‘Breaking bad’. Live free or die.

c8864822-0568-4c2a-bcc0-ce8b67f2f833Cuando comencé a ver Breaking bad, jamás sospeché que me iba a gustar tanto. Todos hablaban muy bien de ella, sí. Pero yo no terminaba de hacerme a la idea de cómo un aburrido profesor de química de enseñanza secundaria conseguiría amenizarme la velada a través de una serie de andanzas gangsteriles. ¿En serio? Sobre el papel, Walter White no se parecía en nada a nombres clásicos como Tony Montana, Santino Corleone o Al Capone, ni siquiera a los protagonistas de productos más recientes como The Sopranos (1999), The wire (2002) o Boardwalk empire (2010), por nombrar tan solo a algunos de ellos. Pero ahí estaba la AMC, dispuesta a revolucionar el género.   

Por tanto, a Vince Gilligan, creador de la serie, le debemos mucho. Su transgresora idea se ha plasmado maravillosamente en la pequeña pantalla a lo largo de cinco temporada de ensueño. Creo que estos primeros años del siglo XXI se recordarán, en lo que respecta al cine, por ser la época de esplendor de las series televisivas. Y, desde luego, Breaking bad ocupará un lugar privilegiado en la historia de las mismas.

Se despide con el final perfecto. Un punto liberal y gamberro derivado del lema live free or die. Esto es el negocio del narcotráfico mostrado de una inusual manera. Un título que ha permitido que nombres como Bryan Cranston (Walter White), Anna Gunn (Skyler White), Dean Norris (Hank Schrader) o Bob Odenkirk (Saul Goodman) se luzcan de lo lindo. Pero, manías personales, me quedo con Aaron Paul y su penitente Jesse Pinkman. En definitiva, una obra maestra. 

9.5/10

‘The untouchables’. Chicago, años 30.

losintocablescine-600aFantástica película sobre el mundo del hampa. La acción se enmarca en el Chicago de los años 30. Tiempos en los que la Ley Seca imponía al resto de la sociedad el pensar de los puritanos estadounidenses. Tiempos de gloria para el contrabando y el negocio ilegal en torno al alcohol. Eran los tiempos de Al Capone.

La colosal lucha entre Eliot Ness y Capone es una verdadera delicia. El timón de la historia lo lleva un tal David Mamet, quien hila un férreo guión puesto en manos de Brian De Palma. Para quienes se atrevan a criticar a éste, aquí tienen como réplica varias escenas para la inmortalidad que quizás les hagan cambiar su opinión respecto al mismo. ¿Mi favorita? La mítica estación de tren, magistral.  Por no hablar del asalto a la casa del oscarizado Sean Connery. Un poderío narrativo al alcance de muy pocos. 

El reparto, además, es fabuloso. Desde Kevin Costner hasta Sean Connery, sin olvidar a un joven Andy García. Y sí, De Niro se gusta interpretando a Al Capone. Muchos ingredientes, súmenle la música de Morricone y la acertada recreación de la época, para elaborar una verdadera joya cinematográfica. Un trabajo sensacional al que únicamente le pondré un pero: el montaje. ¿No hubiese resultado mejor con un poco más de clasicismo, esto es con veinte minutos más de metraje?

8.5/10  

‘Killing them softly’. Los bajos fondos a día de hoy.

Matalos_suavemente-949505272-largePartidas ilegales que son atracadas. Gángsters de poca monta y mafiosos trajeados que buscan ajustar cuentas. Miserables que hacen el trabajo sucio. Los brindis al sol de los políticos en televisión. Y los matones que aceptan el encargo. Estamos ante ‘Mátalos suavemente’.  

La película nos muestra la sideral distancia que existe entre los idílicos discursos de los políticos estadounidenses (George W. Bush o Barack Obama) y la mugrienta vida en los bajos fondos de una ciudad cualquiera del país. Esta es la cruda realidad, parece querer decirnos Andrew Dominik. El ojo crítico del director luce especialmente cuando aparecen en escena el desgraciado de Scoot McNairy, el metódico Brad Pitt o el lastimoso Ray Liotta. Grandes nombres y gran diálogo el de James Gandolfini en la habitación del hotel. Detalles de lujo, sí. Pero la cinta se pierde, se enrevesa.   

