‘The reader’. Libros, sexo y secretos.

Daldry ha tomado la cámara en esta ocasión para dar una nueva visión acerca del holocausto judío, llevando a la pantalla la novela, El lector, escrita por Bernard Schlink. En su aparente simplicidad, El lector se revela como una cinta de múltiples lecturas y de una complejidad exquisitamente elaborada. La película transcurre en Berlín. Un hombre maduro empieza a recordar su juventud. En sus recuerdos se aparece una mañana gris en el interior de un tranvía. No lo soporta más y se baja. Está enfermo, débil, pero una bella mujer acude a socorrerlo. Pasado el tiempo, el muchacho decide agradecerle el gesto humano que tuvo con él. Aquí comienza una historia cargada de amor para el joven Michael. Un amor casi obsesivo el que siente por Hanna Schmitz. Un amor que transcurre entre tardes llenas de libros, sexo y secretos. Un amor entre un quinceañero que pierde su juventud y una mujer madura que parece ya tenerlo todo perdido.

Años más tarde, el joven Michael choca de frente contra la terrible realidad. Un hecho traumático que le marcará de por vida: el juicio en contra de las celadoras del demonio. Aquellas que ayudaron a exterminar al pueblo judío. Entre ellas está Hanna. Siendo ella la única que habla de lo que realmente ocurrió, el resto de sus compañeras verdugo deciden inculparla injustamente a ella como la mayor responsable. Hanna debido a su terrible complejidad, asiente. Michael, pese a ser sabedor de la verdad, asiente. ¿Por qué Hanna no dice la verdad? y ¿por qué no testifica a su favor su amado Michael?.

The Reader es, en definitiva, una historia de soledades. La soledad de una mujer que jamás entendió lo ocurrido. Una mujer acomplejada por sus limitaciones que se lanzó, casi por obligación, a la maquinaria nazi. Una mujer que sólo quería que le leyeran. Una mujer inconsolable por su pasado. Una mujer que siempre vivirá como alma en pena, repleta de secretos y silencios por sus trágicas limitaciones, las cuales provocaron su marcha hacia el holocausto. El día que conoce a Michael, la soledad de Hanna también se apoderará de él. Un muchacho que nunca supo superar aquel trauma juvenil. Un muchacho que siempre amó a Hanna. Un muchacho, que en el interior de su soledad, siempre leyó para ella.

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