‘Seven’. 7 razones para entrar al club de las inolvidables.

‘Se7en’ posee una dirección magistral, a cargo de David Fincher, que nos mete de lleno en la adrenalínica y desapacible investigación, con ese toque lúgubre y sombrío que nos acompaña durante todo el film, con una potencia y un poderío visual que hablan por sí solos del peculiar carácter y la personalidad única del cineasta que firma la cinta. En el guión, encontramos a Andrew Kevin Walker, un guionista raso, pero que, sin embargo, podrá contarle a sus nietecitos que él escribió esta brutalidad de joya escrita. Combina los 7 pecados capitales con los 7 días de la semana, narrando una investigación peliaguda, detallista y muy inteligente, en la que todas las piezas encajan de una manera excepcional. El juego psicológico que establece entre ambos detectives crea una atmósfera duelista, entre el joven y ambicioso Brad Pitt, con un temperamento muy fuerte y movido por sus impulsos, frente a un Morgan Freeman calculador, frío, distante y minucioso.

Toda la obra se enmarca dentro de la esencia que transmite la cita de Hemingway incluida al final del film “el mundo es un buen lugar por el que merece la pena luchar“. A lo que Freeman, pensativo, como siempre, replica “estoy de acuerdo sólo con la segunda parte de la frase“. Es decir, ‘Se7en’ se sirve de nuestra desalmada civilización, centrándose en las cloacas de Nueva York (supongo que será esa ciudad, aunque podría ser cualquier otra), en la insensibilidad imperante allí (que acabó por arruinar al pobre Morgan Freeman), en lo atroz de nuestra existencia a ojos de cualquiera. Atrocidades, que por comunes, dejan de serlo, convirtiéndose en normas imperantes. Los 7 pecados capitales (gula, avaricia, pereza, soberbia, lujuria, envidia, ira) alcanzan su máxima expresión en esta cinta, temiendo a ese moralizante justiciero divino, un magistral Kevin Spacey, quedándote una sensación desasogante, perturbadora.

El final es magistral, de lo mejor que he visto. La guinda a una obra totalmente redonda. Una película en la que el guión te contagia y la dirección se te impregna, captándote durante cada uno de sus minutos, transmitiéndote una agonía crónica desde el primer minuto hasta el último. A ello también ayuda el reparto, en estado de gracia y con un derroche interpretativo descomunal. Probablemente, estamos ante uno de los mejores papeles de Brad Pitt. También ante un Morgan Freeman sensacional, sacándole todo el jugo posible a su personaje. Y, por último, qué decir de Kevin Spacey, un hombre que bordó los papeles secundarios en varios films de los 90 (ojo con Sospechosos habituales). En definitiva, uno de los mejores thrillers de todos los tiempos. Una película que, vista ahora, 15 años después de su estreno, sigue pareciendo igual de buena que en su día (aunque de nano no se percibe todo). Es una de esas cintas que lucha contra el paso del tiempo, que se resiste a caer en el olvido. Y ello es así por méritos propios (pues ha creado escuela). Una auténtica obra maestra con la que, por fortuna para nosotros, Fincher se hizo un nombre en Hollywood .

 

“Marcó y marca una época, si “El silencio de los corderos” es el Antiguo Testamento del cine de asesinos en serie, “Seven” es el Nuevo. Se llevan haciendo decenas y decenas de películas –peores- desde entonces que la imitan”.  Cita de una crítica de Filmaffinity que me ha parecido oportuna para el caso.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s