‘Splendor in the grass’. Lo efímero de la vida.

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Aunque mis ojos ya no puedan ver ese puro destello que me deslumbraba. Aunque ya nada pueda devolverme las horas de esplendor en la hierba, de la gloria en las flores, no debemos afligirnos, pues siempre, la belleza subsiste en el recuerdo“, recitaba el poeta inglés William Wordsworth sin saber que sus palabras darían título y tema a una de las mejores películas de la década de los sesenta.

Corría el año 1961 cuando Elia Kazan decidía dar imagen a las palabras escritas por William Inge. Nacía así ‘Splendor in the grass’, una conmovedora historia de amores imposibles, enclavada en el agrícola Medio Oeste estadounidense durante el final de los años veinte.

En realidad esto trata sobre dos jóvenes enamorados, Dean y Bud. Ella proviene de una humilde y tradicional familia cuyas preocupaciones fundamentales son, por una parte, lograr un buen porvenir económico en las infladas acciones de una compañía petrolera (estamos justo en el momento previo al Crack del 29) y, por otra, conseguir que Dean encuentre un buen marido. Sin embargo, para alcanzar tal propósito es condición indispensable el hecho de mantener la reputación (sexual) de su hija intacta. Y ello frenará, sin duda, el amor que Dean siente por Bud. Él, por su parte, está dispuesto a todo por ella. Nacido en la familia más rica de la zona, el futuro de Bud se antoja grandioso y esperanzador. Su padre ya lo ha diseñado todo para él. Primero acudirá a Yale para graduarse y, luego, podrá gestionar así la compañía petrolífera que su progenitor ha levantado. A Bud, sin embargo, poco le importa todo eso. Él tan sólo quiere ser feliz junto a Dean, casarse con ella y ocuparse del día a día de un modesto rancho familiar. ¿Cómo terminará, pues, esta aventura del corazón?   

En fin, la dulce Natalie Wood y el apuesto Warren Beatty conformaban una de las parejas más conmovedoras de la historia del cine. Campos de petróleo, convenciones sociales, luchas generacionales, amor, sentimiento y mucho, mucho, sufrimiento para hilvanar un sentimental relato que nos depara uno de los finales más nostálgicos de la historia del cine. Palabras mayores.

8.5/10 

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