‘Youth in revolt’. Rebelde con causa: poner fin a mi virginidad.

Michael Cera, uno de los ídolos teen más emergente de los últimos años en el mundo del celuloide, encarnaba en esta cinta dirigida por Miguel Arteta a un chaval llamado Nick Twisp. Veámos: es un pajillero, sus padres le aburren, sus amigos aún son más lastimeros que él y, cómo no, sigue siendo virgen. Todo cambiará cuando se marche a una destartalada caravana, lugar en el que conocerá a la chica de sus sueños: Sheeni, una plausible Portia Doubleday. Sin embargo, no será fácil ganarse el corazón de la misma.

Esa lucha (encarnada junto al otro Cera: François), las andanzas por conseguir el amor (a esas edades…), serán la clave de bóveda de una historia tan alocada y gamberra como divertida.  Se complementa con una serie de secundarios (los familiares) que se unen a la esencia del film debido a la caricaturización de los mismos. Unos diálogos frescos e ingeniosos que conducen a más de una carcajada sana. Comedia juvenil que parte de un sueño, el sueño de cualquier quinceañero cargado de hormonas. Una joya que pasa a formar parte del club.

‘Can’t buy me love’. Romántica teen movie.

Ronald es, como se dice hoy en día, un ‘friki’. Es un estudiante sobresaliente en el instituto, trabaja incansablemente cortando césped para poder ahorrar mil dólares con los que comprar un telescopio, y el momento más divertido de la semana se da cuando juega con tres frikis más a una timba de póker el sábado por la noche.

Cindy, por su lado, es la chica más popular del instituto. Jefa de las admiradoras del equipo de fútbol, es una chica a la que no le falta nada en el instituto. Fiestas, chicos, elegantes vestidos y popularidad, mucha popularidad.

Un día, en una de sus fiestas, Cindy ensuciará uno de los vestidos de su madre que había cogido sin permiso. Por temor a que ésta se enterará, decide comprar uno nuevo, pero cuesta 1.000 $. Sin dinero para ello, Ronald le hará un trato, le comprará el vestido con los mil dólares ahorrados a cambio de su amor por un mes.

Can’t buy me love‘ es una comedia romántica que nos relata el ascenso al mundo popular de uno de los mayores frikis de su instituto. A partir de ahí entrará en un mundo marcado por las apariencias, la tontería y las falsedades. Un mundo del que Cindy, ya parece estar cansada. Lo que empezo como un contrato de engaño, se convirtió en amor. Amor hacia Ronald. No le importaba que éste no jugará a fútbol, ni que fuera a buscarla sin coche. Le divertía ir a cementerios de aviones y escuchar las historias de Ronald, contemplar la luna y comprenderla gracias a él, dedicarle ocúltamente poemas al sensible de Ronald.

Sin embargo, éste dejará de lado a sus antiguos amigos, empezará a tener éxito con todas las chicas guays fáciles y, sobre todo, olvidará el amor que ha sentido durante 17 años por Cindy, y el cuál, era la principal causa de su deseo de entrar en el status de guay. La popularidad le abrumará. Nacerá un Ronny al que sus antiguos amigos e, incluso, Cindy dejarán de tenerle estima.

Ronald, recapacitará sobre ello. Pondrá los pies en el suelo y se olvidará de ese mundo de apariencias y engaño en el que había vivido. Intentará pedir perdón a sus amigos y a Cindy.

Su antiguo mundo volverá, pero ésta vez con el amor de su chica, a la que había amado durante toda su vida. Contemplarán la luna desde el cementerio de aviones, saldrán a pasear por la noche, se leerán sus poemas, y podrán cortar césped juntos.

Ronald podrá llevar su vida de friki junto a ella y sus amigos. Un mundo que es el suyo, alejado de la vida de los guays del instituto. Dejando de lado las apariencias y la falta de personalidad. Cada uno es como es, no como aparenta ser. Así lo entienden Ronald y Cindy. Y si no te quieren por ello, no merece la pena. Afortunadamente para la historia, Ronald querrá a la verdadera Cindy, y ésta, a su vez, lo querrá a él. Bonita historia de amor y, a su vez, bonita lección para la vida.

7.5/10