‘Superman’. Emblemática.

superman-version1-1978-movie-posterLo primero que me llama la atención de ‘Superman’ (1978) es ver que el guión viene firmado por, atención, Mario Puzo. Uno de los grandes escritores que ha habido sobre el mundo de la mafia, autor por ejemplo del clásico ‘El padrino’, se atrevía aquí a darle forma al musculoso hombre de los calzones rojos. Es una curiosidad, sin más. Un valor añadido al lustroso plantel de nombres que acompañan a esta cinta: Richard Donner en la dirección, Marlon Brando, Gene Hackman o Christhoper Reeve en el reparto, o John Williams en la composición de la BSO. 

De largo lo mejor del film viene dado por todo aquello que guarda relación con Krypton y Marlon Brando. Desde los comienzos en la remota galaxia hasta pasar por la infancia del superhéroe para llegar a su aleccionamiento final a manos de Jor-El. Ahí la película sobresale, descendiendo a lo terrenal y rutinario cuando el bueno de Superman se convierte en Clark Kent, trabajador del Daily Planet. 

Película emblemática, objeto de devoción para bastantes feligreses de las andanzas de este superhéroe. No es mi caso. No encuentro por ningún lado el carisma del personaje, y tampoco me entusiasman tanto sus “aventuras”. En cualquier caso, reconozco que la película es entretenida. No aburre, aunque sí se podrían haber ahorrado unos veinte minutos de su metraje definitivo.

7/10 

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‘Million dollar baby’. Cine auténtico.

2005milliondollar“Sólo te escribo para hacerte saber qué tipo de persona era tu padre”.

‘Million dollar baby’ contiene el mejor clasicismo, hablando de cine, que uno pueda ver y escuchar en tiempos recientes. Es el mejor Clint Eastwood, luciendo en su faceta como director, pero también dando empaque al reparto y alcanzando la gloria a través del compás de su música. Es el mejor Paul Haggis, ideando un guión que es una absoluta maravilla. Es el mejor Morgan Freeman, dignificando la profesión de actor. Es la mejor Hillary Swank, tremenda actriz, interpretando esa joya de personaje que es Maggie Fitzgerald, Mo Cuishle.  

Un viejo gimnasio, el sol angelino, la galería de personajes sufridos y una emotiva historia que contar. Le bastan estos ingredientes a Clint Eastwood para, además de homenajear al mundo del boxeo, hilar una película sentida como pocas, repleta de matices y llena de vida. Todo ello gracias a la relación entablada entre el castigado Eastwood y la valerosa Swank. Esto es cátedra. Cine auténtico, puro.

9.5/10 

‘Man of steel’. Decepcionante.

El_hombre_de_acero-919390391-largeUn blockbuster innecesario. No aporta nada nuevo al género, lo que supone una verdadera decepción. Sí, porque cuando uno va al cine y ve un reparto de tanto caché, a David S. Goyer en el guión, a Christopher Nolan detrás de la historia, a Zack Snyder en la dirección o a Hans Zimmer en la composición musical, espera mucho más de lo que en realidad le van a ofrecer.

El prólogo es notable, cierto. Toda la controversia que envuelve a Krypton está muy bien elaborada. Es un inicio prometedor. Tampoco está mal la andadura inicial de Clark Kent por el planeta Tierra, salteando el montaje sus vivencias entre la niñez y la edad adulta. Le falla a este Superman, sin embargo, la segunda mitad del metraje, entregada ésta en su totalidad al lucimiento de los efectos técnicos, dejando así un vacío en su narración derivado de la desproporcionada entrega de choques, violencia y combates. Por no hablar de Henry Cavill, un actor, al menos aquí, de rostro inexpresivo. 

Lo dicho, no alcanza el nivel de películas como el Batman de Christopher Nolan o la saga de los X-Men, los dos referentes personales dentro del género. Tiene, eso sí, un pequeño tesoro oculto: Kevin Costner, de largo lo mejor del film. Pero bien, preparen las palomitas. 

6/10  

‘The legend of Bagger Vance’. El swing de la vida.

3864_posterEn el año 2000 la Fox y Dreamworks apostaban por un proyecto que pasaba inadvertido para mí hasta hace nada. Es ‘La leyenda de Bagger Vance’, manufacturada por ese genio que se prodiga tan poco detrás de las cámaras, el mítico Robert Redford. 

