Qué decir sobre… «American hustle» (2013)

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Dirección: David O. Russell

Guión: David O. Russell, Eric Singer

Fotografía: Linus Sandgren

Música: Danny Elfman

Montaje: Alan Baumgarten, Jay Cassidy, Crispin Struthers 

Reparto: Amy Adams, Christian Bale, Bradley Cooper, Jennifer Lawrence, Jeremy Renner, Michael Peña, Robert De Niro 

Sin palabras. Una película cautivadora. El guión elaborado por David O. Russell y Eric Singer no deja ningún cabo suelto, proponiéndonos una intriga tan adictiva y persuasiva como habilidosa. Nos engatusa cual gran estafa, y eso que nos llevamos al bolsillo con gusto. Pero claro, la película la firma quien la firma. Todavía no entiendo el porqué, pero sus trabajos siempre conllevan una campaña de desacreditación tremenda. Sucedió con Silver linings playbook (2012), y sucede ahora con American Hustle. “Sobrevalorada” es el calificativo de moda entre la crítica. Pues bien.    

Todo brilla con luz propia en esta película. El soundtrack es preciso y atinado. La historia, los diálogos, las miradas y las distintas situaciones son un espectáculo mayúsculo. El montaje es de escándalo. Además, el poderío narrativo de David O. Russell, tan engalanado y personal, nos atrapa sin dejar más opción que disfrutar de este alocado descenso por los rápidos y cascadas que caracterizan al mundo de las estafas. Mención especial merece un apartado que nunca destaco pero que aquí tiene una trascendencia fundamental: el diseño de vestuario. Una locura el provecho sacado a la natural belleza de Amy Adams. Elegante y coqueta, una mujer liberada con estilo, propia de la época en la que se ambienta la película (1978). Las camisas de seda con las que viste marcan un antes y un después. Un espectáculo en sí mismo.

No podemos pasar por alto, a su vez, el bestial trabajo realizado por el reparto. Son el principal activo del film. Un derroche portentoso, acaparador. Mires donde mires, encontrarás algo a lo que agarrarte. La mejor de todos sea, probablemente, Jennifer Lawrence en su papel de macarrónica esposa. Siempre lo digo, desde que la vi en Winter’s bone (2010) me pareció una actriz descomunal. No lejos de ella anda Amy Adams, quien, sin embargo, va descendiendo en importancia conforme avanza la película. En cualquier caso, tiene un peso capital en este relato.

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Del lado masculino, Christian Bale realiza un notable trabajo interiorizando a ese astuto barrigudo. Por su parte, los ojos de Bradley Cooper cada vez que sale un nombre nuevo en la investigación son una gozada (tanto como sus rizos). El quinto en cuestión es Jeremy Renner, actor camaleónico, estupendo aquí a la hora de interpretar al típico alcalde casposo de turno. Y falta uno, el tapado del cartel. No diremos quién es por no destrozar el punch y efecto sorpresa que conlleva. Una mirada le basta para dejar claro quién manda cuando él está de por medio.       

No puedo disimular que American hustle me ha gustado bastante. Todo aparece underskin en esta narración. Nada es lo que aparenta ser, pues no podía ser de otra forma en un relato repleto de embaucadores, políticos, federales y gangsters. La manipulación es un arte, parece querer decirnos David O. Russell. Y lo hace de un modo asombroso. Momentazos. Una película redonda, llena de matices, acerca del universo que rodea al timo. Un thriller, en resumen, potente y con buen pulso.

9/10    

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Qué decir sobre… «Hiroshima, mon amour» (1959)

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Dirección: Alan Resnais

Guión: Marguerite Duras

Fotografía: Sacha Vierny, Takahashi Michio 

Música: Georges Delerue, Giovanni Fusco

Montaje: Jasmine Chasney, Henri Colpi, Anne Sarraute 

Reparto: Emmanuelle Riva, Eiji Okada, Bernard Fresson 

Esta es una película de otra época. Una manera distinta de entender el cine. Todavía no han llegado los años sesenta cuando Alan Resnais nos relata una parsimoniosa historia llena de sentimiento. Si uno escarba debajo de la sutilidad que envuelve a esta narración, encontrará un paisaje conmovedor. 

Hiroshima, mon amour (1959) contiene, en esencia, un hermoso alegato antibélico a través del cual uno puede lamentar el lado cualitativo de la barbarie. El prólogo, de unos diez minutos de duración, roza el escalofrío. Las imágenes son duras, impactantes. En Hiroshima había personas (¡claro que las había!) en el momento de lanzar la bomba atómica. En Nevers había personas (¡claro que las había!) en el transcurso de la guerra. 

