Qué decir sobre… «Oh boy» (2012)

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Dirección: Jan Ole Gerster

Guion: Jan Ole Gerster

Fotografía: Philipp Kirsamer  

Música: The Major Minors, Cherilyn MacNeil

Montaje: Anja Siemens

Dirección artística: Juliane Friedrich

Reparto: Tom Schilling, Marc Hosemann, Friederik Kempter

Película con un punto de melancolía. Escueta, sencilla y… humana. Uno respira al mismo compás que lo hace Tom Schilling, monumental aquí a la hora de encarnar el papel de náufrago a la deriva por las aceras del Berlín contemporáneo. El novel cineasta, Jan Ole Gerster, da muestras de su valía a través de una narración que nos prende así cautivos. Muy bien engalanada, la película, en el fondo, tan solo tiene una intención muy modesta: mostrar la vida de un joven veinteañero a lo largo de un día entero. Eso sí, lo hace con mil matices. 

Oh boy es una grata sorpresa. Una fotografía tomada en blanco y negro. Inmortaliza así las andanzas y desventuras que acompañan a nuestro estoico protagonista, mostrándonos de un modo muy sutil esa sensación que acompaña a la desorientación. Es puro sentimiento, sin más. Un momento de tu vida, un estado de ánimo. Una historia, en definitiva, que desprende vitalidad, aun en su amargura, a través de una simple taza de café. 

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Votación | 3/5    

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Qué decir sobre… «Gomorra» (2008)

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Dirección: Matteo Garrone

Guion: Matteo Garrone, Roberto Saviano, Maurizio Braucci, Ugo Chiti, Gianni Di Gregorio, Massimo Gaudioso (Roberto Saviano)

Fotografía: Marco Onorato 

Música: Varios

Montaje: Marco Spoletini

Dirección artística: Paolo Bonfini

Reparto: Toni Servillo, Salvatore Cantalupo, Gianfelice Imparato, Maria Nazionale, Gigio Morra

El azufre que contenía la obra escrita de Roberto Saviano salta a la gran pantalla. Lo hace de la mano de Matteo Garrone, director valiente que encara el reto de atrapar al espectador en este infierno terrenal que se nos plantea. En el fondo, es eso: un infierno. El escritor napolitano, Saviano, se jugó literalmente la vida para desenmascarar todos los atropellos cometidos por la Camorra, organización asentada en la Campania y cuyas ramificaciones tienen un fuerte impacto no solo en el resto de Italia, sino también en Europa y buena parte de la geografía mundial.

Todo ello deriva en un problemón al que no es fácil meterle mano. Aquí, al menos, se contribuye a ello. Empapado por un espíritu crítico loable, Garrone se adentra en las tinieblas y con su cámara narra las mil miserias que acompañan a esta (rentable) organización criminal. En una de esas, por ejemplo, aparece Scarlett Johansson, muy mona ella, ataviada con un vestido cuyo diseño recibe toda una serie de alabanzas en los círculos cocainómanos y faranduleros que envuelven a la moda. Nadie se pregunta, sin embargo, la historia que existe detrás de ese vestido. 

Las guerras fraticidas entre criminales; el miedo a vivir entre fuego cruzado; el negocio de los residuos tóxicos; la baja esperanza de vida en un mugriento bloque de viviendas; el desolador futuro para niños y jóvenes. Podría decirse que estamos ante un buen trabajo de campo. Un trabajo por el que Roberto Saviano probablemente tenga que vivir el resto de sus días bajo protección policial. Una película, en resumen, que destripa la infame y asquerosa realidad que acompaña a muchas personas en su día a día, no muy lejos de aquí, en Italia.

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Votación | 3/5                  

Qué decir sobre… «Entre les murs» (2008)

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Dirección: Laurent Cantet

Guion: Laurent Cantet, Robin Campillo, François Bégaudeau (François Bégaudeau)

Fotografía: Pierre Milon 

Música: Varios

Montaje: Robin Campillo, Stephanie Leger

Dirección artística: Sabine Barthélémy

Reparto: François Bégaudeau, Nassin Amrbat, Laura Baquela 

El bastión de La clase no es otro que el binomio formado por François Bégaudeau y Laurent Cantet. El primero, autor de la novela original que inspiró la realización de la película, ejerce aquí, a su vez, tanto de guionista como de actor. Él es el profesor de francés, el peón empleado por Cantet para desentrañar, casi con afán documentalista, los acontecimientos que se dan “entre los muros” de un colegio a lo largo de todo un curso académico.

