‘Cars’. Cura de humildad.

Cuando uno tiene entre manos un producto de la factoría Pixar, siente esa sensación de seguridad, esa sensación de saber que estamos ante algo bueno, ante algo que no va a defraudar las expectativas creadas antes del visionado.

Esa sensación es la que se ha tenido desde el estreno allá por 1995 de Toy Story. Siempre, los chicos de la Pixar, colmaron las expectativas. Toy Story 2 (1997), Monstruos S.A. (2001), Buscando a Nemo (2003), Los increíbles (2004), Ratatouille (2007) y, la última joya de la corona, Wall·E (2008). 

Es la sensación que se repetía ante Cars (2005), el único producto Pixar que aún no había visionado. Y, una vez más, se cumplió. No es exagerado decir que el mejor sinónimo de calidad en el cine de hoy es la Pixar, al igual que las producciones HBO en el mundo de las series. También entre tanta basura producida anualmente en Hollywood, encontramos algun reducto paradisíaco. Lo mismo en el cine europeo y, en consecuencia, en el nacional (aquí con más escasez). Pero nadie asegura con ese alto grado de seguridad y calidad lo que aseguran la Pixar y HBO. Hasta el momento no han fallado.

En esta ocasión, John Lasseter, padre de Toy Story, se rodea de chatarra, de coches deportivos, latas de aceite, tanques de gasolina, neumáticos y carreras para encaminarse hacia una aventura que conducirá a Rayo McQueen, un emergente bolido con fama y carisma, a un pueblo olvidado en medio del desierto estadounidense.

McQueen, divo del mundo del automóvil, es un coche egoísta y prepotente. Su vanidad le ha hecho tener como único amigo a sí mismo. No cuenta con nadie a su lado a excepción de su interesado, nunca mejor dicho, agente.

Un desvío infortunado hacia la ruta 66 le hará toparse con toda una serie de personajes que le descubrirán otra cara muy distinta del mundo. Una cara marcada por el olvido, por la caída, por el regocijo en los buenos tiempos del pasado para marchitar el mediocre presente. McQueen recibirá una auténtica cura de humildad.

Ese lado vanidoso, individualista y egoísta que sólo piensa en yo, y en nadie más que yo combatirá contra el colectivo. Un colectivo materializado por un pueblo borrado de los mapas por una autopista, y por la galería de habitantes que allí residen, en especial, un auténtico campeón de carreras. Le recordarán que no todo en la vida son flashes de fotos, cámaras de televisión, dinero, fama y “amigos” especiales. Detrás de todo ello, de todo ese faranduleo, detrás de la nueva cultura en general, la cultura de la velocidad, de las grandes autopistas, de las estrellas mediáticas, de la velocidad y el tiempo, del marketing, del mundo de la imágen, detrás de todo ello siempre queda el olvido. Un ascenso fulgurante va acompañado de una caída en picado.

‘Cars’ es un canto a la humildad. A ese lazo de unión que remarca el colectivo por encima de lo individual. Es un alegato a la solidaridad. ¿Por qué, si tu fueras borrado del mapa, como te sentirías?.

7.5/10

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