‘My week with Marylin’. Frívola reencarnación.

Marylin Monroe, recién casada con el bueno de Arthur Miller, aterriza en Inglaterra dispuesta a rodar ‘El príncipe y la corista’ (1957), en compañía y bajo las órdenes de Laurence Olivier. Corre el año 1956 y, por ese entonces, un joven apuesto, Colin Clark, está decidido a hacerse un hueco en el mundo del cine, sin saber todavía que su corazón está a punto de caer rendido ante los encantos de la rubia.

Película menor, ligera y frívola. El choque entre Sir Laurence y Marylin termina por convertirse en algo secundario para el espectador (las reflexiones de Oliver son del todo periféricas), pues todo se focaliza en torno al inestable carácter de la actriz, interpretada maravillosamente por Michelle Williams, y en cómo ello da cabida a una incipiente relación, a un romance, un tanto carente de sentimiento, con el guaperas de Eddie Redmayne, interpretando este a Colin Clark.

En definitiva, un producto elegante, sofisticado y pulcro. Todo está muy bien, el problema viene dado por una historia con pocas pretensiones, más allá de servir para el lucimiento personal de Michelle Williams al encarnar a una de las divas de la historia del séptimo arte.

7/10

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