Straw dogs (1971)

Straw-Dogs-2Dirección: Sam Peckinpah 
Guion:
 Sam Peckinpah / David Zelag (Gordon M. Williams) 

Producción: ABC Pictures / Daniel Melnik Production 
Fotografía: John Coquillon 
Montaje: Paul David / Tony Lawson / Roger Spottiswoode
Música: Jerry Fielding 
Reparto: Dustin Hoffman / Susan George / Peter Vaughan / David Warner 
Duración: 113 min
País: Reino Unido 

Todo comienza con David Sumner, un brillante estudiante becado por un año que decide dejar los Estados Unidos, su país natal, para llevar a cabo una estancia investigadora en Inglaterra. ¿El lugar? Un tranquilo pueblo donde precisamente se crió su novia, quien le acompañará en este viaje. Pues eso, dar forma a tu nuevo hogar, adaptarte al lugar, conocer a la gente del pueblo. Cosas todas ellas habituales.   

Sam Peckinpah había cosechado grandes críticas, hasta el estreno de este film, en el terreno del western. Su obra cumbre, The wild bunch (1969), le había abierto las puertas a cualquier proyecto que quisiera filmar. Y él lo tenía claro, pues Perros de paja destripa una triste realidad: la violencia que inunda al reino animal. Es la violencia que inunda, a su vez, la gran mayoría de films del cineasta californiano. Una violencia casi instintiva que acapara el protagonismo principal de esta historia. Las cartas están sobre la mesa: el clan de lugareños, encabezado por Peter Vaughan, con su particular idiosincrasia cargada de bajeza; Dustin Hoffman, un tipo tranquilo y “civilizado”, incluso -hasta cierto punto- cobarde; Susan George, icono de tensión sexual y tentación. Con ellas juega Sam Peckinpah, sin darnos un respiro, inundando de inquietud cada uno de los fotogramas que componen este film. El ritmo in crescendo con el que el cineasta baña al relato termina por crear una atmósfera angustiosa, llena de agobios y pesadillas. Son muchas las batallas psicológicas que presenta la película (espectacular en este sentido Susan George), pero todo estalla en el frenético asalto final a la casa de nuestros protagonistas.

Esto es una película de terror. La bondad queda a un lado desde el primer momento. No hay nada apacible en Straw dogs, pues la tensión nos carcome desde el primer plano. El vaso se va llenando progresivamente: un signo de más convertido en menos, un gato desaparecido, una mujer descamisada, un adelantamiento peligroso, unas risas con sorna… hasta que llega la gota que lo colma. “Lo van a matar si lo dejo ir”, le espeta un desquiciado Dustin Hoffman a su pareja. La defensa de su posición es absoluta, no hay marcha atrás. Tanto como la obsesión de los lugareños por conseguir su cometido: capturar a su presa, desatar sus instintos más turbios gracias a la excusa que brinda un enfermo mental. Sam Peckinpah viaja así al lado más salvaje de las personas. Aparece la violencia no ya solo como medio de defensa, sino también como medio de obtener tus fines (icónica la escena de la doble violación). No hay ganadores ni perdedores en esta narración. Solo una idea, un pensamiento: la violencia en sí, como realidad palpable.  

steaw

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