grandes maestros, nombres mayúsculos del séptimo arte. Ahí no ha llegado todavía Destin Cretton, autor de esta obra, pero deja una buena carta de presentación con Short Term 12, un relato focalizado en torno al día a día de las personas que habitan en un centro de acogida para menores. Los dos jóvenes protagonistas, Brie Larson y John Gallagher Jr., están muy bien encarnando a esos náufragos a los que les cuesta un sinfín endulzar sus vidas. A ella mucho más que a él. Y es que lo han pasado muy mal, desde bien pequeños. Pero no desisten, siguen hacia adelante. Están en la primera línea del frente, en el barro, rodeados de chiquillos y chiquillas que les recuerdan a sí mismos. “Quiero tener una vida normal”. Qué humilde, a la vez que impotente, deseo. Así de desangelada es la realidad para estos chicos. Un día de nubes en el que tan solo esperas que salga el sol.  

Una película, en definitiva, muy bonita de ver. Estéticamente está muy bien. Además, el relato no cae en el panfleto y el sentimentalismo barato tampoco nos inunda. Estamos ante una historia emotiva, sencilla. Un canto combativo y, sobre todo, vitalista en el que resalto, gusto personal, al personaje de Marcus (Keith Stanfield). Totalmente recomendable. 

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8/10 

‘Chinese box’. Hong Kong bajo la melancolía.

La_caja_china-163224139-largeEstamos en 1997 y Hong Kong está a punto de decir adiós a los ingleses. La incertidumbre, en forma de dominio chino, se vislumbra en el horizonte más próximo. Ahí, preocupado por las gentes que habitan en esa gran ciudad, descansa el relato que aquí nos ocupa: Chinese box.  

El irregular Wayne Wang filmaba, en esta ocasión, una obra sentida y emotiva. Una poética historia en la que Hong Kong quedaba teñido por una sutil melancolía. Es la vida, que se marcha. También la profunda tristeza de Jean, esa chica para la que el sol nunca despierta. Y el amor, el penitente amor que John siente por Vivian.

Un paisaje conmovedor, pincelado con tacto y delicadeza. Tanto Jeremy Irons como Gong Li y Maggie Cheung focalizan nuestra atención, haciéndonos partícipes de esta explosión de sentimientos.

8.5/10

‘Terrados’. Crisis.

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“A todo el que, en algún momento de su vida, no ha sabido quién era”. 

España. Año 2010, la crisis económica sigue su curso. El desbarajuste de la sociedad es inmenso. Un destrozo, un puñal en el corazón de la cohesión social. Años de vida que se marchan al limbo. Son historias de errantes, anónimos, que conforman este desolador paisaje.

‘Terrados’ es una obra que nace como consecuencia de la amarga experiencia de miles, millones, de personas. Treinteañeros que ahora, fruto de la desolación, deciden replantear sus caminos, sus vidas. Demian Sabini ha rodado, con apenas doce mil euros y de manera novel, una película cargada de lagunas y varios defectos, sí, pero que supone un alegato entusiasta con el que ponerle una sonrisa al drama. 

6.5/10 

‘El crimen del padre Amaro’. Valiente pero irregular.

crimen-del-padre-amaro-el-movie-poster-2002-1020203610El film que aquí nos ocupa tuvo en su día un muy buen recorrido, tanto comercial como de crítica. Fueron días de esplendor para el cine mexicano, estrenando ‘Amores perros’ (2000), ‘Y tu mama también’ (2001) y ‘El crimen del padre Amaro’ (2002) de manera consecutiva. Ésta última, de hecho, consiguió estar nominada en la categoría de mejor película de habla no inglesa en los certámenes más importantes de la industria cinematográfica, es decir en los Globos de Oro y los Oscar. 

Las tres tienen en común, curioso, la presencia del actor más importante que ha dado el país azteca en los últimos lustros: Gael García Bernal. Aquí se viste de sacerdote y soporta el peso principal del film, poniendo en tela de juicio el tema del voto de castidad dentro de la Iglesia Católica, combinándolo con asuntos de candente actualidad en México como son la relación existente entre la Iglesia y el narcotráfico y la guerrilla revolucionaria.

