‘Duel’. Me llamo Steven Spielberg y soy director de cine.

Receta: Primero, un hombre al volante de un Dodge Dart. Segundo, un camión cisterna. Tercero y a modo de condimento: asfalto y desierto. Cuarto y como salsa acompañante: un adelantamiento que supone toda una ofensa. A partir de esos pocos ingredientes, ‘El diablo sobre ruedas’, era capaz de mantenernos en vilo gracias a ese duelo tan agónico y obsesivo como atractivo. Uno se sentía identificado con el dolor de cabeza de ese tipo que buscaba en las miradas de la gente a su verdugo. El corazón se aceleraba con la misma velocidad en que lo hacían las revoluciones del automóvil. El polvo, el sol, la persecución. Todo en ella recreaba una atmósfera verdaderamente inquietante, convirtiendo un tranquilo regreso al hogar en una terrible pesadilla.

Hay bastantes méritos en el film, aunque yo apuntaría tres. El primero es Dennis Weaver realizando una gran interpretación. El segundo se encuentra en su guión, escrito por Richard Mattheson, gran novelista y guionista. Una magistral historia de terror, siendo ese camión uno de los malvados más peculiares del susodicho género. El tercero, puede que sea su principal mérito, es la capacidad de haber sabido plasmar esa historia de una manera tan trepidante, tan poderosa, con tanto brío. Puede que, en manos de cualquier otro, la cosa hubiese resultado nefasta. Sin embargo, el cineasta en cuestión, un tal Steven Spielberg, impregnaba la historia con su buen hacer narrativo. Es decir, sacaba tanto de tan poco (no olvidemos, de nuevo, la importancia de Mattheson) para sumergirnos en una pesadilla plasmada como tal. Es creíble, es agónica, es sudorosa. Fue una importante carta de presentación. Se llamaba Steven Spielberg y contaba con veinticinco años. Por aquel entonces todavía no era conocido. Hoy es el Rey de Hollywood. Aquí, con este film, nació la leyenda.

* Tiene películas anteriores, pero ésta fue la primera que se estrenó en cines.

Un pensamiento en “‘Duel’. Me llamo Steven Spielberg y soy director de cine.

  1. Que bien la defines: Es creíble, es agónica, es sudorosa.

    Engoixant podriem dir-li….

    Le he visto un par de veces, y la verdad, uno se queda enganchado viendo ese camión endemoniado saliendo de cambios de rasante… que sufrimiento… pero que bueno (luego cualquiera coge el coche y se acerca a un camión de repsol…) ufff Que pena que a veces, Spielberg se haya pervertido un poco con tanto comercialismo (aunque nos continua encantando, generalmente, claro)

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