‘Rebel without a cause’. Icono de una época.

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James Dean es un joven que apuesta por la hombría. Obsesionado por escapar de la cobardía, lucha por no parecerse a su padre, un fiel sumiso de los mandatos de su esposa. Quizás por ello siempre acaba metido en alguna pelea donde uno simplemente se juega el honor. Por su parte, Natalie Wood es una chica frágil, siempre ligera de ropa pero carente de ternura, su mayor deseo pasa por conocer qué es eso del amor verdadero. Muy cerca de ella anda Sal Mineo, el más joven de los tres. Un chico sin padres que simplemente reclama un poco de atención, sentirse importante para alguien.    

Total, que son los años cincuenta. La guerra ha terminado y en los Estados Unidos el bienestar alcanza cotas inimaginables. Los tiempos cambian y las incomprensiones generacionales aparecen. Los jóvenes andan tan o más desubicados que sus padres. Una transición en los hábitos y valores de vida que termina por eclosionar en una rebeldía sin causa, en una carrera de coches suicida en la que a la pregunta “¿por qué lo haces?” se le responde con un simple y claro “porque algo hay que hacer”. 

En esencia ‘Rebel without a cause’ es eso, una historia de incomprensiones y frustraciones juveniles. Una película endiosada por crítica y público. Miles de seguidores, en un alarde de personalidad, han copiado hasta la saciedad el look que aquí nos presentaba el malogrado James Dean. Nunca antes una cazadora roja significó tanto. Tampoco antes unos simples vaqueros y una camiseta blanca habían calado tan hondo en la sociedad. Cosas del cine. A todo ello contribuyó, en cualquier caso, el hecho de que la obra de Nicholas Ray fuera estrenada apenas un mes después de la trágica muerte del carismático actor, quien tan solo contaba con veinticuatro primaveras.

En fin, una película notable. No es una obra maestra ni mucho menos, pero sí es cierto que los tres personajes principales (además del contexto) están bien pincelados. El collage sentimental de Nicholas Ray en torno a las preocupaciones de la juventud termina por convencernos. En cualquier caso, no nos engañemos. Si por algo pasará a la historia ‘Rebelde sin causa’ será por su incomparable poder de atracción y su inconfundible estética. Lo dicho, James Dean.

7.5/10 

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