Todo un amalgama de situaciones que, en el fondo, quedan supeditadas a un romance imposible de sobrecogedor desenlace. La valentía demostrada al poner el dedo en la llaga en cuestiones de interés social se difumina al haber pecado esta narración de ambiciosa. Abarca más de lo que puede ofrecer, dando lugar a una historia desequilibrada e irregular. En cualquier caso, estamos ante una película correcta que ni defrauda ni entusiasma.

6.5/10

‘Gran Torino’. Un buen hombre.

poster-gran-torinoEn 1968 besé a Betty Jablonski en la fiesta de Navidad de la fábrica. Dorothy estaba en el cuarto de al lado con las otras esposas. Simplemente sucedió. También gané 900 dólares vendiendo un motor y un bote. No pagué los impuestos, es lo mismo que robar. Y, por último, nunca fui muy cercano con mis dos hijos. No los conozco, nunca supe cómo hacerlo.

Clint Eastwood interpreta en ‘Gran Torino’, otra de sus grandes películas, al anciano Walt Kowalski, un tipo gruñón, enfermo y recién enviudado que afronta, por tanto, el camino de la soledad en plena cuesta abajo, sabedor de que sus días en esta vida se están agotando.  

Su barrio de toda la vida ha desaparecido. Allá donde ondeaban banderas estadounidenses en las entradas de las casas, la gente hablaba inglés, los felices vecinos regaban sus jardines y uno podía pasear plácidamente por las aceras de su calle, aparece ahora un paisaje totalmente diferente. Asiáticos y afroamericanos campan a sus anchas por el vecindario, con sus tradiciones, con su forma de entender el mundo, con su propia cultura y lenguaje. Y sí, con el problema de la marginalidad social, la irrupción de la delincuencia y el vandalismo que destroza cualquier posibilidad de obtener un futuro mejor. 

Esto no es el lejano oeste, sino un barrio perdido del Midwest estadounidense, pero no hay duda de que esta película tiene alma de western. ‘Gran Torino’ es una película conservadora, pero totalmente humana y creíble.  Adornada con los rituales que acompañan a las mejores historias crepusculares, Eastwood vuelve a lucirse con una composición que conoce a las mil maravillas, recordando un tanto a obras como ‘Unforgiven‘ (1992) o ‘Million dollar baby‘ (2004). En esta ocasión, además, tenemos la oportunidad de disfrutar de unas conversaciones, escenas y frases elaboradas con absoluta brillantez e ingenio.  

El melting pot norteamericano, con sus problemas de racismo, marginalidad e integración, queda desentrañado a través de las vivencias de Mr. Kowalski. Los tiempos, por desgracia, han cambiado, parece querer decirnos Clint Eastwood. Ya no existen guerras como la de Corea. Ahora se venden coches japoneses en lugar de estadounidenses. Y el hmong ha sustituido al inglés como lengua mayoritaria en muchos vecindarios. Pero a Kowalski ya poco le importa todo eso. Le ha cogido cariño a un buen muchacho, y se va a encargar en la medida de lo posible de que todo le vaya bien. Es su última gran obra antes de partir. 

8.5/10

‘Paraiso travel’. La épica de la vida.

paraiso_travel_ver2_xlgMarlon está perdidamente enamorado de Reina, su novia. Ambos son jóvenes y tienen un futuro prometedor esperándoles. Sin embargo, ella no está dispuesta a desperdiciar su vida en Colombia. Sueña con llegar a los Estados Unidos, con alcanzar la porción del sueño americano que le corresponde en la tierra de las oportunidades. Y Marlon, bien, él simplemente la seguirá por amor.  

Esto es ‘Paraiso travel’, el título dado a esta perfecta obra pulida por Simon Brand en base a la escritura de Jorge Franco Ramos. Tres son los pilares sobre los que se sustenta la narrativa: el drama de la inmigración; el romance; y la búsqueda de cada uno por encontrar su lugar. Buenos ingredientes, por tanto, para elaborar una poderosa historia sobre ilusiones rotas, sufrimiento y penas. Aunque también hay espacio, en medio de tal pesadilla, para la determinación, el esfuerzo y, finalmente, la satisfacción.

