Trainspotting (1996)

trainsporttingDirección: Danny Boyle
Guion:
 John Hodge (Irvine Welsh)

Producción: Channel Four Films / Figment Film / The Noel Gay Motion Picture Company
Fotografía: Brian Tufano 
Montaje: Masahiro Hirakubo
Música: Rick Smith
Reparto: Ewan McGregor / Robert Carlyle / Jonny Lee Miller / Ewen Bremmer / Kevin McKidd / Kelly Macdonald / Peter Mullan 
Duración: 94 min
País: Reino Unido 

“Lo cierto es que soy una mala persona, pero eso va a cambiar, yo voy a cambiar (…) estoy deseándolo, voy a ser igual que vosotros: el trabajo, la familia, el televisor grande que te cagas, la lavadora, el coche…”. 

Obra maestra, tal cual. El cine tiene estas cosas. Un día, cuando menos te lo esperas, llega una película sin hacer mucho ruido. Ni siquiera te suena el director. Pero la ves, la ves y te maravillas; no te lo crees. Acabas de ver un peliculón casi sin querer. En los 90 pasó varias veces. Es una década a la que el tiempo está colocando en su lugar, quizá la década más prodigiosa hablando de cine de calidad. Nadie conocía a Quentin Tarantino, pero llegó Reservoir dogs (1992). Pocos habían oído hablar de David Fincher, y se sacó de la manga Seven (1995). El mismo año apareció Sospechosos habituales de Bryan Singer. Y muy poco tiempo después, Trainspotting (1996). Pues eso, magia. Cuatro títulos indispensables del cine de todos los tiempos, cuatro referencias en las que conjugan, como pocas veces había sucedido con anterioridad, juventud, talento y originalidad.    

Estamos en Edimburgo, y Renton corre como nunca antes lo había hecho. Acaba de dar el palo en un hotel de la ciudad. Tiene dinero, dinero para consumir (heroína, claro está). Es su forma de vida… y la disfruta. Dentro de la misma, en su mismo universo, se mueve un grupo variado de personajes: Sick Boy, Tommy, Spud y Begbie. El director mancuniano abofetea al sistema, y lo hace de un modo tan sutil como ingenioso. No busca enfatizar las carencias del capitalismo británico, ni siquiera las consecuencias sociales del thatcherismo (aunque estas quedan implícitas en la pantalla). De hecho, se ríe en todo momento de la vida “normal”. El discurso inicial es demoledor. La vida de Renton en Londres, icónica en este sentido. Danny Boyle simplemente da testimonio de otra alternativa, de otra forma de vivir. Incluido aquí, el personaje más brillante del relato: Begbie. Y, con todo, Trainspotting nos deja una de las mejores radiografías que se han hecho acerca de las dinámicas que conlleva la droga.  

El ácido universo de Irvin Welsh, adaptado por John Hodge en el guion, se nos empapa en la retina… para siempre. ¿Quién no recuerda, mínimo, tres diálogos de esta película? ¿Y 4 o 5 escenas? La concatenación de estrambóticas situaciones, lúcidas reflexiones y diálogos de otro nivel marca el taquicárdico ritmo de esta historia. Corrosiva y demoledora, Trainspotting pincela un paisaje que habla por sí solo. A todo esto, un Ewan McGregor inolvidable para un film que es (y será) la mejor obra de Danny Boyle. Es uno de los títulos emblema de la década de los 90 (entra en el Top10 de la década sí o sí) y, tranquilamente, podemos decir que Trainspotting es la mejor película británica de todos los tiempos.

trainspotting-1996-05-g

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s