‘Two lovers’. Amores que hieren.

Desde el inicio (con la escena del muelle), uno ya se hace a la idea de que estamos ante un hombre totalmente desolado, roto, en descomposición contínua, con la quinta marcha puesta hacia la nada. Sin embargo, esa misma noche conocerá a una chica encantadora, hija de un judío amigo (cuestión de interés) de la familia, a la que parece agradarle. Del mismo modo, y en sentido contrario, en pocos días, Leonard, nuestro protagonista, quedará abobado por su vecina, una rubia con muchos encantos.

‘Two lovers’ supone un cambio en la temática tratada por el director, James Gray, hasta el momento. Es una película madura, elegante y fina. Se nota el sello personal de quién la firma, alcanzando aquí un punto de cátedra cinematográfica al que no todos llegarán. El amor, expresado de distintas maneras, siempre ha estado presente en sus films. Pero, ahora, radicaliza el asunto, dejando de un lado el amor fraternal, familiar (aunque también se deja notar secundariamente), para centralizar el amor, entendido en su forma estándar, que surge entre dos personas. Miento, en una sola persona, porque al fin y al cabo, James Gray se explaya y de qué manera tan virtuosa mostrándonos los sinsabores y amarguras de ese incierto camino por el que se mueve Leonard, debatiéndose entre apostar a caballo ganador, con su seguridad y estabilidad, o arriesgar en la figura de Gwyneth Paltrow con una mínima opción de correspondencia a la que aferrarse.

Con cuatro personajes en el guión, Joaquin Phoenix y, en menor medida, Gwyneth Paltrow, acaparando el protagonismo principal, y con dos secundarios de altos vuelos, como son Elias Koteas y, sobre todo, una elegante y atractiva Vinessa Shaw, construirá el sensacional James Gray una historia lacerante hasta el extremo, contagiando al espectador y haciendo aflorar el sentimiento (no llegó la lágrima). Es un fresco que tiene como protagonista a uno de esos anónimos de Brighton que tanto le gusta pintar al cineasta, con su pasado amargo, su presente necesariamente familiar, y su futuro incierto. Una película que ahonda en los rincones más recónditos del corazón de una manera sensacional. Tomen nota los aspirantes a realizar films románticos, pues esto es cátedra. De lo mejor de la década. 

Spoiler:

Esquema amoroso

Vinessa-> Joaquin -> Paltrow -> Koteas (y éste con su anónima esposa) para al final dejarnos ese sencillito y liviano final (Vinessa -><- Joaquin; Paltrow-><-Koteas) impregnado de realismo en el que Joaquin morirá, o casi, en su interior tras el punzante discurso de la Paltrow, y tras meditarlo, decidirá amar, más artificialmente que de manera natural, a la complaciente Vinessa Shaw.

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