(1972) The Godfather

En el Nueva York de los años 40, el negocio del hampa sigue su curso. La familia Corleone, comandada por su Don, Vito, controla a los políticos y los jueces. Bien lo sabe Sollozzo, ‘El Turco’, un narcotraficante con ganas de insuflar aire en el mercado de la droga, pidiéndole a Don Vito su alianza en tal negocio.

El rechazo de Don Vito, un hombre demasiado clásico para meterse en ese mundo, desembocará en un enfrentamiento directo entre Sollozzo y la familia que lo secunda, los Tattaglia, y los Corleone. ¿El plan? Eliminar a Don Vito para que su hijo, Santino y su Consigliere Tom Hagen, más dados al negocio de la droga, acepten el trato. Craso error, tras el ataque al Don, su hijo Santino, el más impulsivo de todos, tomará el mando de la familia y lanzará todo su poder contra los Tattaglia y ‘El Turco’, materializando el plan en la figura de Michael.

La cena entre Szozsa y Michael Corleone, ese inocente muchacho héroe de guerra, abrirá un antes y un después en el transcurrir del film. Nos trasladaremos a los orígenes sicilianos con el destierro de Michael, y a lo cruel de la guerra con Santino en Nueva York. Se entrará en una espiral de violencia en la que los Corleone se sentirán solos, enfrentándose a todas las familias y con un instigador oculto, Barzini y su familia, quiénes tratan de arrebatar ese poder político y judicial a los Corleone.

La vuelta de Michael tras la muerte de Santino servirá para solucionar las viejas rencillas. Don Vito, ejercerá de Consigliere, le informará a Michael de lo que se le viene encima. Y Michael trazará y planificará. Todo diseñado. Punto por punto. Sin ningún cabo suelto. Con sus miras en Las Vegas, lejos de Nueva York, pero poniendo los puntos sobre las íes antes de marchar.

No hace falta decir que es el mejor final de la historia del cine. También es la mejor película de la historia del cine. Por ello, quizás resulta vacuo tratar de hablar sobre ella. Sobre una Diosa del Olimpo, sobre algo no terrenal. Imposible hablar sobre su perfección. No he nombrado a Connie ni su desgarrador lloro, ni de su marido, Carlo. Tampoco del débil de Freddo. Poco del siempre correcto Tom. Nada de la Mamma, ni de Johnny Fontana. Tampoco de Clemenza y Tessio. Ni de Kay, esa mujer que ve nacer el monstruo con lentitud. Simplemente, es imposible, hay que verla y dejarse llevar. Coppola nos ha retratado el mundo de la mafia tal como es. Se ha metido de lleno, no dejando ni un sólo punto a la imaginación. Calco tremendo de lo que es una familia de la cosa nostra.

Dicen que ‘El Padrino’ es puro sentimiento. Y es verdad. Es el mejor estudio sociológico que se ha hecho sobre una familia, sobre el amor, la fraternidad, el cariño, el honor, la nobleza, la sed de venganza, la serenidad, la supervivencia, la calma, la tormenta, la ira, el engaño y que sé yo que cosas más.  Todo ello visualizado desde la perfección narrativa, desde la mano de Coppola en la dirección pasando por lo sublime del guión de Mario Puzo o lo excelso de la fotografía. Qué decir de la música de Nino Rota. En fin, vean ‘El Padrino’. Imposible arrepentirse.

Vito_shot

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