House of cards (2013)

house-of-cards-posterCreador: Beau Willimon
Guion: Beau Willimon / Varios (Novela: Michael Dobbs; Remake: Andrew Davies)
Producción: Netflix / Media Rights Capital / Panic Pictures / Trigger Street Productions
Fotografía: Eigil Bryld / Igor Martinovic
Montaje: Varios 
Música: Jeff Beal
Reparto: Kevin Spacey / Robin Wright / Kate Mara / Michael Kelly / Michael Gill / Corey Stoll
Duración: 50 min
País: Estados Unidos 

A raíz de la crisis económica, la política se ha convertido en el centro de atención de muchas obras. Es un tema sensible, en todo caso. A mí me gusta ver y escuchar lo que están dispuestos a contarnos sobre los ficticios (o no tan ficticios) estadistas que ocupan la primera plana. De hecho, creo que sirve para cimentar un mínimo de espíritu crítico en la ciudadanía. A su modo, trabajos como House of cards contribuyen a despertar la conciencia de muchas personas. Eso sí, mantiene la línea estadounidense de entender la política como show, si bien no deja títere con cabeza a la hora de pasear por los pasillos de la política norteamericana. Destripa así las miserias del congresista Francis Underwood y ofrece un paisaje desolador, casi siniestro.

Detrás de esta reivindicativa propuesta encontramos a Beau Willimon, un autor que ya había dado muestras de su buen hacer para el mundo de la política con su obra literaria Farragut North (2005), la cual, a su vez, había sido adaptada para la gran pantalla, y de una manera excepcional, por George Clooney en aquella película que se dio a conocer como Los idus de marzo (2011). En este sentido, puede entenderse House of cards como la versión ampliada de aquella. Si en el film interpretado por Ryan Gosling todo gravitaba en torno a los entresijos que acompañan a unas elecciones primarias, aquí se extiende el foco de atención para desempolvar, de esta forma, los rincones más secretos de la gélida ciudad de Washington.  

Los dos primeros episodios, dirigidos por un maestro como David Fincher, rozan el sobresaliente. Sin embargo, la serie se desinfla en los capítulos siguientes hasta volver a remontar el vuelo en la parte final de la primera temporada. Es, por tanto, un trabajo irregular en el que la genialidad se alterna con la mediocridad. El guion presenta, en consecuencia, distintas flaquezas. Por momentos me parece demasiado facilón, en este sentido, un poco más de paciencia y laboriosidad le hubiese venido muy bien. En cuanto al reparto, Kevin Spacey está bien, sí, pero lo he visto en mucha mejor forma que aquí. No entiendo la cantidad de flores que le han lanzado. Por su parte, Robin Wright brilla con luz propia interpretando a una mujer que, no me pregunten el porqué, me da ciertos escalofríos. Mi personaje favorito en esta primera temporada es, sin duda alguna, Zoe Barnes, joven periodista a quien interpreta maravillosamente Kate Mara.

En resumidas cuentas, un producto elaborado pero muy muy sobrevalorado. Así, House of cards no es ni la mitad de buena de lo que la crítica la describe. Producto contestatario, de remarcado espíritu crítico, al que le achaco cierta falta de sutileza e ingenio a la hora de desplegar sus intenciones. Notable, en todo caso.

HOUSE OF CARDS

      

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