‘Funny people’. Lograda combinación.

bigtmp_17729George Simmons fue un grande de la comedia, del monólogo. Sin embargo, ahora vive entre cenizas y miseria, sufridor de una enfermedad terrible que está a punto de enviarlo hacia el otro barrio. En el otro extremo anda Ira Wright, aspirante a cómico, piltrafa de profesión pero cargado de vitalidad e ilusión. Pronto, ambos dos se conocerán y darán pie a que nosotros, los espectadores, disfrutemos con sus andanzas y desventuras. Estamos metidos de lleno en el universo Apatow.

Película personal. El autor, Judd Apatow, vuelve a desentrañar, con tino, todo ese universo sentimental que rodea al cuarentón desvalido. Una vez más, el repertorio de secundarios (Jonah Hill, Eric Bana, Jason Schwartzman, etc.) sirve para matizar y profundizar una historia llena de monólogos… y sentimientos. El personaje de Seth Rogen ayuda a complementar, gracias a sus interacciones y choques, a la colosal figura de Adam Sandler, quien aquí se marca la mejor interpretación de su carrera (el listón, las cosas como son, tampoco estaba muy alto). Cómo no también tenemos en el cartel a Leslie Mann, actriz fetiche del cineasta (además de ser su esposa en la vida real), quien representa el punto romántico y sentimental que engrandece a este relato. 

En fin, acertada combinación entre la sana comedia y el realista drama. Marca de la casa, pues Apatow vuelve a marcar el ritmo de manera brillante, dejando esa impronta personal que hace que sus historias sean inconfundibles. Puede que estemos hablando con ‘Funny people’ de la película más completa de cuantas ha hecho.

7.5/10 

‘The 40-year-old virgin’. Apología del tontaina.

forty_year_old_virginLa comedia norteamericana reciente le debe mucho a Judd Apatow. Éste, bien en su función de director/guionista bien en la de productor, lleva desde finales de los noventa brindando al público, junto a toda su troupe, un buen repertorio de historias que, aun no buscando la grandeza ni el célebre reconocimiento, han conseguido marcar una época en esto del cine.

En cualquier caso, ‘Virgen a los 40’ no termina de aclarar su discurso, pues pasa de la timidez extrema al desenfrenado albedrío para llegar, finalmente, a la típica historia de amor. Los matices brindados por los secundarios no sirven para tapar todos los agujeros de la trama, la cual alza el vuelo cuando opta por el gamberrismo y, en cambio, chirría al abusar del caramelo con la presencia, eso sí, excepcional, de Catherine Keener.

Luce mejor que nadie Steve Carrell, quien se dio a conocer al gran público gracias a este papel de tontaina que él mismo había diseñado en labores de guión. En fin, pese a no ser una obra redonda, el entretenimiento queda garantizado. Además, alguna carcajada espontánea consigue sacarnos. No está mal.

6.5/10

’50/50′. Una vida marchita que debe florecer.

La vida de Adam, recién cumplidos los veintisiete, puede etiquetarse de feliz. Trabaja en la radio, es decir, un curro que no desprecia. Está tiernamente emparejado con una mujer a la que quiere. Alterna momentos de ocio con uno de sus mejores amigos, Kyle. Llama de tanto en tanto a su madre, pasea por Seattle y toma café plácidamente. En fin, todo está en un estado de quietud, de felicidad pasiva que será trastocada cuando sienta una molestia en la espalda y le dé por ir al médico. ¿Cómo dice Doctor? ¿Un tumor? 

Lo que Jonathan Levine, en la dirección, y Will Reiser, en el guión, nos han representado es una auténtica tragedia. La caída a los infiernos de un muchacho que creía estar en lo más alto de la colina, viendo el mundo a sus pies. Adaptarse al severo tratamiento, priorizar sus preferencias y, sobre todo, no hundirse, puesto que su vida ya no será la misma en los próximos meses. Cambiará su manera de mirar a su alrededor. Su madre, su novia, su mejor amigo. ¿Qué he hecho bien y qué he hecho mal? Un interrogante al que dará respuesta, soltando lastre con unos y cogiendo impulso con otros, mientras se readapta a una nueva situación repleta de hospitales, batas, enfermos, quimioterapia y terapeutas.

La factura técnica es buena. Y es inevitable destacar que la historia se apoya en un reparto de alto nivel, en el que destaca, principalmente, un Joseph Gordon-Levitt que nos deja una interpretación maravillosa (de lo mejorcito del año). Seth Rogen está como siempre, genial. Mientras que los secundarios (Dallas Howard, Anna Kendrick, Anjelica Huston) cumplen con creces. Todos ellos dan vida a una historia tan jugosa, tan chispeante, tan bondadosa como estremecedora.

En fin, emotiva cinta la aquí brindada. Nos mete en el pozo, y nos enseña cómo es la vida entre tinieblas. No obstante, no deja que nos ahoguemos entre la amargura, el dolor y la rabia. Ante el mal tiempo, buena cara. Aprovecha el estar frente al precipicio para reflexionar acerca de qué es la vida, aquello del “no somos nadie”. Ello le valdrá para iluminarnos con un rayo de luz entre tanta oscuridad, enfrentando el problema, luchando contra los números y las probabilidades, dando un toque optimista (tampoco sigan al pie de la letra las instrucciones de Rogen) a una cinta muy agradable de ver. Una de las sorpresas de la temporada, altamente recomendable.

8/10   

‘Pineapple express’. Parodia del colocón.

Veámos, Dale Denton (Seth Rogen) es un pringao de primera. Tiene un curro mediocre, una novia adolescente y es un porrero de categoría especial. No muy lejos de él, anda Saul (James Franco), camello de profesión, hippie de vocación. Dos ilustres personajes evocados por la factoría Apatow para amenizarnos la velada con una gamberra, atípica y desternillante historia que brinda como plato fuerte unos diálogos dignos de elogio y más de un gag/ecena realmente conseguido.

‘Pineapple express’,  he de reconocerlo, me hace gracia, incluso satisfacción por momentos. Todo acaba, eso sí, un poco pasado de vueltas, como recreándose demasiado, difuminándose un tanto la esencia y perdiendo el norte, finalmente, entre tiros y explosiones baratas. No obstante, esta parodia caricaturesca acerca del fumeta de a pie, así como del camello de a pie, le echa ingenio, sarcasmo e ironía al asunto, quedando envueltos los protagonistas en una especie de “aventuras en la gran ciudad” pero en clave marihuanera. En fin, para echarse unas risas.