‘Piraña’. No metas tus carnes en las aguas del río.

Este film no tiene como punto fuerte la originalidad de su propuesta. Me explico, ‘Piraña’ fue estrenada en 1978, justo el mismo año en que ‘Tiburon II’ irrumpía en las salas de cine, lo cual quiere decir que tres años antes Steven Spielberg había roto el género con la mítica, nostálgica e inolvidable ‘Tiburón’ (1975). Es decir, algún productor avispado (creo que andaba un tal Roger Corman por ahí) vió la oportunidad de hacer caja aterrando al personal al más puro estilo spielbergiano.

Conviene advertir que ‘Piraña’ suponía el desembarco en el mundo del cine de dos grandes autores: Joe Dante y John Sayles. El primero, un apreciado director que guarda en su filmografía dos esplendorosos tesoros (véase Gremlins o Aullidos). El segundo, no necesita carta de presentación. Cineasta capaz de combinar en su filmografía películas tan maduras como por ejemplo ‘Lone Star’ (1996) con otras tan distintas como la propia ‘Piraña’, la magistral ‘Aullidos’ (donde volvió a formar tándem con Dante) o ‘La bestia bajo el asfalto’. Cierto es que en éstas últimas tan sólo intervino en labores de guión, fogueándose así en el mundo del cine en tan jugoso género.

Añadir que, obviamente, su historia bebe de una fuente tan magna como ‘Jaws’ (1975), a la que dedica un guiño complaciente en uno de sus planos (la máquina recreativa). Huelga decir que no llega al nivel de aquélla. Eso sí, a diferencia de la misma,  le echa un puntito de acidez al asunto con unos personajes y unos diálogos que buscan, además del terror, la corrosión (hostiazo al ejército y sus experimentos, crítica a los pelotazos inmobiliarios y al tejemaneje de “los peces gordos”). 

También conviene recordar que ‘Piraña’ es una película con una dirección novel. Se nota, en exceso, el ritmo rutinario y comercial (le falta un tanto de personalidad a la cinta). A pesar de ello, es una obra prometedora en cuanto al cineasta que se desenvuelve detrás de la cámara, capaz él de crear una atmósfera conseguida y poderosa. Tiene unos efectos especiales, comparados con hoy en día, obsoletos (las pirañas son la risa). Una BSO cumplidora (no es la magistral partitura de John Williams). El guión, en cambio, posee los ingredientes justos para que el festín pirañil, los chillidos y los chapoteos acaben aterrando al personal. Además, tiene ciertas peculiaridades (p.ej. los bichitos deformados del laboratorio del científico, o el alegato ecologista que esconde en su interior) que hacen de ella una obra un tanto atípica dentro del género, dando como resultado un híbrido gustoso de ver y satisfactorio en sus resultados. Le falta, quizás, un poquito de picante (alguna tetilla se ve por ahí, pero poca cosa). En fin, película de terror ochentera, pero ciertamente peculiar. Un clásico.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s