A nadie sorprende ya el hecho de que en la agenda política francesa el tema de la inmigración ocupe uno de los puestos de honor. Consecuencia, entre otros motivos, de haber sido un país colonialista. Sin focalizar su cámara de un modo absoluto sobre este tema, sí es cierto que el mismo le da un matiz a la historia que no conviene pasar por alto. Si en La haine (1995) Mathieu Kassovitz aprovechaba el asfalto de les banlieus de la capital francesa para marcar un punto de referencia sobre el tema, ahora Laurent Cantet se escuda, de igual modo, en un instituto de la periferia parisina para abordar la espinosa cuestión de cómo está el sistema educativo francés. 

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Ahí reside el punto fuerte del film, en el hecho de no haber caído en el panfleto, desvirtuando la verdadera esencia de la historia: la relación entre profesor y alumno. Cómo enseñar, cómo motivar, cómo mejorar a las personas. Las batallas diarias que se dan en los pasillos, despachos y aulas de un centro de enseñanza marcan el devenir de la narración. La película se convierte así en una radiografía de las aulas francesas. Sin embargo, a pesar de la idiosincrasia que transmite el relato, me atrevo a decir que la situación, variando distintos puntos, podría ser extrapolable a cualquier otro país europeo. 

Entre les murs es un relato grisáceo, porque grisácea es la realidad que nos muestra. La figura del profesor y del alumno queda desentrañada por Laurent Cantet, quien, cual sociólogo crítico, se atreve con el reto de reflexionar acerca del mundo que envuelve a la educación en nuestros días. La odisea que acompaña al profesor en su aventura de “formar” ha sido contada de una manera tan realista y natural como meritoria. Una película, en resumen, que da que pensar. No creo que deje indiferente a nadie.

Votación | 3/5         

Qué decir sobre… «Traffic» (2000)

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Dirección: Steven Soderbergh

Guion: Stephen Gaghan

Fotografía: Steven Soderbergh

Música: Cliff Martinez

Montaje: Stephen Mirrione

Dirección artística: Keith P. Cunningham

Reparto: Benicio Del Toro, Michael Douglas, Don Cheadle, Chaterine Zeta-Jones, Erika Christensen, Luis Guzmán, Dennis Quaid, Salma Hayek, Albert Finney, Viola Davis, Jacob Vargas, Amy Irving, Steven Bauer, Benjamin Bratt

El universo que envuelve a la droga ha sido retratado en multitud de ocasiones en la gran pantalla. The wire (2002), cierto es, marcó un antes y un después a través de una incisiva y profunda disección sobre el narcotráfico en Baltimore. Probablemente fue la obra capital del siglo XXI, aun siendo un producto destinado para la televisión. En todo caso, las drogas son una temática que uno puede abordar desde distintos géneros, aunque donde mejor encajan son en el thriller, el policíaco o el drama. Un poco de todo esto se nos presenta en Traffic, película seria y robusta que, bajo mi punto de vista, supone el trabajo más completo en toda la filmografía de Steven Soderbergh.

El guion de Stephen Gaghan es una maravilla. Plantea una historia coral donde los distintos personajes, todos carcomidos en un sentido u otro por los narcóticos, pelean en una batalla sin cuartel. En este sentido, la galería de actores brilla con luz propia. De entre todos ellos, me quedo, gusto personal, con Benicio Del Toro, quien humaniza a través de la figura de Javier, policía mexicano, el infierno que se vive en Tijuana. El otro tapado del cartel es Don Cheadle, un tipo que no decae en su férrea convicción de luchar contra gigantes, mientras que Catherine Zeta-Jones, gigante hecha persona, exhibe el don del maquiavelismo más extremo, hiriendo a todos con una mirada tan fría como criminal.   

