‘Superman’. Emblemática.

superman-version1-1978-movie-posterLo primero que me llama la atención de ‘Superman’ (1978) es ver que el guión viene firmado por, atención, Mario Puzo. Uno de los grandes escritores que ha habido sobre el mundo de la mafia, autor por ejemplo del clásico ‘El padrino’, se atrevía aquí a darle forma al musculoso hombre de los calzones rojos. Es una curiosidad, sin más. Un valor añadido al lustroso plantel de nombres que acompañan a esta cinta: Richard Donner en la dirección, Marlon Brando, Gene Hackman o Christhoper Reeve en el reparto, o John Williams en la composición de la BSO. 

De largo lo mejor del film viene dado por todo aquello que guarda relación con Krypton y Marlon Brando. Desde los comienzos en la remota galaxia hasta pasar por la infancia del superhéroe para llegar a su aleccionamiento final a manos de Jor-El. Ahí la película sobresale, descendiendo a lo terrenal y rutinario cuando el bueno de Superman se convierte en Clark Kent, trabajador del Daily Planet. 

Película emblemática, objeto de devoción para bastantes feligreses de las andanzas de este superhéroe. No es mi caso. No encuentro por ningún lado el carisma del personaje, y tampoco me entusiasman tanto sus “aventuras”. En cualquier caso, reconozco que la película es entretenida. No aburre, aunque sí se podrían haber ahorrado unos veinte minutos de su metraje definitivo.

7/10 

‘The dark knight rises’. Trepidante pero rutinaria.

the_dark_knight_rises (1)Batman había desaparecido del mapa. La ciudad de Gotham parecía volver a respirar bajo el amparo brindado por la Ley Dent y el rigor cívico del Comisario Gordon, así que las heroicidades del hombre murciélago ya no eran precisas. Pero todo no podía ser tan bonito, pues pronto tendremos al malvado de turno, Bane, haciendo de las suyas, sembrando el terror y el caos por las pulcras aceras de esta gran y ficticia urbe. En fin, que el bueno (y lisiado) de Bruce Wayne deberá ponerse en forma y enfundarse el traje… de nuevo.

Dentro de la trilogía elaborada por Christopher Nolan, ‘The dark knight rises’ aparece como la más floja de las tres entregas que componen la saga. En cualquier caso, tampoco caigamos en dramatismos, pues hablamos de una buena película. Ofrece un espectáculo poderoso, sustentado en la tensión narrativa que el cineasta siempre ha sabido impregnar a sus relatos. El problema aquí no es otro que las limitaciones de la historia, la cual parece dar la sensación de que ejerce de puente hacia un cuarto volumen más que otra cosa.

La felina Catwoman, el germen de Robin y la alargada sombra de Ra Al Ghul son los tres aditivos que buscan darle el valor añadido a las andanzas de “El caballero oscuro”. En fin, una factura técnica de diez, un reparto estelar liderado por el colosal Christian Bale y un cineasta con pedigrí a cargo de todo ello. Es lo que hay, lástima que el relato carezca, en esta ocasión, de la profundidad que antaño sí tenía. Con todo, una historia tan trepidante como frenética.

7.5/10

‘The dark knight’. La cumbre de una saga.

Después de la presentación que había supuesto ‘Batman begins’ (2005), Christopher Nolan retomaba la acción justo donde aquélla la había dejado. Cambiando, eso sí, un tanto la estética de Gotham, pues ésta da la sensación de ser ahora una ciudad más cercana, más coetánea. Incluso los malos, una panda de capos mafiosos, no son ajenos a nuestra realidad. La verdadera singularidad del film la aporta un excéntrico personaje, el Joker, a quien da vida un fabuloso Heath Ledger. 

El guión venía elaborado por el mismo tándem originario, Goyer y Nolan, sumándose también para esta ocasión, el bueno de Jonathan Nolan. Conseguían dar así, entre los tres, con la fórmula exacta para narrar una verdadera epopeya futurista sustentada en una formidable tensión narrativa, fruto ésta de la milimétrica combinación entre la potente acción, la correcta intriga y, sobre todo, el logrado drama.

La lucha por erradicar el mal, verdadera Biblia de Batman, se ve agitada por el Joker, un tarado con vocación de tornado que abre a su paso un caos repleto de violencia y locura que no tiene más fin que tocar las narices al mismísimo hombre murciélago. En el vértice opuesto encontramos a Harvey Dent, el caballero blanco del pueblo, verdadero azote de los criminales de Gotham y cumplidor galán, qué infortunio para Batman, de Rachel Dawes. El juego queda completado por Gary Oldman, el honrado Jim Gordon, ejecutor de la ley en las mugrientas calles de la ciudad.

