Cat on a hot tin roof

cat_on_a_hot_tin_roof_xlg“Tengo arrestos para morir. Lo que querría saber es si tú tienes arrestos para vivir”.

Qué bonitas son de ver películas como La gata sobre el tejado de zinc (1958), un buen ejemplo de que hace falta bien poco para elaborar relatos cautivadores. Las palabras de la obra original de Tennessee Williams nos sumergen en el torbellino de miserias, penas y alegrías que azota a una familia, los Pollitt, residente en el corazón de Mississippi.

La codicia, la desorientación, la falta de ternura, la estoica lucha. Son muchos los mensajes que esconde esta historia. Los sentimientos eclosionan en todo su esplendor cuando vemos a Paul Newman, Elizabeth Taylor o Burl Ives en escena. Qué gusto da ver a actores de este tallaje. Solo por el diálogo entablado entre padre e hijo en el viejo sótano de la mansión, la película ya merece la pena.

Un drama sureño tejido con esmero por Richard Brooks que guarda, como mayor tesoro, una preciosa metáfora entre las líneas de sus diálogos, entre los fotogramas que le dan color y forma. 

8.5/10

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