Un encuentro entre dos desconocidos, una joven actriz francesa y un atractivo arquitecto japonés. El romance fugaz entre ambos no solo hará explotar la pasión y el sentimiento, sino que también encenderá la llama del recuerdo. Un recuerdo pesaroso, mísero. También dulce. Un amor imposible, evocado ahora entre las calles y habitaciones de Hiroshima. Precioso el trabajo de Emmanuelle Riva en este sentido. Es la felicidad y tristeza del amor.

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8/10    

Qué decir sobre… «Inside Llewyn Davis» (2013)

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Dirección: Joel Coen, Ethan Coen

Guión: Joel Coen, Ethan Coen

Fotografía: Bruno Delbonnel

Música: Varios

Montaje: Joel Coen, Ethan Coen (como Roderick Jaynes)

Reparto: Oscar Isaac, Carey Mulligan, Justin Timberlake, John Goodman, Garrett Hedlund, F. Murray Abraham

If you missed the train I’m on, you will know that I am gone“. 

El cine de los hermanos Coen es único, especial. Tienen un talento descomunal, una inventiva que no conoce límites, así como una creatividad fácil de adaptar a los distintos géneros y escenarios. Ahí está su filmografía para atestiguarlo. Aterrizan ahora, quién lo hubiese dicho, con un drama de una pureza muy agradable de ver (y escuchar). Hablamos de Inside Llewyn Davis, por supuesto. Una de las mejores películas del año. 

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Bañada musicalmente en los años sesenta, esta es la historia de un perdedor. Sin más. Eso sí, no crean que la simpleza de la propuesta le resta encantos a la narración, pues el binomio derrota-folk funciona a las mil maravillas en esta ocasión. El lado oscuro de la vida tiene su punto de lirismo siempre que uno lo sepa aprovechar. Y los Coen lo aprovechan, sirviéndonos así una odisea “sesentera” repleta de elegancia, armonía y estilo. Toda la rareza e irregularidad que atesoraba Barton Fink (1991) a la hora de desentrañar las miserias que acompañan al oficio de escritor quedan ahora al margen. Para el oficio de músico optan por la emotividad más clásica. Pincelan así un paisaje natural donde los sinsabores y la amargura azotan a un excepcional Oscar Isaac. 

Solo por la fabulosa BSO, Inside Llewyn Davis ya merece la pena. El montaje, la fotografía, el guión, la dirección. Nada falla en esta película. La galería de secundarios, además, está espléndida y los escenarios propuestos, principalmente el Nueva York de los años sesenta, no podrían ser más apropiados.

En fin, un viaje precioso. Un poema puesto al servicio de las grandezas y miserias que acompañan a la derrota. Cierra maravillosamente, redondeando así el sentido del mensaje que transmite esta historia, con el Farewell de Bob Dylan. Mítica.

9/10  

Qué decir sobre… «Jeune et jolie» (2013)

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Dirección: François Ozon

Guión: François Ozon

Fotografía: Pascal Marti

Música: Philippe Rombi

Montaje: Laure Gardette 

Reparto: Marine Vacth, Géraldine Pailhas, Frédéric Pierrot, Charlotte Rampling 

Película extraña la que aquí nos ocupa, Jeune et jolie (2013). Ni es un proyecto habitual ni es una historia sencilla de contar. Tampoco encaja dentro de lo estándar, no obstante, el cine de François Ozon. Quizás sea este el motivo por el cual esta cinta resulta agradable de ver. 

La historia puede que sea atípica, sí; pero también muy sencilla. Tan sencilla como un teléfono móvil o una habitación de hotel. Tan sencilla como billetes cargados de sinsabores. Tan sencilla como una poderosa mirada. Tan sencilla como un juego de niños. Nada tiene sentido, aunque todo encaja. El cineasta acompaña a este relato de naturalidad y realismo, notas suficientes para sumergirnos de un modo espontáneo en el día a día de esa adolescente que, sin motivo aparente, decidió ser prostituta.  

Una narración habilidosa que, por fortuna, no cae en la simple transgresión. Nada es hueco ni vacío en ella, aunque todo parece estar escondido debajo de la piel. No hay impostura, pretenciosidad o pedantería. Teñida de una frialdad intencionada, Ozon ha sido tan sutil a la hora de adornar esta odisea sexual que bien podría dejar a más de uno desorientado.