El papel de Michael Douglas, ejerciendo tanto de implacable juez al servicio de la lucha contra la droga como de padre coraje, merece una mención especial, pues sirve para desatar una de las realidades más crudas en este agreste paisaje, es decir, la condena que acompaña al lado de la demanda, a todos esos náufragos que encuentran su tabla de salvación en un chute. La yonqui adolescente, Erika Christensen, no llega al nivel de Ewan McGregor en Trainspotting (1996), Jennifer Connelly en Requiem for a dream (2000) o Aaron Paul en Breaking bad (2008), quizá los tres personajes más icónicos, pero sí que le da para colocar sobre el escaparate las contradicciones, impotencias y sufrimientos que acompañan a una de las lacras más hipócritas y cínicas a la que uno trate de hacer frente: la adicción a la droga.

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Luchar contra fantasmas. Perseguir sombras. Diluirse ante la adversidad. La demanda sufre, y pocos se preocupan de ella. La oferta, por su parte, se desangra en una competición por alcanzar la mayor cuota posible de uno de los mercados más infames que existen. Es un negocio altamente rentable, de consecuencias humanas nefastas y, como aquí queda patente, muy difícil de aislar, perseguir y controlar. Todo ello queda retratado con pulso firme por Steven Soderbergh, quien mueve su cámara de un lado a otro deparándonos un universo visual peculiar pero eficaz que deja pocos cabos sueltos en su narración.

Estamos, en definitiva, frente a un ambicioso proyecto que expone de un modo natural y realista todos los flagelos que acompañan al “tráfico”. De entre todos los peones utilizados, como ya he dicho, me quedo con tres personajes (Montel, Don Cheadle; Javier, Benicio Del Toro; Wakefield, Michael Douglas), con tres héroes anónimos a los que no les importa, sea cual sea el precio a pagar, adentrarse en las tinieblas para plantar cara a los demonios. Al final, todo se resume en una noche donde los chavales juegan en una cancha de béisbol al abrigo dado por la calidez de unos focos. Estamos ante una obra mayor.

Votación | 4/5          

Qué decir sobre… «Todo sobre mi madre» (1999)

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Dirección: Pedro Almodóvar

Guion: Pedro Almodóvar

Fotografía: Alfonso Beato

Música: Alberto Iglesias

Montaje: José Salcedo

Dirección artística: Antxón Gómez

Reparto: Cecilia Roth, Penélope Cruz, Antonia San Juan, Marisa Paredes, Candela Peña, Toni Cantó, Rosa Maria Sardà, Eloy Azorín, Fernando Fernán-Gómez 

Año 1999. Pedro Almodóvar tiene una filmografía muy bien vista desde el exterior (tiene unos cuantos feligreses), pero criticada en cierto modo de puertas para adentro. Suele suceder, idiosincrasia española. Con todo, brillan en su historial títulos memorables como ¿Qué he hecho yo para merecer esto! (1984), La ley del deseo (1987), Mujeres al borde de un ataque de nervios (1988) o ¡Átame! (1990). Por tanto, es un tipo que se mueve contracorriente. Aplaudo su personalidad. Tiene así un cine de difícil etiquetado, aunque fácilmente identificable: estrambótico, alocado y con mucho desparpajo. En esto aparece en las grandes salas su nueva película, Todo sobre mi madre. Su carrera toma una nueva dimensión, el grito de Penélope en LA, poco después, marca un hito, un antes y un después. ¿La culpa? La película que aquí nos entretiene.

Podríamos decir que esta es una cinta de mujeres, de personajes femeninos de gran calado emocional: Cecilia Roth, Penélope Cruz, Marisa Paredes, Antonia San Juan, Candela Peña y, a su manera, Toni Cantó. El cineasta manchego modela su historia en base a las mismas. Y lo hace a su modo, esto es, más allá de la estoica y sufrida figura de Manuela, el resto de escuderas viene conformado por dos lesbianas discutidoras, una monja embarazada y otras dos putas travestis. El guion se torna alocado, repleto de diálogos subidos de tono y con innumerables referencias al valor de la identidad (desde los trasplantes de órgano hasta las sustituciones teatrales pasando por el puro travestismo). Nos quedamos desorientados, todavía más si cabe cuando uno comprueba el sentido del mensaje: “A Bette Davis, Gena Rowland, Romy Scheneider… A todas las actrices que han hecho de actrices. A todas las mujeres que actúan. A los hombres que actúan y se convierten en mujeres. A todas las personas que quieren ser madres. A mi madre”.

