‘Near dark’. Vampiros, cowboys, oscuridad y sangre.

near_dark_roadhouse

Caleb Colton es un joven cowboy que una noche cualquiera en la árida Oklahoma sale con su camioneta a tomar algo con sus amigos. Esa noche, observa a una muchacha, Mae, tomando un helado. Aturdido por la belleza de la chica, Caleb se acerca a ella y le invita a pasear junto a él en su camioneta. A mitad camino, Mae le hace detener el vehículo. Bajan de él y observan el cielo, repleto de estrellas. ‘Dentro de millones de años, llegará la luz de esa estrella hasta aquí, y yo seguiré aquí para verla‘ le dice Mae al joven vaquero. Caleb, sin acabar de entender lo que le acababa de decir, la invita a seguir con él, hasta que la joven se fija en la hora. Está apunto de amanecer y Mae le reclama que la lleve rápidamente de vuelta. No será así, pues Caleb enamorado de ella, pide un beso a cambio del retorno. Mae ante la terrible tentación, se lanza al cuello del joven con sus colmillos, le muerde y se marcha corriendo. Caleb sorprendido, sale de la camioneta y echa a correr. Nota extrañas sensaciones. El sol le abrasa. Intenta llegar a casa con andar moribundo. Su hermanita y su padre se cercioran del mal estado del chico. No podrán hacer nada, pues un grupo de bandidos lo secuestra ante su impotente mirada.

De esta forma da comienzo esta road movie que mezcla el género vampírico con el western. La historia de un cowboy que ante los infortunios de la vida, se verá obligado a unirse a un grupo de vampiros salvajes contra los que deberá enfrentarse, al mismo tiempo que sentirá como el amor que siente por Mae va en aumento. Su lucha irá encaminada a escapar de esa existencia basada en una vida nómada por los peores antros del medio-oeste americano asesinando y chupando la sangre de todo aquel que se les cruce. Al mismo tiempo, no querrá separarse de su joven amada, Mae, a la que tratará de salvar para que pueda escapar con él de ese infierno al que fueron introducidos. 

Original propuesta la que realiza la directora Kathryn Bigelow con esta Near Dark. Western ochentero en el que los protagonistas no son los sheriffs ni los forajidos del siglo XIX. Son macarras vampiros y cowboys juveniles inmortalizados a través de una excelente fotografía y una impresionante ambientación. A pesar de la originalidad de la propuesta, a uno le da la sensación de que podría haber sido mucho más. Una obra imperfecta. Roza la grandeza, pero no llega a ella por un final de empaque, un final que deja la sensación de que no se ha sabido rematar la historia. Todo acaba de manera previsible, aunque ese no es el mayor problema en sí, sino el cómo se llega a esa previsibilidad. La vuelta a la humanidad de los dos enamorados es un tanto irrisoria, así como el precipitado final del ‘grupo salvaje’ de vampiros. Película que representa, como tantas otras, un ejemplo más de lo que pudo ser y no fue. Pese a ello y teniendo en cuenta el resto del film, correcta película.

Votación | 3/5

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