‘Vertical limit’. Cuidado no te vayas a atragantar con las palomitas.

La película enclava su historia en medio del K-2, donde un grupo variopinto de escaladores/alpinistas protagonizarán un rescate/supervivencia que será el plato fuerte del film durante buena parte de su excesiva duración.

En su activo tiene ser una película sincera. Es decir, acción y aventuras a tutiplén, permitiendo engullir las palomitas con sumo gusto mientras ves alguna que otra escena llena de garra. También juega a su favor la cínica visión que muestra, no muy alejada de la realidad, acerca de lo que es el alpinismo hoy en día, carcomidos por el marketing, el negocio provechoso y la parafernalia que acompaña de modo inherente a estos dos amigotes (vamos que Juanito y Edurne empatizaron fuertemente con nuestros protagonistas). En su contra, ser una película rutinaria (es la cara inversa de lo de sincera) donde las haya, carente de originalidad (poco años antes se estreno ‘Máximo Riesgo’) y con cierta falta de sintoníapor parte de ciertas escenas (también cara inversa) con esa cosa llamada realismo (la escena del bote final es mítica).

Acción, montaña y aventuras de alta tensión, servidas en bandeja de plata por un cartel repleto de caras conocidas (como Chris O’Donnell o Scott Glenn) y una dirección comercial pero decente del cumplidor Martin Campbell. Del montón.

5.5/10

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‘127 hours’. Vivir.

Siguiendo un poco la estela de ‘Into the wild’, Danny Boyle ofrecía aquí un fresco centrado en la figura de un arriesgado aventurero, interpretado de muy buena gana por James Franco. Se trata de Aaron Ralston, nuestro protagonista, quien es despojado aquí, a diferencia de la obra de Sean Penn, de los tintes políticos y sociales que perfilaban al idealista Christopher McCandless.

La historia de ‘127 hours’ es tan sencilla como humana. Una dura prueba del destino que servirá no ya sólo para probar el afán de supervivencia de la especie humana, sino también como punto de inflexión en el existir de nuestra propia vida. ¿Quiénes somos? y ¿adónde vamos?, son preguntas que parecen azotar, junto a todas las inclemencias propias de su situación, a Ralston. Una historia emocionante y llena de calidez que aprovecha una angustiosa situación para ponerle buena cara al mal tiempo. Vitalista como pocas. Recomendada.

‘Vertige’. Digno pasatiempo.

Cinco jóvenes deciden darse el gustazo de marcharse a Croacia para hacer alpinismo. Allí, el riesgo de la montaña, el placer del paisaje y la adrenalina de la acción, se darán de la mano para brindarles unas vacaciones doradas. La cosa empezará a ponerse fea cuando decidan seguir su aventura por una vía ya cerrada.

‘Vertige’ tiene un inicio realmente bueno. Sus primeras treinta minutos, en los que el lío de faldas del grupo (el detonante de Fanny Valette, nuevo descubrimiento) se mezcla con las tensiones de una escalada muy peligrosa, te hacen estar expectante. Sin embargo, el globo poco a poco se va desinflando cada vez más. Aparece el déjà vu y el topicazo.

Spoiler

Cruzada la pasarela, gran escena, por cierto, y ya metidos en el sotobosque, todo acaba, como siempre, a base de sangre y cuchillo. Más de lo mismo. Una caza de humanos montada por el abuelo de Heidi en plan psicópata, no era, ni mucho menos, una resolución innovadora. Además, el rollete final de los Balcanes se lo podría haber ahorrado una película como esta. En resumen, para pasar el rato sin exigirle altas pretensiones.