‘No habrá paz para los malvados’. Sabor amargo.

El prólogo brindado por Enrique Urbizu es de una calidad asombrosa. Uno se frota las manos con lo que le puede acontecer a ese personaje tan castigado, decrépito y errante como es Santos Trinidad, a quien da vida un excepcional José Coronado (va para Goya).

Sin embargo, el film va perdiendo fuelle conforme vuelan los minutos. El cineasta vuelve a sumergir su cámara en los bajos fondos madrileños, en un terreno que él conoce a la perfección. Las dos investigaciones, tanto la oficial como la de Santos, por desgracia, no terminan de cautivarnos. Nos emborrachamos con tanto colombiano narcotraficante, y tanto tunecino yihadista. A Urbizu se le va la mano, en esta ocasión, subiéndose al carro (aunque no lo parecía inicialmente) del terrorismo islamista. No consigue combinar los elementos de un modo preciso, esquivando, por tanto, la manufactura de un thriller de textura lograda.

De hecho, la película nada en la mediocridad. Quién salva del (casi) seguro ahogo al cineasta no es otro que José Coronado. O Santos Trinidad. Un tipo con un poder de hipnosis especial cada vez que sale en pantalla, invitándonos con su magnífica interpretación a no decaer en su moribunda investigación. Con todo, irregular cinta que me deja un regusto amargo, quizás porque la esperaba con excesiva devoción.

6.5/10 

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s