Gotham parecía brillar con más fulgor que nunca gracias al encomiable trabajo del fiscal Dent. Sin embargo, la caída a los infiernos maquinada por el Joker volvía a poner en la encrucijada a una ciudad que no siempre podría acogerse a la oscuridad redentora que suponía Batman. Una ciudad que requería de un caballero blanco, de un héroe de carne y hueso que fuera capaz de prolongar el imperio de la ley en el tiempo.

La historia avanza así de forma frenética. Contemplamos, por tanto, un thriller urbano realmente meritorio. ¿De lo mejor de la década? Sin duda, un rara avis en este tipo de cintas. La disputa entre los jugadores que componen la partida será resuelta de un modo magistral, entrelazándose la tragedia y la amargura a la hora de perfilar la figura del guardián nocturno de las calles de Gotham. Mítica.

9/10

‘Batman begins’. Bienvenidos a Gotham.

Gotham es una ciudad depravada, ejemplo claro de que el sistema tiene sus deficiencias. Cada esquina está infestada de inmundicia, pobreza y dolor. Los cimientos que sostienen a tan magna ciudad están a punto de resquebrajarse por la vía de la economía, dadas las asombrosas diferencias interclasistas en temas de renta. Bien lo sabe Thomas Wayne, un empresario filántropo que no escatimará dólares en aras de modernizar la ciudad. Una regeneración justa, en la que ninguno de sus conciudadanos quede excluido. Por desgracia, sus planes no pasarán la línea de las buenas intenciones cuando la tragedia se cruce en su camino.

Christopher Nolan se atrevía con el reto de volver a dar vida a uno de los estandartes del mundo del cómic, pues hablamos del mismísimo hombre murciélago. El gran Tim Burton había hecho lo propio de un modo excepcional allá por 1989, mientras que Joel Schumacher no lograba igualar los méritos del mismo en la tercera y cuarta entrega de la saga. ¿Dónde colocar al nuevo Batman? En lo más alto del escalafón, sin duda. La trilogía del Batman moderno diseñada por Nolan arrancaba de un modo soberbio gracias a estos orígenes.

Era el prólogo idóneo, adentrando al espectador en la infancia de un Bruce Wayne marcado por la fatalidad y los temores. Los pasos del joven multimillonario, apresado por la ira y el afán de venganza, eran erráticos, descuidados e insanos. Fue la voz de su eterno amor, Rachel Dawes, la que transformó al penitente vagabundo en el caballero oscuro, aquel que entregaría toda su existencia al servicio del proyecto iniciado por su padre: salvar a Gotham de la injusticia.

La Warner acertaba con este fastuoso proyecto. Desde la dirección, pasando por el guión, la fotografía o la música, hasta llegar al casting. Todo es sinónimo de tino en esta película, pues rebosa calidad y oficio. Este Batman sabe entremezclar a la perfección la profundidad de la historia con la tensión narrativa, encajando bien el drama con la acción. En fin, no nos perdamos en los detalles y vayamos a lo realmente importante: vean esta película.

8.5/10  

‘Ghost rider’. Mala, malísima.

Otra adaptación más para la gran pantalla por parte de la Marvel. En esta ocasión, era el turno del motorista fantasma. El proyecto quedaba encabezado por Mark Steven Johnson, quien ya había decepcionado al público con ‘Daredevil’ (2003), y se situaba en el cartel, a modo de cebo, a un dúo popular: Nicolas Cage y Eva Mendes.

¿Virtudes? Se salva la factura técnica, con unos efectos especiales de diez. Sin embargo, tal bondad no logra superar la afrenta con una lista de defectos larga y extensa. Tan sólo expondré los más chirriantes. Para empezar, Nicolas Cage. Actorazo donde los haya, muy venido a menos por las operaciones de estética y por la contratación de a saber qué agente para seleccionar sus papeles. Luego, la historia. Floja, irregular. Tan efectista como descompensada. Cojea por todos los costados. En tercer puesto quedaría el idilio entre Cage y Mendes, de un cursi vergonzoso. Por último, el poco ingenio puesto en la elaboración de unos personajes tan planos, tan huecos, así como en los diálogos y distintas escenas.

En fin, mala. No hay mejor manera de definir esta bazofia comercial que, en esencia, es ‘Ghost rider’. 