No busquen encontrar la típica postal neoyorquina en esta cinta. Pues Marlon, un brillante Aldemar Correa, no estaba de vacaciones glamourosas en la ciudad de Nueva York. Estaba, como tantos otros, tratando de lidiar al monstruo, al gigante. Es el lado amargo de la vida, cuando no te queda otra que echarle un pulso a ésta, encontrar tu camino en medio de tanto azote y mejorar, convertirte en un hombre. Una épica narración, muy acorde con el siglo XXI, en la que todo queda bien equilibrado y repartido. 

8/10   

‘Luna de avellaneda’. Una luz especial.

Luna_de_Avellaneda-588442172-largeEsta es una película de barrio. Cine social y de crítica. Una afilada lanza contra el capitalismo y los devastadores efectos que éste ha tenido sobre las calles argentinas. Un escudo en pro de la felicidad, de la importancia del cómo y sus formas. Todo ello bajo el paraguas sentimental con el que Campanella cubre a sus historias. Vuelve a sonar, por tanto, la melodía del cineasta y su equipo. Todos conocemos ya la brillante partitura. Menudo lujo disfrutar con este tipo y sus historias. Vaya monumento merece Ricardo Darín. Son cosas redundantes, pero ciertas.

Total que ‘Luna de avellaneda’ vuelve a entusiasmarnos. A pesar de ser la película más irregular en comparación con ‘El mismo amor, la misma lluvia’ (1999) y ‘El hijo de la novia’ (2001), a pesar de un metraje excesivamente largo y a pesar de contar con algún desvarío sensiblero, el caso es que la narración nos vuelve a impregnar de la sutil emotividad que atesora. Los personajes vuelven a estar pulidos de manera brillante, y sus peculiares odiseas vuelven a cautivarnos.

Campanella vuelve a sacarle una sonrisa al drama. Y lo hace de un modo tan natural, veraz y ligero que a uno no le queda más remedio que quitarse el sombrero ante el recital presenciado.

7.5/10   

‘Brassed off’. Y la música sonó.

600full-brassed-off-posterEn una zona minera de Inglaterra las cosas no terminan de andar bien. El gobierno de Margaret Tatcher está dispuesto a liquidar el negocio y abrir nuevos intereses nacionales en otras ramas de la economía. Así de fácil. El problema es que detrás de números y sumas, siempre suele haber personas con sus peculiares tragedias y debacles personales. De esto va ‘Tocando el viento’. Bueno, de esto y de cómo el amor por la música será la única razón que tengan los chicos de la banda de la minería para no decaer en su vidas, para seguir andando. “Al menos ellos nos escuchan“, se dicen unos a otros.   

Emotiva historia en la que brillan, elección personal, Ewan McGregor y Stephen Tompkinson con luz propia. La denuncia social sobre el cambio en la economía inglesa irradia amargura al por mayor. Sin embargo, Mark Herman sabe darle el punto de caramelo necesario para que le quede un plato de muy buen gusto en el que la necesaria reivindicación no va en disputa con el enternecedor sentimentalismo que aquí nos han propuesto. Notable.

7.5/10  

‘María, llena eres de gracia’. Mulas.

María, llena eres de graciaMaría cuenta con diecisiete primaveras. Vive en una población humilde, cerca de Bogotá. Su vida comienza y termina con un precario trabajo, una modesta aportación a la economía familiar y momentos de distracción con su novio Juan. Pero todo eso ya ha terminado. La joven está asqueada por la actitud de su encargado, harta de su familia y embarazada de un chico al que ni siquiera ama.  

En medio de todo ello, de pronto, un mal día recibirá una proposición arriesgada: comerse 63 “pepas”, coger un avión con destino a Nueva York y hacer la entrega de la mercancía. Tan fácil como peligroso. Y es que si la producción se realiza en Colombia, la demanda está en los Estados Unidos y el comercio de la sustancia es ilegal, alguien debe encargarse de hacer el transporte al margen de la ley. Estamos, pues, ante un viaje crudo y áspero hacia las entrañas de un miserable negocio  que no duda en emplear cualquier tipo de artimaña  con tal de obtener ganancias.

Pobre María. El autor de la obra, Joshua Marston, nos muestra el lado humano de la barbarie a través de la desgarradora interpretación brindada por Catalina Sandino Moreno. No busquen dulzura en esta película, aquí todo es tan mugriento como la realidad misma, esa realidad a la que deben enfrentarse las inocentes chicas que ejercen como mulas.

7.5/10