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Esteban, un adolescente creativo, quiere conocer a su padre. En la víspera de su cumpleaños, ve junto a su madre un clásico del cine: All about Eve. Le cuenta que está mal traducida, que debería considerarse como “Todo sobre Eva”. Su madre, quisquillosa, le reprocha: “suena mejor de la otra manera”. A él poco le importa. Es un escritor en ciernes y acaba de inaugurar un nuevo capítulo de su libro, se va a llamar “Todo sobre mi madre”. Quiere conocer la historia de esta, su pasado. Pero la tragedia se cruzará en el camino de ambos. Y Manuela, haciendo de tripas corazón, viajará al centro de la tormenta, un retorno al pasado, a Barcelona. 

Una película excepcional. Detallista y con un manejo de los sentimientos admirable. Puede que los peones empleados sean atípicos, pero qué más da. En el fondo, Almodóvar levanta un melodrama singular que tan solo busca una cosa muy sencilla: realzar el vínculo familiar. Paradójico o no, Todo sobre mi madre cuenta con escenas muy bonitas, preciosas. El encuentro entre Fernando Fernán-Gómez y Penélope Cruz se encuentra entre mis favoritas. Y sí, Cecilia Roth merece un monumento por esta película. Fabulosa, tanto como la labia de Antonia San Juan. Además, el látigo empleado contra la “típica madre burguesa”, encarnada en la figura de Rosa María Sardà, sirve para lucir a una deslumbrante Penélope Cruz. En fin, Almodóvar en estado de gracia.

Votación | 4/5           

Qué decir sobre… «Il divo» (2008)

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Dirección: Paolo Sorrentino

Guion: Paolo Sorrentino

Fotografía: Luca Bigazzi

Música: Teho Teardo

Montaje: Cristiano Travaglioli

Dirección artística: Lino Fiorito

Reparto: Toni Servillo, Anna Bonaiuto, Flavio Bucci, Carlo Buccirosso

Abrasiva, así resulta Il divo. El cineasta, Paolo Sorrentino, alterna con gracia la estridencia y la osadía para tejer un relato en el que pone los puntos sobre las íes en torno a los avatares que acompañaron a uno de los estadistas más controvertidos del siglo XX italiano: Giulio Andreotti, sempiterno en los pasillos políticos de Roma.

No era fácil narrar todos los acontecimientos -y todas las casualidades- que acompañaron a dicho político. No obstante, el director torna la complejidad en poderío. Detallista y acaparador, el relato gotea ácido al por mayor, sustentándose, cierto es, en el inmenso trabajo de Toni Servillo, quien se vacía a la hora de interiorizar la idiosincrasia y gestualidad que acompaña a este fantoche de “divo”. La política italiana roza lo circense… y lo criminal. La justicia, que no siempre es justa, habló. Como también habla, a su manera, esta película. Una película que deja un punto de maldad, de mala sangre. Meritoria, pues, en este sentido.

Il divo tiene mucho de sugestión, pero opino que hay que aplaudir la valentía de autores como Sorrentino. Este es un estilista, y lo demuestra una vez más con esta cuidada y preciosista película en la que destripa sin piedad alguna los laberintos de la política italiana. Los diálogos y reflexiones quedan adornados por una mordacidad muy agradecida a la hora de ser escuchada. En síntesis, el cineasta navega por las turbias aguas de la indecencia, pero lo hace con suma veneración y respeto. A uno no le queda más que aplaudir el formidable retrato aquí realizado. 

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Votación | 3/5   

Qué decir sobre… «La faute à Fidel!» (2006)

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Dirección: Julie Gavras

Guion: Julie Gavras, Arnaud Cathrine (Domitilla Calamai)

Fotografía: Nathalie Durand

Música: Armand Amar

Montaje: Pauline Dairou

Dirección artística: Laurent Deroo 

Reparto: Nina Kervel-Bey, Julie Depardieu, Stefano Accorsi

Julie Gavras debutaba en esto del cine con el trabajo que aquí nos ocupa, La faute à Fidel!, situándose así, en cuanto a óperas primas, por encima de la media. El apellido que lleva consigo no es cualquier cosa. Hija del célebre Costa-Gavras, se percibe la influencia de su padre en esta película. En este sentido, le rinde un homenaje a través de la elaboración de una cinta con poso contestatario, nada panfletaria y con ciertos aires evocadores a una de las grandes obras maestras de su progenitor, Missing (1982).      