La historia que esconde esta narración es muy bonita de escuchar. Esto va sobre el golf, el drop y la vida. Una historia que guarda en sus adentros más de un preciado secreto, destacando un Matt Damon sobresaliente a la hora de poner sobre el tapete toda esa reflexión vitalista simbolizada por el espíritu de Will Smith. 

Superación, esfuerzo y constancia. Redford emplea el golf, la Gran Depresión y las cicatrices de una guerra para reflexionar, con tino y sutileza, sobre la vida. ¿Qué sucede cuando uno pierde el equilibrio? Los personajes que componen esta narración se esmeran por respondernos a esta cuestión. Ritmo clásico para una película gustosa de ver. Cómo renacer de las miserias y cenizas. Cómo recuperar el swing perdido. Basta con recordar, nos cuenta esta notable película.   

7.5/10 

Gracias Gandolfini.

Hoy uno desayuna con la desgraciada noticia del fallecimiento de James Gandolfini. Actorazo. Un tipo que ha dejado huella en esto del cine (o la televisión), pues será difícil que alguien olvide al majestuoso personaje al que durante tantos años alimentó: Tony Soprano.

El mundo del hampa siempre ha sido objeto de deseo por parte del séptimo arte. Productores, directores, guionistas. Muchos recelan por trabajar en un proyecto que gravite en torno a la fantasiosa e idealizada mirada brindada por las cámaras ante un universo tan peligroso. ¿Y los actores? Sin duda, hay nombres que van ligados al género: Marlon Brando, Al Pacino, Robert De Niro o Joe Pesci son algunos de ellos. Pero ahí, siempre habrá un lugar privilegiado para aquel tipo grueso, bravucón y, en el fondo, sentimental. Hablo de James Gandolfini dando vida a Tony Soprano.

Nacido y criado en New Jersey, sus rasgos italoamericanos evidenciaban una sintonía especial con el famoso personaje de HBO. A pesar de que ya contaba con un buen currículum como secundario, trabajando, por ejemplo, en la mítica ‘True romance’, su nombre – James Gandolfini – siempre irá ligado al de otro italoamericano, con devoción por los cannolis de ricota, ideado por David Chase: Tony Soprano. El destino ha querido que fuera la tierra de sus ascendientes el lugar de la despedida. Se marcha así, en la ciudad eterna, Roma, uno de los grandes nombres del séptimo arte.

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‘The boxer’. Volver.

boxer_ver1Película intensa, llena de dureza y humanidad. El siempre extraordinario Daniel Day-Lewis vuelve a trabajar con Jim Sheridan para diseccionar el día a día en las calles de Belfast. Lo hace encarnando a Danny Flynn, un prometedor boxeador que erró al alinearse del lado de la violencia. Su vida se echó a perder durante 14 años entre los barrotes de una celda. Tiempo suficiente para reflexionar, para ver las cosas de distinto modo. 

¿Cómo verían la vida después de tanto tiempo en prisión? ¿Cómo encajarían haber perdido catorce años por una causa tan intolerante? Su ilusión y objetivo es reencontrarse. Volver a su ciudad, a su barrio, a su casa. Dejar atrás la oscuridad  y el silencio. Encontrar a su viejo amor y boxear. Recuperar el tiempo perdido. Aunque no sea fácil hacerlo en mitad de ese infierno, en mitad del conflicto que desangró a Belfast durante tantos años.  

‘The boxer’ es una película nacida desde el corazón. Un canto al respeto, a la tolerancia y a la convivencia elaborado en 1997, en plena pugna en el Ulster. Tiene un componente político implícito, pero esto no va de británicos ocupadores contra norirlandeses sometidos. Sí señala, con mayor énfasis, las cicatrices dejadas por el conflicto en la propia región entre católicos y protestantes. Pero, ante todo, la historia gravita en torno a la estoica lucha de un buen hombre por vivir en paz y armonía, redimido de sus pecados pasados. Una historia, en definitiva, digna de contar.

8/10 

’25th hour’. El último día.

25-th-3Un trago amargo. Una sensación de ahogo tremenda en el pecho. Es ‘La última noche’ (2002), escrita por David Benioff (creador, a la postre, de la afamada ‘Juego de tronos’) y dirigida con buen gusto por Spike Lee. El paisaje de la misma viene dado por el Nueva York post 11-s, retratado con sutil belleza por Rodrigo Prieto. Mientras tanto, el reparto se deja el alma en darle veracidad al asunto, en despertar la empatía del espectador e introducir el toque emotivo requerido. Atención a la sensualidad de Anna Paquin, punto y aparte. 