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7.5/10  

Qué decir sobre… «August: Osage County» (2013)

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Dirección: John Wells

Guión: Tracy Letts

Fotografía: Adriano Goldman

Música: Gustavo Santaolalla

Montaje: Stephen Mirrione

Reparto: Meryl Streep, Julia Roberts, Chris Cooper, Ewan McGregor, Margo Martindale, Sam Shepard, Dermot Mulroney, Julianne Nicholson, Juliette Lewis, Abigail Breslin, Benedict Cumberbatch

Un hombre con el ánimo decaído, ilusionado por la literatura, enamorado del alcohol y hastiado de su rutina diaria decide un mal día desaparecer de casa. Así, tan extraño suceso, provocará el retorno al hogar de toda la familia, levantando una polvareda tremenda repleta de secretos, traiciones, reproches, tristezas y miserias.    

La escritura de Tracy Letts, impregnada por la idiosincrasia de Oklahoma, había arrasado en el mundo del teatro, precisamente con la obra original de August: Osage County (2013). Le faltaba, sin embargo, consolidarse en esto del cine, donde hasta el momento tan solo había elaborado obras de poca resonancia como Bug (2006) y Killer Joe (2011). Con la cinta que aquí nos ocupa da el salto definitivo, acompañado del seguro comercial y altavoz distribuidor que representan los Weinstein, así como por la corrección en la dirección de John Wells.

A través de esta pequeña historia, envuelta en un dramatismo familiar un tanto desmedido, el cineasta hila un relato que se ve con agrado, cómodamente, pero en el que la emotividad no brilla como en otras ocasiones. Tiene grandes escenas, buenos momentos y estupendos diálogos. Además, la película está muy bien encajada gracias a una factura técnica y artística que demuestra pocas carencias. Pero, con todo, le falta un punto de sentimiento, opinión personal, a la hora de pincelar este desalentador y agobiante paisaje.

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Una familia desestructurada da para mucho a la hora de realizar un casting. Y, desde luego, aquí han hecho un gran trabajo en este sentido. La nómina de actores es abrumadora. Dos nombres en especial están acaparando las portadas: Meryl Streep, talento sempiterno; Julia Roberts, magnífica en esta película. No son los únicos, pues la lista es larga, atesorando nombres como Chris Cooper, Ewan McGregor, Margo Martindale, Sam Shepard, Dermot Mulroney, Julianne Nicholson, Juliette Lewis, Abigail Breslin y Benedict Cumberbatch. Todos, todos están espléndidos a lo largo de esta narración. Y en una película donde toda la crítica destaca las cualidades del reparto femenino, yo, en cambio, me rindo ante la gran labor interpretativa, por orden de preferencia, de Sam Shepard, Chris Chooper y Benedict Cumberbatch.   

En fin, un sutil drama repleto de sensaciones enfrentadas. A mí, la verdad, no me llega tanto como otras películas, pero reconozco el talento y el buen hacer de August: Osage County, una pequeña joya, seguro, para muchos. 

7/10  

Qué decir sobre… «Frances Ha» (2012)

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Dirección: Noah Baumbach

Guión: Noah Baumbach, Greta Gerwig

Fotografía: Sam Levy

Montaje: Jennifer Lame 

Reparto: Greta Gerwig, Mickey Summer, Michael Esper, Adam Driver

Vamos a dominar el mundo. Tú serás una magnate de las editoriales increíblemente perra. Y tú serás una famosa bailarina moderna, y publicaré un libro muy caro sobre ti. Y tendremos un apartamento para las vacaciones en París. Y tendremos amantes. Y ningún hijo. ¡Y hablaremos en las graduaciones universitarias!“.    

Una chica joven. Frances se llama. Medianamente atractiva. Tiene 27 años de edad, y es de esas a las que comienza a afectarle el típico comentario de “pareces más mayor”. Vive en Nueva York, perdida en mitad de esa jungla de viejos rascacielos, tratando de encontrarle un sentido a su vida cuando de pronto ¡vaya, lo tiene! Ha decidido ser bailarina de danza moderna, siempre le gustó. Pero claro, primero ha de pagar el alquiler del mes. Y está sin blanca. ¿He dicho ya que se llama Frances?   

Frances Ha me recuerda a una canción pop. No es la primera vez, sucede muchas veces en este tipo de historias. Son sencillas y cortas, pero llenas de emoción. En este sentido, esta película contiene una de esas historias de las que dirías que no tiene nada de especial, pero a la que bien podríamos aupar como un himno generacional.

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En su día ya me gustó Lola versus (2012), lo digo porque existen bastantes paralelismos entre ambas. El principal, claro está, no es otro que la encantadora Greta Gerwig. No es nada difícil sumergirse a través de ella en el torbellino de vivencias, sentimientos, ilusiones y desatinos propuesto con tanto gusto y estilo por Noah Baumbach. 

