‘The thing’. Innecesario remake disfrazado de precuela.

En una escena de la cinta de Carpenter, cuando el Doctor y MacReady visitaban la base noruega, el primero le preguntaba al segundo: “¿qué ha ocurrido aquí?”. Con esa idea debió nacer esta insulsa precuela, parida por Matthijs van Heijningen Jr, que tiene más de remake que de otra cosa, con la idea de responder a este enigma.

Ha errado en su principal cometido: desvelar algo que no supiéramos ya. Poco (o nada) se dice de la famosa nave espacial. Tampoco se inspecciona en absoluto el origen y procedencia del alienígena. Apenas se dan un par de pinceladas (el tímido esclarecimiento de la imitación y poco más) para poner en órbita a todos aquellos espectadores que por motivos varios no hubiesen visto el original, abriendo así el telón para el festín efectista, gratuito y mínimamente decente que nos tenían aquí preparado.

Como cine absolutamente comercial, la nueva ‘The thing’ no está mal. Es decir, entretiene. En élla tenemos la crónica búsqueda del susto fácil como receta para conseguir la inquietud en el espectador, unido al despliegue de unos efectos especiales (me quedo con los viejos, aún siendo más modestos) que parecen, a diferencia de su antecesora, el fin último de la película y no el medio. Me da por ahí que todo es demasiado precipitado y ansioso, de puro nervio y ritmo impulsivo. Además, irrita comprobar que hay más de un calco, en alguna que otra escena, de su hermana mayor. Vamos, es como versionar a Carpenter pero despojando a su vástago de la fuente inspiradora paterna, quedando todo plenamente hueco.

En definitiva, buen presupuesto para un producto que no es más que fuegos artificiales. Muchos efectos especiales y sustos baratos como medida para paliar el déficit creativo (en la historia, dirección, reparto, música y demás) que ha habido para siquiera acercarse a la mítica cinta de los años ochenta. Esta cinta le da más mérito a la joya de Carpenter. Y sí, ya sé que las comparaciones son odiosas, pero aquí se prestaba a ello sobremanera.

6/10

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‘Rise of the planet of the apes’. El nacimiento de la especie dominante.

La Fox se atrevía de nuevo, diez años después de la burtoniana versión simiesca, con la fórmula mágica que alumbró Franklin J. Schaffner en 1968. Se trataba ahora, no obstante, de realizar una precuela de aquella mítica, nostálgica y meritoria cinta de título inolvidable: ‘The planet of the apes’.

¿Por qué? Amanda Silver y Rick Jaffa, dos mediocres guionistas, se basan en el material literario de Pierre Boulle, para resolverle al gran público la incógnita que envolvía la cuestión de la génesis del imperio simiesco. No se trata aquí de llevar a cabo un tratado darwinista, ni mucho menos. Basta con hilar una historia digna, que no sea muy compleja pero tampoco muy simple, añadiéndole ciertos toques sentimentales de por medio y, sobre todo, dejándose llevar por el ritmo que marca un compás trepidante y adrenalínico.

Del todo ello se encarga Rupert Wyatt, quién resuelve la faena de transmitir esta purificación de la especie, de un modo excepcional. Impregna a su narrativa de un poderío visual, sobre todo a partir de la segunda mitad de la cinta, que sirve para sumergirnos, de lleno, en la vorágine de acción, aventuras y devastación aquí presentada . ¿Qué hay de la estrella del cártel, James Franco? Bueno, su limitada expresividad mantiene el peso de la primera parte de la película, con el tema de la cura y demás. Luego, la estrella son los primates, principalmente un sensacional Andrew Serkis.

En fin, digna combinación entre drama y acción, entre simpleza y complejidad, que sirve para abrir el telón al distópico mundo que se encontró Charlton Heston.

7/10