3.5/10 

‘Fantastic four’. Carismática, entretenida y talentosa historia de superhéroes.

Corría el año 2005 y la Marvel decidía refrescar la cartelera con esta cinta, ‘Los cuatro fantásticos’. Dicho año, la compañía también estrenaba ‘Elektra’, y entiendo que sería con tal de dar una de cal y otra de arena a su público, pues, en cuanto a calidad se refiere, podríamos decir que aquélla es la antítesis de ésta. 

La historia no tiene misterio. Quién no haya leído el cómic (como yo, por ejemplo) ya sabe, de una u otra manera, de qué va la cosa, pues ha visto la serie de televisión (en mi caso, la animada). Y en caso de que uno sea un total desconocido, no hay problema alguno dado que aquí se preocupan, tanto Michael France como Mark Frost, de mostrar la génesis de nuestro superhéroes, al menos durante los primeros cincuenta minutos. Presenciamos cómo se perfila dignamente a los personajes, profundizando en los aspectos esenciales de cada uno, para después introducirnos de lleno en la acción pura. La sempiterna batalla entre el bien y el mal. 

Una de las adaptaciones cinematográficas con más clase y calidad provenientes del mundo del cómic. La Marvel consigue brindarnos una historia ingeniada con oficio, combinando el grado de efectismo necesario con una historia notable. El referente a seguir eran los ‘X-Men’ (2000), y el objetivo mínimo, evitar otra ‘Catwoman’ (2004). Esta cinta se sitúa entre ambos extremos, por lo que, a mi entender, salva con creces su dignidad.

En fin, un presupuesto bien invertido. Consigue así una factura técnica intachable, a la que se une un reparto estelar cuyo mayor atractivo es la explosiva Jessica Alba. Añádanle luego unos diálogos correctos, escenas vibrantes y una buena historia. Sin olvidar por ello su mérito principal: lograr transmitir al espectador el carisma de los cuatro fantásticos. Correcta adaptación.

7/10 

‘Daredevil’. Insulsa adaptación.

Eran los comienzos del siglo XXI, y la Marvel encontraba el filón en la adaptación para la gran pantalla de sus cómics. La ola de superhéroes inundó todas las salas del hemisferio norte, y en una de ésas, casi sin darnos cuenta, aparecía ‘Daredevil’.

Película insulsa, hueca. Posee esa molesta sensación de estruendo vacío. A la pirotecnia acaparadora y a la acción rutinaria se le une una historia carente de sentimiento. El personaje principal está perfilado de una manera excesivamente plana. Daredevil, más allá del halo conservador y justiciero que inspira su conducta, es una caricatura fría y poco carismática. Además, el casting erró al contratar para el papel principal a un buena actor como Ben Affleck, quien, en esta ocasión, nos brinda un papel penoso.

Las flaquezas del film provienen de una historia poco elaborada, nada detallista. El ritmo acelerado al que es sometido el film acaba por llevarnos directos hacia el aburrimiento. Da la sensación de que han querido plasmar más de lo que se podía: los orígenes del superhéroe; la división abogado diurno/justiciero nocturno; el idilio con Elektra; la figura de Clarke Duncan como verdugo común; el punto bárbaro de Farrell; o la sensacionalista prensa de Pantoliano. Buenos ingredientes, pero mal elaborados.

En fin, películas como ‘X-Men’ (2000) o ‘Batman begins’ (2005) nos han demostrado que la fantasía y acción propias de todo superhéroe no tienen porqué ir reñidas con una historia potente y bien trabajada. Daredevil, por desgracia, no aprendió tal lección.

5.5/10 

‘Scott Pilgrim vs. the world’. Sólo para frikis.

Típica película que coges con excesiva ilusión y desmedidas expectativas para acabar dándote un buen chasco a los quince minutos de empezar. Ni el británico Edwar Wright que venía de dos parodias absolutamente disparatadas (en el buen sentido de la palabra) y se volcó en labores de todo tipo para que esto saliera de la mejor manera posible. Ni Michael Cera, quien volvía a encasillarse dentro del papel de adolescente rebelde. Ni siquiera Mary Elizabeth Winstead que acababa de romper la pantalla con un papel tan explosivo bajo las órdenes de Tarantino en ‘Death Proof’ (2007). Nada pudo salvar de la quema a este petardazo de película.