Un cuento fresco, original y acertado sobre la juventud. Podría decirse que Frances Ha tiene su punto, está bien hecha y consigue sacarte una sonrisa. Servida con mucho encanto y chispa, prepárense para dejarse engatusar por este relato sobre la épica de la incertidumbre.

8/10 

Qué decir sobre… «12 years a slave» (2013)

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Dirección: Steve McQueen

Guión: John Ridley

Fotografía: Sean Bobbitt

Música: Hans Zimmer

Montaje: Joe Walker

Reparto: Chiwetel Ejiofor, Lupita Nyong’o, Michael Fassbender, Adepero Oduye, Brad Pitt, Sarah Paulson, Paul Dano, Benedict Cumberbatch, Paul Giamatti, Scoot McNairy, Quvezhané Wallis

“Roll Jordan roll”

La esclavitud contemporánea llega a las salas de cine de la mano del británico Steve McQueen. Una de las mayores vergüenzas de la humanidad puesta sobre el escaparate por un cineasta sin complejos ni mesura. El relato gravita en torno a la figura de Solomon Northup, un hombre libre que por codiciosas circunstancias terminará siendo, a mediados del siglo XIX, un esclavo más en territorio estadounidense, otro nigger con el que las sucias manos blancas podrán juguetear a su antojo.

Las miserias que acompañan a la condición del esclavo son trazadas con pulso firme a lo largo de este relato. Todo me resulta truculento, asqueroso, infame. El recital dado por Chiwetel Ejiofor, encarnando con absoluta naturalidad no solo la tristeza que acompaña a su personaje sino también la estoica lucha por sobrevivir, se combina con la eterna agonía de Lupita Nyong’o (Patsey) y la desgarradora pena de Adepero Oduye (Eliza) para explicitarnos la atroz existencia a la que se enfrentaron millones de infelices y desgraciados que, por un motivo u otro, terminaron sometidos a los sangrientos dictados del sistema (capitalista). 

El lado cualitativo de la sinrazón también lleva aparejado a un buen puñado de esclavistas. El aberrante salvajismo y la repulsiva codicia toman forman en las figuras de Scoot McNairy, Paul Giamatti, Benedict Cumberbatch, Paul Dano o Sarah Paulson. Entre toda esta fauna de sinvergüenzas destaca un nombre en especial, Michael Fassbender. Cada vez que sale en escena conquista nuestra atención. Es un actor colosal que transmite sin esfuerzo alguno la terrible y “civilizada” crueldad a la que debe dar vida. Logra representar así la demencial idiosincrasia de su personaje, contribuyendo a pincelar el infierno terrenal que sin ambigüedades ni reservas se nos expone en 12 years a slave.

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La película está muy bien resuelta. Elaborada sin fisuras ni flaquezas. Transmite sensación de grandeza. Difícil ponerle un pero a la factura técnica y artística aquí presentada. Además, los defectos que acompañaban a la narrativa de McQueen en Hunger (2008), prácticamente se han difuminado a lo largo de este metraje. El cineasta va modelando así las muchas virtudes que posee, dejando a un lado la pedantería y acomodando su talento por una vía más convencional para disfrute de los espectadores.

Un relato histórico digno de ver. Un monumento a la libertad lleno de coraje que le hace justicia a todas las personas que vivieron en tan humillantes e inhumanas circunstancias. Es, en definitiva, uno de los mayores regalos que nos ha brindado el cine recientemente. Recomendable.  

8.5/10        

Qué decir sobre… «Her» (2013)

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Dirección: Spike Jonze

Guión: Spike Jonze

Fotografía: Hoyte Van Hoytema

Música: Arcade Fire, Owen Pallett

Montaje: Jeff Buchanan, Eric Zumbrunnen 

Reparto: Joaquin Phoenix, Scarlett Johansson, Amy Adams, Rooney Mara, Olivia Wilde  

Espectacular. Todavía no acierto a averiguar cómo Spike Jonze ha sido capaz de transmitir tanto tanto sentimiento de un modo tan natural. Es difícil hacerlo, más aún si uno se propone clarificar toda esa explosión sentimental a través de una relación virtual entre un hombre con el corazón malherido y una voz femenina proveniente de un sistema de inteligencia artificial.

Sobre Joaquin Phoenix recae la atención principal. Lo hace muy bien, como siempre. Es un tipo que humaniza de una manera absolutamente creíble la batalla anímica a la que se enfrenta su personaje, Theodore. La narración, muy bien llevada por Spike Jonze, avanza espontáneamente con gracia y sutileza, acompasada por la preciosa The moon song de Karen O, envuelta en la belleza que proporciona la fotografía de Hoyte Van Hoytema. Qué bien están, además, Amy Adams y Rooney Mara al encarnar a unos personajes indispensables en este relato, expuestos de un modo sutil, conciso.  

