‘Insidious’. Terror con encanto.

Hay que reconocer que James Wan es uno de los mayores talentos en el panorama actual del género de terror. A él le debemos la franquicia ‘Saw’ (2004), un inicio prometedor de una carrera cinematográfica, al amparo del ilimitado crédito que da manufacturar una cinta tan rentable como aquélla, con altibajos pero que avanza a buen ritmo, dejándonos cintas meritorias como ‘Insidious’.

En esta ocasión, engloba su historia dentro de la manida temática de las casas encantadas. No obstante, Wan introduce matices de singularidad a su producto, desmitificando y emblandeciendo la dimensión terrorífica de las casas, centrándose más, por tanto, en los inquilinos de la misma como epicentro del terror, aunque manteniéndose, de todos modos, dentro de la línea del tenebrismo espiritual que marca la esencia de esta cinta.

El resultado es más que digno. Terror comercial del bueno, una cinta de esas que engulles con gusto, dada su correcta factura técnica (Wan al cargo), el buen reparto con el que cuenta (Rose Byrne y Patrick Wilson) y la inquietante historia presentada. A pesar de un inicio pausado y convencional, la historia va cogiendo vigor conforme pasan los minutos, impregnándonos un ritmo in crescendo que alcanza su punto álgido en un último cuarto de hora en el que se confunden terror, caricatura y nostalgia, sometiendo, con todo, a nuestro cuerpo y coco a una placentera sesión de sado adrenalínico. Cumple su función con creces. Recomendada.

6.5/10

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‘La morada del miedo’. 315.

Ni suceso real ni leches. ‘La morada del miedo’ basa su historia en la película ‘Terror en Amityville’ (1979) de Stuart Rosenberg, de hecho, ambas dos comparten en su versión original el mismo título: ‘The Amityville horror’. Independientementa de la comparación con aquélla, cabe decir que es otra historia más de las que ahonda en el tema de la casa encantada. En esta ocasión, serán una joven pareja (unos correctos Ryan Reynolds y Melissa George) y los hijos de ella a quién les toque soportar las mil y una inclemencias.

Juzgándolo como film singular, sin tener en cuenta el original sobre el que descansa, me parece una obra limitada. El tema familiar (conflicto) languidece un tanto el conjunto, más aún si tenemos en cuenta que era demasiado previsible que al pobre Reynolds le tocaría hacer de malo (bueno). El cura parece un pegote, y la chiquilla acaba hastiándonos. Abusa un tanto de la invocación a los muertos (con el consiguiente susto). Más allá de eso no le veo el terror al film (la causa no está bien conectada con los efectos). Se deja llevar por lo fácil y el topicazo. Pese a todo, no aburre. Véanla.