‘Ultimo tango a Parigi’. Brando y París.

Invierno, frío. El Metro. Un hombre anda desesperado. Una muchacha corretea, con abrigo y sombrero de flores. La casualidad. Una habitación en París. Dos extraños. La decadencia, el crescendo. Sin nombres. Verdades a medias. Sólo pasión, deseo carnal. Sin amor. Sin ternura.  Sin destino. Sólo sexo. La autodestrucción de uno, el capricho por el buen amante de ella. La adicción, el peligro de la monotonía. El vacío. No es posible.

Marlon Brando. Maria Schneider. Marlon Brando. París sinónimo de tristeza. Bernardo Bertolucci. Marlon Brando. Náufragos urbanos. Marlon Brando. Varados en un mugriento piso. Marlon Brando. Vulgaridad y mediocridad exterior. Marlon Brando. Una fotografía excepcional de Vittorio Storaro. Marlon Brando. La angustia, la desesperación, la caída a los infiernos, la muerte a fuego lento que nos regala con su interpretación Marlon Brando. El cuerpo de Maria Schneider, su arriesgada aventura sexual. La derrota de ambos en esa Gran Ciudad. Una historia tan triste como hermosa.

Spoiler

Oda al amor puro de Bertolucci. Rosa, la esposa de Paul (Brando), se suicidad por no llevar un vida amorosa satisfactoria (requería de amante). Paul se vuelve loco, se evade de su miserable realidad con el entretenimiento de Jeanne. Ésta no es más que una jovencita atada a un prometedor cineasta que busca, en cambio, una aventura sexual, un capricho, algo arriesgado, un buen amante. Pero lo suyo no es amor, del puro. Autodestrucción. Están condenados a morir. Paul le propondrá Amor a Jeanne. Pero, ¿qué Amor? No es más que un americano enclavado en la mediocridad. Ella, pragmática en su decisión, se decidirá por su novio. Uno morirá en cuerpo, la otra en alma. Sin amor, todo se vuelve vacío, la existencia se torna triste y decadente.

Bertolucci viene a decir algo así como que el amor lo hace todo más fácil, vuelve la tristeza en felicidad, la mediocridad en optimismo, aligerando la mochila de este largo viaje. Para explicarlo nos presenta la pena de estos dos náufragos por no haber encontrado el amor verdadero en ese París tan melancólico y desasosegante.

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