‘Holy motors’. Extravagante y vacía.

Holy-Motors-PosterTenía en muy alta estima a Leos Carax. Le recordaba por dos cintas anteriores que, en cierta manera, me habían calado fuertemente. Una era ‘Mauvais sang’ (1986), de imponente narrativa y convincente historia. La otra, una absoluta maravilla. Las llaman obras maestras: hablo, por supuesto, de ‘Les amants du Pont-Neuf’ (1991), una historia de amor tan peculiar como emotiva. Del resto de su cine, ‘Boy meets girl’ (1984), ‘Pola X’ (1999) y ‘Tokyo!’ (2008), todavía no puedo pronunciarme.

El caso es que cogí ‘Holy motors’ con grandes expectativas… y no encontré lo que esperaba. No diré que es una película espantosa, pero tampoco rebatiré  a quien le plazca calificarla de tal manera. Igual que no me atreveré a cuestionar el poderío narrativo de Carax, pero sí la vacuidad con la que aquí trabaja. Resumiendo, ‘Holy motors’ me parece una obra exagerada, fuera de punto y totalmente deformada. Las características que antaño daban brillantez al cine del autor francés, ahora se tornan en un fin más que en un medio.

En definitiva, todavía no he captado la reflexión a la que pretendía incitarnos el bueno de Leos Carax a través de la polifacética existencia de su actor fetiche, Denis Lavant. Extravagante, tormentosa e irregular. Lo dicho, un Carax plenamente hiperbolizado.

4.5/10   

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s