Todo es porque el autor de la misma trata de definir un estilo diferenciador. Busca brillar con luz propia a través de una narrativa singular, provocativa y… tediosa. El intento es fallido. La historia peca de simple, plana y reiterativa. ¿Tiene momentos de gloria? Pues sí. Pero, con todo, este paseo por los bajos fondos no pasará a la historia del cine.

En cualquier caso, recuerden siempre: “América no es un jodido país. Es un negocio. Así que págame lo que me debes“. Lástima que la película no esté a la altura de la reflexión.

6.5/10

‘True romance’. Mítica.

amor-quemarropaSi tuviera que perderme en una isla desierta y tan sólo tuviese la opción de llevar una película conmigo, no hay duda alguna, esa cinta sería ‘Amor a quemarropa’. Escrita, a comienzos de los años noventa, por el mejor Quentin Tarantino que jamás ha existido (’92 Reservoir dogs, ’93 True romance, ’94 Pulp fiction), el proyecto, encabezado por los Weinstein, caía en manos del malogrado Tony Scott, quien conseguía pulir una verdadera joya cinematográfica.

Parece, a primera vista, que ‘True romance’ no se mueve en el mismo círculo que clásicos como ‘The godfather’ (1972), ‘Goodfellas’ (1990) o ‘Pulp fiction’ (1994). De hecho, muchos la tildarán de mediocre. A mí poco de eso me importa. Gusto personal, dirán. Así es, pues la sitúo (a pesar de sus imperfecciones) al mismo nivel que todas las citadas. ¿Por qué?

Pues porque ‘Amor a quemarropa’ me ha gustado, y mucho, desde la primera vez que la vi. Porque la música de Hans Zimmer está entre las mejores partituras que se han hecho nunca. Porque es una película que no depende de estados de ánimo, estaciones del año o edades, simplemente puedes acudir a ella cuando te plazca. Porque el reparto es monumental (vean el cartel y frótense las manos). Porque Christian Slater y Patricia Arquette conmueven con su amor verdadero desde el primer plano en que coinciden. Porque la historia tejida por Quentin Tarantino consigue pincelar un paisaje gangsteril extraordinario. Porque Tony Scott alcanzó, por fin y digan lo que digan, su mirlo blanco.

Porque, en definitiva, el amor que une a Clarence y Alabama entre violencia, mafiosos, estupefacientes, policías y disparos a quemarropa, es de lo mejor que se ha hecho en la historia del cine.

10/10 

‘Gangster squad’. Mediocre.

gangstersquaddomestic (1)Atractiva propuesta la que nos llegaba de la mano de Ruben Fleischer durante el pasado mes de enero. A través de ‘Gangster squad’ nos sumergíamos en una época en la que la ciudad de L.A. no era más que un juguete en manos de Mickey Cohen, uno de los gángster más afamado del pasado siglo. 

Detrás del impacto inicial nos encontramos con una historia a la que le falta brío, seriedad y talento. Ahí reside su gran flaqueza y a nadie debería cogerle por sorpresa, pues la dirección corre a cargo de un tipo que hasta la fecha tan solo se había rodeado de zombies en clave cómica: el tal Ruben Fleischer. 

El reparto, eso sí, es un auténtico lujo. Difícil reunir, en la actualidad, un cartel con tanto porte: Ryan Gosling, Sean Penn, Josh Brolin, Emma Stone, Nick Nolte o Giovanni Ribisi, entre otros. Un enorme talento desperdiciado en una historia ramplona. A pesar de la corrección con la que ha sido elaborada, anda lejos de obras como ‘Boardwalk empire’ (2010) o ‘The untouchables’ (1987). En fin, a quien le guste el género, esta cinta le sabrá a poco.