No se salva porque no conecto con ella. Es decir, tiene una puesta en escena en la que se combinan con demasiada facilidad el caos y la algarabía. El autor recurre en demasía a la gilipollez pretenciosa añadiéndole ciertos toques personales que me ponen de los nervios. El reparto trata de no naufragar aplastándole la cara a Edwar Wright en busca de oxígeno pero ni por esas rozan la decencia (exceptuando a Ellen Wong). Ah! se me olvidaba: la historia… qué decir de la historia! De lo más suicida, aburrido y, palabra mágica, friki que me hayan tirado a la cara en mucho tiempo. Si la consiguen acabar querrá decir que su paciencia puede alcanzar límites insospechados.

 

‘Misfits’. Los pichoncitos de Margaret.

Somos jóvenes. Se supone que bebemos demasiado. Se supone que tenemos malas actitudes y nos hacemos polvo el cerebro mutuamente. Estamos diseñados para la fiesta. Es así. Sí, unos pocos tendremos sobredosis o nos volveremos locos. Pero Charles Darwin dijo que no puedes hacer una tortilla sin romper algunos huevos. Y de eso se trata todo esto: ¡romper huevos! Y por huevos, quiero decir, conseguir coños en un cóctel de clase.

¡Si tan sólo pudiérais veros! Me parte el corazón. ¡Lleváis chaquetas! Lo teníamos todo. La cagamos más y mejor que cualquier generación anterior. ¡Éramos tan hermosos! Somos unos capullos. Soy un jodido y planeo ser jodido hasta terminar los 20 y tantos, quizás hasta los primero 30 y tantos“.

La esencia de esta serie británica se encuentra en ese memorable y célebre discurso dado por Nathan, uno de los protagonistas de esta serie, ante un conglomerado de fieles servidores de una Revolución por la Virginidad. Y es que ‘Misfits’ ser sirve de un desparpajo impropio en este tipo de productos, de un lenguaje soez, de una violencia explícita y de un alto contenido sexual para envolver una historia centrada en torno a cinco chavales que deberán cumplir servicio comunitario como reparo de sus males.

Nathan, Alisha, Kelly, Simon y Curtis. Cinco jóvenes. Cinco muchachos cuyas vidas vienen marcadas por las drogas, el sexo, la delincuencia, la soledad, los trapicheos, los problemas de socialización y demás cosas. La derrota de esas nuevas generaciones crecidas en el seno del neoliberalismo thatcheriano será caricaturizada por una tormenta y unos superteenagers un tanto peculiares. Barra libre de cinismo, acidez y humor negro para deleitarnos la velada brindándonos más de una profunda carcajada mientras observamos como ponen el dedo en la llaga. Conseguida.

‘Kick-Ass’. La combinación perfecta entre humor negro, superhéroes y disparos a quemarropa.

Un pringado, en el sentido estándar del término, decide un buen día que ya está harto de que le abofeteen la cara y le roben dinero y móvil cada dos por tres. Su vida de chaval impopular, friki del cómic y pajillero compulsivo, quedará a un lado. Ha decidido ser superhéroe, y tiene nombre: Kick-Ass.

No estará sólo en su faceta justiciera, pronto se dará cuenta que es el amo de facebook, uno de los reyes del telediario, por lo que captará la atención de: dos locos (padre e hija, sensacional Nicolas Cage), Hit Girl y Big Daddy, con ansias de vengar una muerte; y de un mafioso y su hijito mimado, Frank d’Amico y Red Mist, dos tiranos. A partir de ese triángulo se moverá el film. Bueno, sin olvidar el aumento en la popularidad (más por gay que por héroe) del chaval, lo que le permite ligarse a una de las cachondas del insti.

‘Kick-Ass’ ha supuesto una grata sorpresa, una de esas películas que uno siempre anda buscando y cuesta encontrar. Cuenta con un guión brillante, escrito en estado de lucidez, que destila sarcasmo por los cuatro costados, con un humor que, a su vez, incluye más de un guiño cinéfilo (a superhéroes y no tan superhéroes). Y una dirección con cierto aire tarantinesco, en especial, por su comodidad con la violencia, la cual es retratada, a su vez, casi siempre acompañada de una BSO a juego con la escena. Eso sí, ni se le ocurra verla con niños, pues digamos que la violencia, la sangre, las puñaladas, los disparos a quemarropa y demás, son la esencia de la misma. Por no hablar de lo transgresor del papel de Hit Girl, todo un ejemplo para los más peques (nótese la ironía). En definitiva, un film que se aleja de lo convencional, brindándonos un espectáculo sensacional. Un soplo de aire fresco dentro del chabacanero cine comercial hollywoodense. Entra dentro del club personal.