‘Attack the block’. Excesivamente freak.

Parece ser que estamos ante una de las mejores películas del año. No entiendo tal devoción, la verdad. Supongo que será por aquello de enclavar una historia de extraterrestres dentro de la periferia londinense, es decir, en plena marginalidad social. Pero vaya, no tiene porque ser condición sine qua non tal híbrido para inflar un producto tan limitado como este.

A mí no me fascinan los diálogos, tampoco creo que la trama sea tan novedosa. Todos ven aquí una mordaz y corrosiva sátira de la sociedad de clases. Un disfrute sin límites. Sin embargo, realizar una denuncia social a través de una película de alienígenas tipo “critters”, puede que sea original, sí, pero también es cutre, zafio y del todo irrisorio.

En definitiva, el cocktail se deja ver. Poco más. Ciencia-ficción barata (creo que se le llama Serie B). Si quieren una buena película de extraterrestres con argumento muy similar a este, no tienen más que acudir, por ejemplo, a la reciente ‘Super 8’ (2011). Si por contra prefieren una cinta de denuncia social, no pierdan el tiempo con esta idiotez (vean a Gavras, Aranoa y tantos otros). Por último, si lo que quieren es divertirse a lo grande con extraterrestres feos de por medio, vayan buscando en los dorados años ochenta, ahí encontrarán lo que quieran.

Moraleja: ‘Attack the block’ es demasiado friki como para captarla en su plenitud (si no están dentro del grupo freak, únicamente se toparán con una cinta del montón).

5.5/10    

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‘The thing’. Gélida, angustiosa y espeluznante.

Estamos en la Antártida, año 1982. Un husky siberiano (¿o es un alaskan malamute?) huye aterrado a través de la nieve. Le persigue un helicóptero, a bordo del cual hay dos hombres, de nacionalidad noruega, que buscan acabar con la vida del can. Casi por casualidad, unos y otros acabarán en una base de investigación estadounidense. Paréntesis: Impresionante escena que uno no tiene más remedio que guardar en la retina hasta el fin de sus días.

Es el prólogo con el que inicia una de la mejores cintas de la década de los ochenta: ‘The thing’. Un grupo de hombres se ve sorprendido por la visita de una extraña criatura. ¿Qué es? ¿De dónde viene? ¿Hay motivos para tenerle miedo? Todos los interrogantes son resueltos con maestría por John Carpenter, quien nos sirve una ambientación espectacular, acompañada de una truculenta y sensacional BSO orquestada por el genio Morricone, dando con la tecla exacta, al remate, para conseguir transmitirnos sensaciones que ni uno sabía que existían a través de la historiada ingeniada por Bill Lancaster y protagonizada brillantemente por un Kurt Russell más en forma que nunca.

El mundo visual creado por el cineasta consigue sutilmente que, en primer lugar, nos intriguemos a la par que los protagonistas con el origen del mal (destellos del antecedente noruego); segundo, nos aterroricemos con la escena desencadentante de los perros y la jaula; tercero, mostremos recelos frente a todos como si fuésemos uno más de la expedición; cuarto, que se nos hiele la sangre como se nos hiela, no sé si tanto por el blanco y nevado paisaje, o por la presencia de la cambiante criatura; quinto y último, que nos frotemos los ojos ante el devastador, desasosegante e inquietante final presenciado (eso sí, también ambigüo… lo damos por positivo o negativo, el resultado final digo?).

La pulcritud, serenidad, saber estar y elegancia con la que Carpenter nos narra la acción, hace que devoremos las andanzas del mítico piloto MacReady, quedándonos perplejos, anodadados por el golpe sombrío y espeluznante asestado por “la Cosa”, fascinados, al mismo tiempo, ante el recital combinado de géneros  como el terror y el sci-fi que aquí nos era brindado.

En definitiva, aquí tenemos una obra que de tan tensa, tan intrigante, tan angustiosa, tan espeluznante, tan cautivadora, tan serena, tan gélida y tan terrorífica, no tiene otro remedio que pasar a formar parte del club personal. Mítica y entrañable.

9/10   

‘Señales’. Extraterrestres.

 

‘Señales’, curiosamente y pese al título de este escrito, no centra su historia en los extraterrestres, tampoco pincha mucho en si éstos son buenos o malos, ni da pie a escenificar las terribles malvades que son capaces de realizar (no hay explosiones ni efectos especiales chulos). No es nada de eso. Es una historia de puro sentimiento, de sensaciones humanas. Una película cercana, en la que M. Night Shyamalan vuelve a combinar, así como a narrar, de manera magistral, elementos de toque fantástico con la realidad más mundana. Quizás, por eso, me encanta ‘Señales’. Porque me la creo, me hace sentir o sufrir como si fuese el mismísimo protagonista del film. Me creo el dolor de Mel Gibson, la pérdida del sentido en su vida tras la muerte de su esposa, la lucha por recuperar el camino junto a su familia. También me creo a Joaquin Phoenix, ese tío romántico del deporte que protegería a su familia con su propia vida. Me creo a los niños, tanto a Culkin como Abigail, en sus miedos y temores, en sus inquietudes y fascinaciones. En definitiva, me creo la reacción (continua) de esa familia ante un suceso tan misterioso  (magistral inicio) como el presentado en este film. Todo retratado con la especial y encadiladora puesta en escena del cineasta de origen indio, rodeado de maizales y aroma a rural, con su detallismo y minuciosidad, con ese cierto tenebrismo que por momentos inunda la pantalla, creando una atmósfera que te va asfixiando casi sin darte cuenta desde el segundo número uno hasta el último (un final poderoso, entrañable aunque no sorpresivo). Vamos, una de las mejores películas de extraterrestres que he visto (y mira que aparecen poco).