Edward Norton, el verdadero coloso del film, se equivocó. Se movió al margen de la ley, buscando el lucro fácil y la vida despreocupada. Las compañías no fueron las mejores. Nadie le advirtió. Su padre, su novia y sus amigos de toda la vida, simplemente le dejaron hacer. Ahí están, Brian Cox, Rosario Dawson, Barry Pepper y Philip Seymour Hoffman, abatidos ante tal acontecimiento. ¿Y ahora qué, cómo reaccionamos? Un último día duro como el hierro.

Una película magistral que, con toda la serenidad y naturalidad del mundo, nos mete de lleno en un pozo de melancolía, frustración y aflicción. ¿Por qué lo haría?

9/10

‘American history X’. El odio.

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Estamos en 1998, David McKenna tiene un buen guión entre manos y, pronto, consigue socio que lo sepa plasmar en la gran pantalla: Tony Kaye. El estilo narrativo de éste va fraguando de un modo inteligente esta historia sobre la sociedad americana contemporánea. Una historia cualquiera sobre uno de los muchos males que azotan a nuestras sociedades, la lacra de la intolerancia. 

Tony Kaye mete en el escaparate el tema de la raza. Lo hace enfocando hacia un grupo de neo nazis, y, concretamente, hacia Derek, un joven de clase media estadounidense que por caprichos del destino verá su cerebro absorbido por las influencias de la extrema derecha. Cómo afecta esta aventura a su familia, a su entorno y a sí mismo. “¿En qué te ha ayudado todo esto? ¿Has sentido que se marchaba esa rabia de tu interior?“, le espeta un buen hombre. Una reflexión necesaria. A todo esto, un Edward Norton inmenso, colosal. La mutación que sufre es veraz, creíble.

Las imágenes mostradas a lo largo del metraje son impactantes, mientras que el final deja anonadado a más de uno. ‘American history X’ es un puñetazo en el estómago que nos deja un dolor desgarrador. Un alegato, en definitiva, contra el odio. Una película didáctica, de importante mensaje, que debería ser de visionado obligatorio para los muchachos que campan en todas las aulas del planeta.

9/10 

‘Detachment’. Necesaria.

detachment_ver3Algo así como “desencanto” viene a decir el título de esta película. El escurridizo Tony Kaye ahonda, principalmente, en los entresijos de la enseñanza. Vuelve, como ya hiciera en ‘American history X’ (1998), a darle un tono crítico a su discurso, centrando su mirada en la figura de un profesor sustituto a quien da vida un magistral Adrien Brody.

Todo tiene un punto triste, amargo. Qué jodida parece estar la juventud estadounidense (y por ende, occidental) tal como la muestra Tony Kaye. ¿Dónde están los padres? ¿En qué piensan los gobiernos? ¿Qué puede hacer un profesor ante todo esto? ¿Qué será de estos jóvenes? Atención especial a la relación entre Brody y Sami Gayle, uno de los tesoros mejor guardados de esta narración.

Película envuelta de melancolía. Una historia necesaria que, a pesar del desasosiego y la fatalidad con que se adornan sus fotogramas, reserva un punto vitalista para el final. Totalmente recomendable.

8.5/10 

‘A perfect world’. Uno de los secretos mejor guardados.

perfect_worldClint Eastwood, en plena madurez artística, manejaba con gracia y sutilidad la historia escrita por John Lee Hancock. Así nos emocionábamos inesperadamente con la empatía que levantaba ese dúo tan atípico conformado por un peligroso fugitivo y un pequeño e inocente muchacho. 

A quienes crecimos en los noventa, esta película siempre se nos quedará guardada en la retina. Un monumento al tacto y al detalle. Con una serenidad admirable, ‘A perfect world’ avanza impregnada del mejor clasicismo. Es una historia pura, sentida. Una narración que cala en nosotros casi sin darnos cuenta.

En un mundo perfecto Kevin Costner nunca hubiese lucido como lo hace aquí. Terrorífico, cálido, inquietante, cordial. Vaya contradicción tan bien representada. Los malos también tienen corazón, viene a decirnos, con maestría, esta pequeña gran película. Uno de los secretos mejor guardados de la década de los noventa. 

8.5/10