6.5/10 

‘Snatch’. Un mordaz paseo por la mugre.

Benicio Del Toro enciende la llama de esta irreverente historia cuando le da el palo a una compañía judía de diamantes. El pedrusco en cuestión tiene por fin terminar en las manos de Dennis Farina. Sin embargo, Del Toro tiene decidido brindarse a sí mismo un buen fin de semana, repleto de trajes caros, puros habanos y apuestas ilegales, por las calles londinenses. Eso, lo sabe Boris ‘El ruso’. El diamante no tiene dueño. Lejos de allí, el atontado de Stephen Graham y el serio de Jason Statham malviven como promotores de combates de boxeo ilegales. Por una causa del todo extravagante, la compra de una caravana, terminarán éstos dos por verse envueltos en un violento asunto protagonizado por un excepcional Brad Pitt y un bruto Alan Ford.   

Los acontecimientos se sucederán y un hilo muy fino terminará por unir este sinfín de anécdotas gangsteriles que nos presenta Guy Ritchie con buen nervio y pulso frenético. La multitud de personajes convertirán la apacible algarabía y el ordenado caos en un fresco muy apetecible de ver para el espectador. Así, desde Del Toro a Brad Pitt, pasando también por el antiguo defensa del Wimbledon, Vinnie Jones, o por un patán trío de atracadores. Sin olvidar, cómo no, a un perro con obsesión de tragar cualquier objeto que se le presente. 

Película chisposa, acelerada y trepidante. Un recomendable paseo por la mugre que envuelve al negocio de los diamantes. No busquen una gran historia detrás de toda esta hiperactiva y violenta cascada de imágenes y personajes. Ahí reside, quizás, la gran virtud de Ritchie. ¿Por qué gusta tanto una cosa tan sencilla como ‘Snatch’? Puede que sea por los acertados diálogos, por las ingeniosas situaciones presentadas o por la ininteligible labia de Brad Pitt. En fin, pasen, vean y disfruten del mordaz recital aquí brindado.

7.5/10 

‘Layer cake’. Imitación de segunda.

Matthew Vaughn, un tipo que está haciendo una más que interesante carrera cinematográfica como director, debutaba tras las cámaras con esta cinta: ‘Layer cake’. Trataba así de evocar un tanto a las talentosas obras de Guy Ritchie, ‘Lock & Stock’ (1998) y ‘Snatch’ (2000). Desgraciadamente, el resultado final deja mucho que desear.

Mediocre. Así es como defino a esta película. Tiene un inicio cautivador, interesándote por ver qué sucederá con ese lacayo del crimen al que da vida el actual Bond, Daniel Craig (sí, la versión cinematográfica de Vladimir Putin). Sin embargo, poco a poco va esfumándose el poder de atracción. El narrador trata de mantener el pulso, pero el material que tiene entre manos es limitado.  La intriga no termina de convencer, y los quebraderos morales del protagonista (¿los hay?) no levantan ningún tipo de empatía con el espectador. No me parece ni transgresora ni chispeante ni original. Más bien, aburrida.

Vaughn se inicia en la dirección con un producto que no pasará a la historia del cine. Una película que nada dice, pues está altamente desaprovechada. En fin, una imitación de segundo nivel de las cintas mentadas en el primer párrafo. Del montón.

6/10 

‘Analyze this’. La película que debió hacer Martin Scorsese.

Cuidado con Harold Ramid, pues a pesar de estar a la sombra de las portadas y no gozar de excesiva popularidad (se le recuerda más por su papel de cazafantasmas que por su faceta como director), ha logrado cosechar una carrera cinematográfica de auténtico mérito. Ahí tienen para atestiguarlo obras como ‘Groundhog day’ (1993), ‘The ice harvest’ (2005) o la que aquí nos atañe, ‘Una terapia peligrosa’ (1999).

