‘Alien 3’. Fincher y el apocalípsis alienígena.

Así de primera mano, la historia de ‘Alien 3’ atrae mucho. La idea de combinar Fiorna 161, una cárcel espacial dónde se reúne lo mejorcito de cada casa, con nuestro entrañable amigo el Alien, fue un punto de ingenio que cabe anotar en el haber de Walter Hill y David Giler, compañero habitual de fechorías del primero. Sin el amparo visual de James Cameron, y con un Ridley Scott que ya nada quería saber de esta franquicia, la cosa quedaba en manos de un joven y prometedor cineasta, un tal David Fincher.

La cinta consigue superar, sin apuros, la cima de la redundancia. Es una losa ser la tercera parte del puzzle, pero ‘Alien 3’ carga bien con élla, sabedora de que forma parte de una saga mítica, aún de calidad decreciente, aguantando bien, por tanto, el envite. Fincher se maneja con oficio, demostrando sus buenas dotes para esto del séptimo arte y dejando como carta de presentación un par de escenas (la caída final + famoso affaire viscoso) que suponen la cima de una narración, de marcado acento apocalíptico, que no entiende de edades, ni de madurez, pero sí, y mucho, de poderío, impacto y firmeza.

No obstante, el pobre y novel cineasta se pone a los mandos de una nave de bajos vuelos. El punto a favor dado a la premisa de los guionistas, se va restando conforme avanzan los minutos y comprobamos que esto no es lo que parecía. Todo queda un tanto descompensado (el papel del doctor es paradigmático), sin lograr equilibrar la balanza, entre los dos horrores (presos y alien), en ningún momento. Sin embargo, la calidad narrativa de Fincher y el punch carismático de Ripley/Weaver, consiguen, para bien y en contra de lo lógico, que esto no se desplome. 

Con todo, podemos concluir que las andanzas de Ripley siguen cumpliendo. Ya no es lo que era, es cierto. Aún así, este cierre prematuro de la franquicia resalta por su dignidad visual y narrativa, mostrándonos una atmósfera tan veraz como apocalíptica, y cumpliendo, en definitiva, con su cometido principal: entretener por la vía de la inquietud.

6.5/10

Spoiler

¿El final? ¿El adiós de Ripley, en el 92, no recuerda un tanto al del T-800, en el 91? Falta de ingenio. 

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