‘Shivers’. Catástrofe sexual en los aledaños de Montreal.

La torre Starliner es un complejo residencial cercano a Montreal. Sus inquilinos, clase media canadiense, gozan de todas las comodidades puestas a su servicio. Las buenas vistas, las grandes instalaciones y la tranquilidad son sus principales señas de identidad. Sin embargo, todo ello quedará perturbado cuando la gente comience a comportarse de un modo un tanto extraño… ¡váya con los experimentos del doctor!

Original propuesta con la que David Cronenberg mostraba, por primera vez, al gran público su particular idisioncrasia cinematográfica. No es una cinta de zombies al uso. La historia está bien elaborada, tiene un poder de atracción inmediato y, a pesar de contar con cuatro duros, la ejecución no cae en la chabacanería ni el cutrerío (tampoco es la película con más clase y pulcritud del planeta). Además, se añade el componente sexual como rasgo singular de la cinta, lo que acaba por resultar una gozosa combinación entre terror y placer carnal. Vamos, una rareza absoluta para el espectador medio.

Inconcebible para las mentes de muchos, esta historia tan sólo podía salir de la cocotera de alguien tan perturbado y excéntrico como David Cronenberg. Un complejo residencial aislado, una enfermedad contagiosa, zombies que incuban un parásito del todo zafio y un delirio total donde se entrelazan el miedo escénico, el caos apocalíptico y el sexo desenfrenado. Una atmósfera inquietante y lograda para una caída a los infiernos nada convencional. Notable.

7.5/10 

‘Dead set’. ¿GH + Zombies? Pues sí, existe.

Los británicos están comenzando a cogerle el gusto a esto de hacer historias que graviten en torno al manido mundo de los zombies. Por lo que sea, da dinero y éxito. Una franquicia como ’28 days later’ (2002) es buena prueba de ello, también ‘Shaun of the dead’ (2004), en clave más coña. Con todo, lo que no esperaba era ver una cosa como ‘Dead set’.

Jodidamente retorcida es la mente de Charlie Brooker. ¿En qué momento de su vida decidió escribir un guión que contara una historia zombie, pero con GH de por medio? La mezcla es extraña, pero conseguida. El humor negro se impregna en cada plano de este producto que satiriza el infame mundo del reality show. ¿Quiénes lograron sobrevivir a un contagio masivo del virus zombie? Sí, acertaron. Son ellos, los concursantes de Gran Hermano.

A partir de esta mezquina, atinada y graciosa idea que sólo podía provenir del humor inglés, Yann Demange, director de la miniserie, expondrá lo de siempre: supervivencia adrenalínica. Nos hará sentir el aliento putrefacto de los muertos en nuestros cogotes. Lo caramelizará, lo dramatizará. Depende del momento. Sin embargo, el final, por rotundo y cachondo (gran confesionario), esencializa lo que es ‘Dead set’: una sátira apocalíptica acerca de un vergonzoso icono televisivo como es GH.

6.5/10   

‘Resident evil’. Umbrella, Raccoon City, la Jovovich y el inicio de una saga.

Si comparásemos, en términos cafeísticos, la apocalíptica ‘Resident evil’ con la magistral ‘Blade Runner’ (sí, ya sé que comparar lo terrenal con la deidad con café de trasfondo es un bobez, pero lo hago), diríamos que ésta última es un coqueto café italiano servido en una soleada y agradable terraza bajo el caótico cielo de Roma, y que aquélla no es más que un café descafeinado de sobre con leche descremada endulzado a golpe de sacarina y servido en el “Bar Manolo”, ubicado éste, en la esquina de la calle más mugrosa del barrio.

Es decir, ambas tienen algo en común. Ambas se centran en los peligros de las multinacionales, en las grandes ramificaciones que éstas pueden auspiciar a base de salvajes desbocadas del capital. No obstante, una se convierte en una película seria, académica y meticulosa. Acompaña a la lúgubre imagen de la Tyrrel Corporation, recursos técnicos aparte, con un brutal discurso que incita a la reflexión necesariamente. La otra, se centra en la Umbrella Corporation. Y también podría haber acompañado los oscuros entresijos de esta multinacional con un discurso serio y mínimamente filosófico. No lo hizo, decidió apostar por zombies y disparos a tutiplén. Quizás el problema estaba en su esencia misma, pues hay que recordar que venía de un material original (mi hermano mayor y yo mismo le dimos un tute que no véas a la PS) proveniente del mundo de los videojuegos (con un público que pedía a gritos la sangre a borbotones).

Lo siento, he vuelo a caer en el error de tratar de comparar una absurdez como ‘Resident evil’ con la mismísima ‘Blade runner’. No me hago a la idea de que el género de ciencia-ficción/fantástico/futurista/distópico nunca superará la calidad de aquélla. Sin más, les recomiendo el visionado de esta obra que aquí nos atañe. Probablemente, si su paladar no es muy exigente, les gustará. Ya saben la receta: acción con toques de terror y thriller. No está mal.

‘Dawn of the dead’. Snyder debutó en el mundo de los zombies.

Si te levantas un buen día soleado en tu residencial barrio dentro de tu placentera vida, no esperas, ni mucho menos, que una niña con la boca ensangrentada le descuaje el cuello a tu novio. Tampoco tener que salir pitando con tu coche mientras el vecindario entero arde en llamas mientras la afable ciudadanía zombie codicia con hacerse con un pedacito de tu carne.

Esto es el inicio de ‘Amanecer de los muertos’, un digno remake de la célebre obra, portadora del mísmo título, realizada en 1978 por el gran George A. Romero. Las andanzas de esos supervivientes recluidos en el centro comercial nos propician un entretenimiento cargado no sólo de un baño de sangre y mordiscos a tutiplén, sino también de un guión con algún guiño cómico en medio de esa convivencia forzada entre el variopinto grupo de humanos, así como de la tensión y la asfixia propia de quién está encerrado sin pocas opciones de sobrevivir.

Todo ello le sirve a Zack Snyder para foguearse en su frenético, intenso y peculiar estilo narrativo, con gran clase para retratar la acción, en esta su primera cinta. Dentro del género, cargado de basura, hay que reconocer que le ha salido un producto interesante. Entretiene.