A mí, Her, me ha hecho sentir. La siento muy cercana, próxima. No me cuesta nada identificarme con las vivencias narradas. El guión es una absoluta maravilla. Los diálogos y reflexiones son fabulosos. Qué natural y armoniosa película. Todo me resulta familiar. Termino así cautivo, prendado por la magia que impregna a esta preciosa historia.

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9/10    

Qué decir sobre… «Gordos» (2009)

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Dirección: Daniel-Sánchez Arévalo

Guión: Daniel-Sánchez Arévalo

Fotografía: Juan Carlos Gómez

Música: Pascal Gaigne

Montaje: David Pinillos, Nacho Ruiz Capillas

Reparto: Raúl Arévalo, Pilar Castro, Antonio de la Torre, Leticia Herrero, Roberto Enríquez, Verónica Sánchez

Me ha decepcionado el segundo trabajo de Daniel-Sánchez Arévalo. Es un autor con talento y clase suficiente como para ofrecer mucho más de lo que aquí nos brinda. Todo gira en torno a una temática original, la gordura, a la hora de abrir la múltiple reflexión que, en el fondo, nos quiere plantear esta cinta. 

La historia, por tanto, no se anda con medias tintas. Pone el dedo en la llaga y hurga. A pesar de ello, nada me resulta creíble. No me llega el sentimentalismo que, teóricamente, busca transmitir el cineasta. Parece quedar esbozado así un paisaje frío, hueco y vacío. Por desgracia, la narración coral está llena de altibajos, siendo la irregularidad su nota principal. 

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Con todo, me gusta el binomio formado por el conservador Raúl Arévalo y la desatada Leticia Herrero. También el contradictorio personaje de Roberto Enríquez y la demencial interpretación dada por Pilar Castro. Ellos, junto a la acertada banda sonora, compuesta por Pascal Gaigne, que acompaña a las imágenes, son lo mejor de la película.   

En líneas generales, sin embargo, me transmite muy poco este relato. Todo me resulta barato, sensiblero e impostado. No me creo a (casi) nadie. Ni siquiera se salva, en esta ocasión, Antonio de la Torre, a quien le toca lidiar con un personaje plano y pretencioso. En fin, irregular y fallida. 

6/10

Qué decir sobre… «About time» (2013)

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Dirección: Richard Curtis

Guión: Richard Curtis

Fotografía: John Guleserian

Música: Nick Laird-Clowes

Montaje: Mark Day

Reparto: Domhnall Gleeson, Rachel McAdams, Bill Nighy, Tom Hollander, Lydia Wilson

Sobre el tiempo trata lo último de Richard Curtis. En sus guiones no cabe la pena ni la tristeza. Me lo imagino como un tipo feliz, encantado de la vida. Eso, al menos, es lo que transmiten sus trabajos. Dominador de la comedia romántica británica durante los noventa, ahí están Four weddings and a funeral (1994) y Notting hill (1999) para corroborarlo, su magia creativa alcanzó un punto de inspiración máximo en la preciosa Love actually (2003).     

Por tanto, About time no creo que coja desprevenido a nadie. El cineasta vuelve a hacerlo, vuelve a entremezclar variedad de situaciones y argumentos para, en el fondo, dar una vuelta de tuerca más a un género, el de la comedia romántica, que tanto -y tan tan bien- domina. El toque familiar que le añade en esta ocasión me parece fabuloso; Bill Nighy, como ya sucediera en Love actually, vuelve a encandilarnos al interpretar a ese padre tan estrambótico (a la par que enternecedor).

Si algún día se sienten tristes o decaídos, por el motivo que sea, no lo duden: pónganse una película de Richard Curtis. Seguro que les sirve para levantar el ánimo. Si eligen About time, además, se toparán con una pareja protagonista estupenda. A la guapísima Rachel McAdams ya la conocíamos todos, aquí vuelve a trabajar de un modo sensacional. El pelirrojo Domhnall Gleeson (hijo de Brendan Gleeson), por su parte, comienza a consolidar una carrera artística más que digna. 

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Película vitalista. Irradia un optimismo continuo en base a unos viajes en el tiempo de nuestro protagonista que, en el fondo, no son más que una excusa para rendir un bonito y coqueto homenaje a la vida, a nuestra existencia, a la magia del día a día. Todo endulzado con el algodón de azúcar que tanto (nos) gusta.

7.5/10