Película divulgativa, relatada con un punto historicista y muy amena de ver. Nuestros ojos serán los de la niña protagonista, Anna, quien crecerá en un período histórico muy convulso donde la gente de izquierdas, en este caso sus padres, creían en la probabilidad de un “cambio”. Las represalias de Franco, la muerte de De Gaulle, el mayo del 68 y el Chile de Allende son algunos de los momentos históricos aquí narrados. Las niñeras también sirven como excusa para introducir conflictos candentes como el de Cuba o Vietnam. Y todo, todo ello, irá trastocando y modulando la infancia de una niña cabreada porque por culpa de los comunistas, unos tipos al parecer “barbudos y rojos”, ya no puede estudiar el Génesis, esa historia que tanto le gusta sobre la creación del mundo.

La inocencia de la niña sirve así para pincelar un paisaje histórico muy bien expuesto. En todo caso, Julie Gavras no se queda en la superficie y sutilmente toma partido a través de la mutación que poco a poco va sufriendo nuestra protagonista. El regusto amargo del 11 de septiembre de 1973 se diluye casi sin que nos demos cuenta. ¿De qué ha valido tanto esfuerzo? ¿Para qué tanta lucha? Bien, pregúntenle a Anna si quieren conocer las respuestas.

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Votación | 3/5            

Qué decir sobre… «Emperor» (2012)

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Dirección: Peter Webber

Guion: David Klass, Vera Blasi

Fotografía: Stuart Dryburgh

Música: Alex Heffes

Montaje: Chris Plummer

Dirección artística: Jill Cormack 

Reparto: Matthew Fox, Tommy Lee Jones, Eriko Hatsune

En la Segunda Guerra Mundial se pone el foco de esta película. Más concretamente, en los avatares que acompañaron a uno de los componentes del Eje, Japón. Después del flagelo, vergonzoso, de Hiroshima y Nagashaki, el Emperador tomaba la decisión de rendirse, mejor dicho, de “adorar lo inadorable” ante los Estados Unidos y sus aliados. No quería causar más sufrimiento en su población.

¿Qué hacer con esta potencia asiática sucumbida en el caos? ¿Dejarla en manos del comunismo? ¿Atraerla hacia la órbita liberal? “No deben vernos como ocupadores, sino como liberadores”. Esa era la máxima estadounidense, sin embargo, el “mundo” exigía depurar responsabilidades, buscar culpables con nombres y apellidos que pagaran por los horrores de la guerra. Y, en mitad de todo ello, había que tomar una decisión de incalculables consecuencias: qué hacer con Hirohito.  

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La película tiene faltas. Peca de corrección, de “estándar”. En muchas ocasiones no va más allá de la superficie, limitándose a esbozar el paisaje, pero sin adentrarse en el mismo. El romance, a todo esto, parece una imposición. En cualquier caso, a mí Emperor me ha resultado de los más entretenida. Un capítulo histórico que se ve con gusto, aunque no sé hasta qué punto el relato hace honor a la verdad. Tiene un punto de exaltación hacia la figura de Hirohito que recomienda precaución, si bien es cierto que toda la narración parece irradiar respeto y admiración hacia Japón y su gente.   

La historia viene apuntalada por dos guionistas de medio pelo. Sin embargo, Peter Webber no me resulta un mal director. Me gustó en Girl with a pearl earring (2003), y en Hannibal rising (2007) resolvió bien una difícil papeleta. Aquí vuelve a poner oficio y detalle para encajar un relato digno que sirve, además, para que uno de los lostie más emblemáticos, Matthew Fox, realice uno de sus trabajos más depurados en el mundo del cine. Si le añadimos el poderío de Tommy Lee Jones y la elegancia de Eriko Hatsune, tenemos cartas suficientes para aplaudir el trabajo realizado.

