‘Carlos, le film’. Joya histórica.

Primero de todo, destacar que se nota, y mucho, que ‘Carlos’, en su génesis, no tenía por objeto tener una duración que no llegará  a las tres horas y se estrenara comercialmente como una peli más. Aquí, en esta cinta, únicamente reside la esencia del original, difuminándose incluso ésta entre los tajos y saltos del metraje a los que se ve abocado el espectador.

Con todo, ‘Carlos’ nos habla de la figura de Ilich Ramírez Sánchez, un sanguinario terrorista, antiimperialista de origen, mercenario reconvertido. Se relata con brío y ferviente acción los inicios del personaje, sus primeros golpes, su férrea moral internacionalista y su desparpajo para la oratoria. Son artes que domina, se mueve bien entre discursos, fuego cruzado y mujeres. Incluso tiene ese don de rockstar, admirado por la fotogenia. Pronto, entre asesinatos a sangre fría y secuestros en la OPEP, presenciaremos la subida al estrellato de ese izquierdista belicoso aspirante a “Che” Guevara.

Luego llega la desorientación en el camino, difuminándose todo entre dólares ensangrentados, politiqueo de segunda, luchas intestinas y buena vida. El guerrillero pasa a ser mercenario, luchando por causas que ya ni siquiera le son cercanas. Todo se desvirtúa en la vida de Carlos, atenazado por la soledad del asesino, aislado por un nuevo orden mundial que ya no le necesita, temeroso de los lobos agazapados que aguardan para el ataque.

En fin, Olivier Assayas ha estado ambicioso, aunque habrá que esperar a presenciar el macroproyecto original para ajusticiarlo como es debido. Su punto fuerte, sin duda alguna, es el increíble relato histórico que nos ha narrado aquí, un documento de gran calado acerca de una época, que va no sólo de la pujanza de la extrema izquierda en Europa, sino también de la causa palestina o las intestinas lógicas que mueven a los movimientos islamistas. También se describen las interacciones entre terroristas y la clase política del momento (de distintas partes del Globo) dentro del contexto internacional, y en fin, también la del mercenario de a pie, el señor de la guerra sin escrúpulos. Resumiendo, una joya histórica que, no obstante, habrá que enjuiciar a partir de su original. Aquí se nos deja una buena pincelada de este histórico personaje, de esta época histórica.

7.5/10

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