A mí la temática del film ya me basta por sí sola para que ceda en prestar mi atención durante los cien minutos de su visionado. Estoy seguro que fueron presas fáciles para la empatía que conseguían transmitir personajes tan míticos como Tommy DeVito, Michael Corleone o Tony Montana, por nombrar a algunos de los básicos. Pues bien, denle la vuelta a todo ello. ¿Se imaginan al bravucón e impetuoso Santino sufriendo un gatillazo con su amante preferida? ¿Qué me dicen de Jackie Flannery llorando al ver un anuncio de papel higiénico protagonizado por ositos de peluche? ¿Verdad que también se imaginan a Alonzo Harris sufriendo un ataque de ansiedad escopeta en mano? Vale sí, lo reconozco. David Chase también le dio la vuelta al tema con ‘Los Soprano’ (1999), y eso que no buscaba la sonrisa del espectador. Pero al César lo que es del César, pues ‘Analyze this’ se estrenó coincidiendo en el tiempo con la obra maestra protagonizada por el sempiterno Gandolfini.

En fin, la parodia está muy conseguida. Ayuda en dicha labor ver a Robert De Niro riéndose de sí mismo, por no hablar de la comicidad que transmite Billy Cristal en cada plano, en cada gesto. Un homenaje en toda regla, eso sí, caricaturesco y chistoso a más no poder, a ese universo que rodea al cine de gángsters. Lo dicho, una joya más en la filmografía del bueno de Harold Ramis.

7.5/10 

‘Breaking bad’. Walter White.

Una mente brillante. Un cáncer terminal. Walter White, padre de familia ejemplar, al frente de ambos acontecimientos. Esto es ‘Breaking bad’, una oportunidad para dejarse llevar, del modo más imprevisible e inesperado, hacia un mundo del todo peligroso. Lo que empieza como un juego suicida, una medida desesperada, termina por convertirse en el día a día de nuestro protagonista: ya está dentro del negocio.

La idiosincrasia de White cautiva al espectador. Junto a su compañero, Jesse Pinkman, forma un dúo cuyas andanzas, en torno al mundo del narcotráfico, supondrán uno de los más brutales retratos que se haya hecho acerca de los bajos fondos. No es Nueva York. Tampoco Baltimore. Estamos en Albuquerque, y el fantástico Bryan Cranston no es más que un profesor de química que ha decidido romper las reglas del juego. Original y tremendamente adictiva. 

9/10

‘Scenes of the crime’. Grata sorpresa.

A Lenny, digámoslo así, la vida le sonríe. Conduce un espectáculo de Mustang, está a punto de casarse con su novia y trabaja de un modo estajanovista para abrir su nuevo negocio. ¿Problema? Se saca algún dinerillo haciendo de conductor de mafiosos casposos como Rick, interpretado por el emblemático Peter Greene, lo cual le deparará, lógico y normal, ciertos disgustos.

Un chispazo (el robo de 7 millones de dólares de un capo local a otro) hará que los gángsters de la zona muevan pieza. Distintos planes opuestos que, no obstante, tienen puntos en común: la violencia, el dinero ensangrentado y el fuego cruzado. En medio de ellos está nuestro protagonista, Lenny. Una encrucijada del destino, merecida por regentar malas compañías. Tan sólo nos queda por averiguar si Lenny será capaz de salir de ésta.

Intenso thriller gangsteril nutrido de una acción trepidante, y acompañado de una intriga ingeniosa. Sin duda una buena historia la aquí desentrañada por Dominique Forma (nunca más se supo de él), narrada con pulso y brío. No deja cabos sueltos, siendo capaz de pulir las distintas escenas del crimen de un modo brillante, perfeccionando así tanto la acción principal como el contexto. Además, cuenta con un reparto formidable en el que destaca el mítico Jeff Bridges, un buen Jon Abrahams, la explosiva Mädchen Amick, el siempre corrosivo Bob Gunton, el chulesco Peter Greene o un clásico como R. Lee Ermey. En definitiva, una grata sorpresa que gustará a los amantes del género.

7.5/10