’28 days later’. Ecléctica, anecdótica y perversa.

El afamado Danny Boyle, enemigo de la quietud, es incapaz de conseguir pasar desapercibido entre la multitud. Sus películas nunca se mueven en el gris, y aquí tenía el antojo de desenvolverse en un género tan atractivo como arriesgado, pues hablamos del terror con zombies de por medio. La cinta que aquí comentamos tiene un inicio sobrecogedor, impactante. El mundo se ha venido abajo, es decir, lo de siempre en este tipo de historias. Contemplamos un Londres deshabitado, aterrador y sanguinoliento en el que los zombies son el nuevo enemigo de la especia humana, campando a sus anchas por la geografía británica. En tal situación despierta Jim, protagonista interpretado por Cillian Murphy, a través del cual nuestros ojos serán guiados. 

No verán sangre, carne mordisqueada ni buenos efectos especiales. Al menos, no en demasía. Rodada de un modo extraño, incluso da apariencia de contar con una importante carestía de medios para lo que supone este género. Todo queda un tanto ecléctico, pues el chavalín que acude al cine en busca de sangre termina por extrañarse. Parece que las anécdotas vayan sucediéndose, siendo éstas las verdaderas protagonistas de un film, por tanto, invertebrado. Después de una primera parte más efectista y estándar, acorde con las exigencias del género, Boyle decide pinchar sobre el nervio del espectador, sobre su conciencia. Escapa del terror frente al extraño, frente al zombie. Gravita ahora su atención en torno al pánico, al verdadero horror al que es capaz de llegar la acción humana, reflejado aquel en un cuartel repleto de militares sin escrúpulos.

Aquí lo interesante son las emociones, el sentimiento. ¿Qué hacer cuando el mundo se viene abajo? ¿Sobrevivir, reconstruir, cazar? Refugiarse en los tuyos, en el amor y el cariño, en la comprensión y el respeto. Benevolencia y cooperación. Son pautas que marcan la existencia de nuestro protagonista. Pero, ¿todos se regirán por tales conductas? El discurso del británico busca mostrar una sutil crítica dirigida hacia la naturaleza humana, al pavor frente a una situación de anarquía en la que el hombre se convierta en el principal enemigo del hombre. ¿Hobbes o Locke? Es obvio por quien apuesta Boyle. 

Notable cinta que, en cualquier caso, peca de una mala narración. Le falta sustituir la anécdota y el batiburrillo por el orden y la coherencia. Da la sensación de que Boyle busca complacer a todos, logrando así satisfacer a la generalidad. ¿El problema? Gusta a muchos pero entusiasma a pocos.

7.5/10

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