Votación | 3/5       

Qué decir sobre… «La migliore offerta» (2013)

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Dirección: Giuseppe Tornatore

Guion: Giuseppe Tornatore

Fotografía: Fabio Zamarion

Música: Ennio Morricone

Montaje: Massimo Quaglia

Dirección artística: Andrea Di Palma

Reparto: Geoffrey Rush, Jim Sturgess, Sylvia Hoeks, Donald Sutherland

Siendo muy joven, Giuseppe Tornatore alcanzaba la fama mundial. Lo hacía a través de Cinema Paradiso (1988), un hito en la historia del cine italiano. Su segunda película, Stanno tutti bene (1990), lo consagró como cineasta, marcando así un punto de no retorno en cuanto a calidad y talento. No ha cruzado el charco, ni falta que le hace. Es de lo mejor que le ha ocurrido al cine italiano en las últimas décadas y solo echando un vistazo a la gente que ha trabajado con él podemos dar fe de ello.    

En todo caso, La migliore offerta, su último film, no decepciona. Más bien lo contrario, diría yo. Me ha parecido una película muy entretenida. Contiene en sus adentros un relato potente, adictivo e intrigante. Parece, no obstante, que la película es un tanto facilona y engañosa. No sé hasta qué punto el guion deja algún cabo suelto. Tampoco me importa después del recital dado por Geoffrey Rush, quien le saca todo el jugo posible a un personaje muy bien retratado, pues el Sr. Oldman y todas las rarezas que le acompañan son, de largo, lo mejor de la película.

Combina el romance con el misterio de un modo magistral. A través del protagonista, un tipo recluido en su universo de arte refinado y hermosos retratos, la narración encenderá la mecha de una historia de amor tan extravagante como brillante. La migliore offerta está elaborada a fuego lento, y se agradece. Disfrutamos así con este portentoso recital en el que Tornatore, Rush y las paredes de una vieja mansión se perfilan como los peones de una partida que será decidida, como siempre, por el punto débil de todas las personas: el sentimiento.

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Votación | 3/5       

Qué decir sobre… «Le week-end» (2013)

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Dirección: Roger Michell

Guion: Hanif Kureishi

Fotografía: Nathalie Durand

Música: Jeremy Sams

Montaje: Kristina Hetherington

Dirección artística: Emmanuelle Duplay

Reparto: Lindsay Duncan, Jim Broadbent, Jeff Goldblum

Película romántica ambientada en París, como tantas otras. Una jugada con la que, por una parte, la distribuidora se asegura la entrada de un buen puñado de feligreses de la capital francesa. Por otra parte, sin embargo, Roger Michell, sí, el típico director “simpático”, tiene el deber de estar, como mínimo, a una distancia cercana de nombres tan ilustres como Richard Linklater, Bernardo Bertolucci, Leos Carax, Julie Delpy, Jean-Pierre Jeunet o Lawrence Kasdan, por nombrar a algunos de los que me vienen a la cabeza.

Por tanto, un movimiento arriesgado. En todo caso, Le week-end guarda un as en la manga. Este París todavía no ha sido visto por nadie, piensa Hanif Kureishi, guionista de la obra. Y no le falta razón. Pronto comprobamos que estamos frente a una historia espléndida. Es la batalla de la vida y del amor, emprendida por dos fabulosos actores: Jim Broadbent y Lindsay Duncan.

Le Weekend Directed by Roger Michell Starring Lindsay Duncan and Jim Broadbent

El tambaleo emocional que acompaña a nuestros protagonistas, propio de su edad y derivado de ese momento de reflexión retrospectiva, es muy creíble y cercano. La película se muestra así elegante, detallista. Es el poder de los sentimientos desentrañado sin titubeos, sin almíbar, sin pimienta. Todo está al natural en esta película de Roger Michell.

Una agradable sorpresa, en definitiva. Ver a estas dos abejas perdidas en el panal del amor no tiene desperdicio. Un sentimental relato cargado de matices, con poso vitalista y en el que, además de la pareja protagonista, brilla con luz propia un alocado Jeff Goldblum. Pues bien, París nos volvió a ganar.

Votación | 3/5