‘To Rome with love’. Graciosa.

to-rome-with-love-posterEsta no es la mejor película de Woody Allen, pero es una película de Woody Allen. Quiero decir, siempre hay algo especial en su cine. Es muy difícil encontrar una obra indigna entre toda su extensa filmografía. Además, qué reproche le podemos hacer a un hombre que nos brinda, cual reloj suizo, una nueva cinta por año, sin faltar nunca a la cita con su público.

Historias de Roma, de su gente. Esta es una historia coral en la que el guión se nos presenta más flojo que en anteriores ocasiones, mientras que los diálogos tampoco son tan ingeniosos. Los actores que encabezan el cartel tampoco nos dan la mejor de sus versiones, excepción hecha, claro está, del fabuloso Roberto Benigni y su sarcástico personaje.

En todo caso, pasear por el Trastevere, admirar el Colosseo o sentarse en la scalinata de la Piazza Spagna de la mano de Woody Allen, no es cualquier cosa. Disfrútenla.  

7/10   

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‘Ben-Hur’. Épica.

936full-ben--hur-posterPadre, perdónalos porque no saben lo que hacen.”

Ben-Hur es la majestuosidad hecha cine. Es Charlon Heston dignificando la  profesión de actor cuando ríe, ama, sufre, sangra, odia y llora al encarnar a Judá Ben-Hur. Es Mesala, uno de los malvados más perverso que nos ha brindado el séptimo arte. Es la virtud de William Wyler y el arte de Miklós Rózsa. Es una colosal carrera de cuadrigas. Es dolor, odio y venganza. Es perdón y misericordia. Es un buen hombre dando de beber a otro buen hombre. Es la épica servida en todo su esplendor.

9/10

‘Ágora’. Vida y obra de Hypatia.

Amenábar nos lleva a la Alejandría decandete del siglo IV. Allí, Hypatia, una joven filósofa y astrónoma, da clases magistrales a sus alumnos, jóvenes de clase alta. Entre ellos, se encuentra Orestes, un joven pagano e inconformista que siente amor por su maestra. El mismo amor que siente Davo, su esclavo, por ella.

Esa historia de amores entrelazados, se ve cerrada por un amor inmenso, el amor más grande de todos. El amor de Hypatia por el saber, por el conocimiento. Hypatia entregará su vida y devoción a la filosofía y astronomía, impidiendo así el amor carnal.

Sin embargo, esta historia de amores cruzados se verá perturbada por un contexto nada lúgubre en comparación con lo que se avecinaba en siglos posteriores. El cristianismo acaba de salir a la luz. Sus creyentes ya no son perseguidos ni crucificados. Ahora, en la Alejandría romana, conviven los cultos paganos con el cristianismo y el judaísmo.

Sin embargo, poco durará la convivencia pacífica. Una ofensa de los cristianos frente a los dioses paganos, provocará una reacción represora de éstos, iniciando así un combate que desembocará con los paganos asediados tras sus murallas, protegiendo con su honor la biblioteca de Alejandría. Pero los romanos se decantarán  en favor de los cristianos, obligando a abandonar su biblioteca a los paganos.

La batalla habrá sido perdida para los paganos, el cristianismo habrá borrado de su lista de rivales a éstos. Hypatia, se sumergirá en el dolor más profundo al abandonar ese templo del saber que era la biblioteca. Ahora, durante un tiempo, existirá una paz forzada en Alejandría. Los paganos serán reconvertidos al cristianismo. Uno de ellos, Orestes, llegará a ser Prefecto romano gracias a ello.

Poco durará la paz. El afán universalista de los cristianos, representado en la figura del obispo de Alejandría, Cirilo, pronto le llevará  a enfrentarse a los judíos. Éstos serán expulsados. Los cristianos, gracias a la instauración del miedo y a la intolerancia, la representada tanto por Cirilo como por Amonio, el líder de los parabolanos, y gracias a las piedras y a la sangre derramada por sus espadas, serán los dueños de la ciudad.

Sólo un problema, el poder civil. El poder del Prefecto Orestes. Un antiguo alumno de Hypatia, su gran amor. Pronto, Cirilo descubrirá el camino más fácil para derrumbar a su único enemigo para alzarse con el poder total, atacar a Hypatia. Tergiversará y manipulará las palabras de Dios a su interés. El Prefecto deberá claudicar, arrodillarse a sus pies. Hypatia, abandonada, morirá. Davo, su amante en silencio, le ayudará a ello.

Gran obra histórica la diseñada en esta ocasión por Amenábar. Nos llevará a la vida y obra de Hypatia. Una vida y obra marcada por la astronomía y la filosofía. Una vida entregada al saber y a la ciencia. Una vida contrapuesta al pensamiento único cristiano. Ese pensamiento universalista que ya comenzaba a recrudecer sus actos y actitudes, y del que Hypatia fue víctima. Bonita historia de amores perdidos, de sueños desvanecidos. Y un claro culpable de todo ello: el cristianismo. Peliculón.