Monsters (2010)

monsters1012Dirección: Gareth Edwards 
Guion: Gareth Edwards 
Producción: Vertigo Films
Fotografía: Gareth Edwards 
Montaje: Colin Goudie 
Música: Jon Hopkins  
Reparto: Scoot McNairy / Whitney Able 
Duración: 94 min
País: Reino Unido 

El planteamiento de la película no parece esquivo: una especie alienígena de vida ha llegado a la Tierra. Entre México y Estados Unidos, ocupando territorio de ambos, aparece de esta manera una “zona infectada” con fatales consecuencias para los habitantes de allí. Habitantes como Andrew Kaulder y Samantha Wynden, dos jóvenes que, por casualidades del destino, deberán compartir viaje con tal de llegar desde Costa Rica a los Estados Unidos.  

Película minusvalorada, sin duda. Pasó de puntillas por el 2010, etiquetada como “otra película más” del siempre “peligroso” (para el espectador) género de ciencia-ficción. Lo cierto, en cambio, es que Gareth Edwards se revela como un fabuloso y prometedor cineasta gracias a Monsters, su obra novel. Partiendo de un presupuesto limitado, el director suple las carencias económicas con la creatividad, el ingenio y el buen hacer. No solo dirige la película, sino que también da forma a un guion privilegiado y exhibe una labor de fotografía nada desdeñable. El casting, además, está muy bien hecho, pues la elección de los actores protagonistas no podía ser mejor: la química entre Scoot McNairy y Whitney Able cautiva desde el primer instante en que coinciden. A él ya lo conocía desde hace tiempo, desde que protagonizó la maravillosa In search of a midnight kiss (2007), mientras que a ella, la españolizada Whitney Able, justo la descubrimos aquí, dejándonos así una interpretación que, sin ser nada del otro mundo, al menos sí nos parece creíble. 

No sabría decir con certeza cuáles son los “monstruos” a los que se refiere el título de este film. La conjunción de géneros y temas que aflora en este guion, enraizado en una esplendida síntesis narrativa, provoca que Gareth Edwards no se pierda entre la niebla que, en muchas ocasiones, caracteriza al sci-fi. Los alienígenas no son más que la punta de lanza de esta epopeya moderna, escudada en tintes futuristas, sobre el drama de la inmigración, los temores de la vida occidental y los flagelos, en definitiva, que acompañan al sistema a lo largo de distintos puntos del mapa. El autor se permite el lujo, además, de brindarnos una bonita historia de amor como guinda a una película a considerar.  

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‘Mad Max 2: The road warrior’. Emblemática.

168hKewCAqiz5ZFUvLUXbCEtoGEl distópico mundo ingeniado por George Miller en Mad Max (1979) emergía ahora con mayor fuerza en esta secuela en la que el petróleo, uno de los pilares de la economía del sistema-mundo, era un bien tan preciado como para que a los humanos no les importase arrebatar las vidas de sus prójimos a cambio de unos cuantos litros de gasolina.

“El hombre es un lobo para el hombre”, decía Thomas Hobbes. Así se nos muestra en este lúgubre paisaje en el que la ley se ha esfumado. Tribus nómadas, unas más violentas que otras, organizadas con el único fin de sobrevivir en este infierno terrenal. Y, por supuesto, Max, el guerrero de la carretera, aquel tipo al que el salvajismo le había arrebatado todo cuanto quería. Un solitario e introvertido Mel Gibson será el encargado, nuevamente, de darle vida en una de las interpretaciones más carismáticas de su carrera.

Una de las mejores películas que se ha hecho nunca en el mundo de la ciencia-ficción, y una de las obras cumbres del cine de los ochenta. El terror servido en forma de western, un futurista y apocalíptico western que termina por convertirse en un fascinante y cautivador espectáculo. Obra maestra. 

9/10

‘Space cowboys’. Fly me to the moon.

space-cowboys-movie-poster-2000-1020204880La filmografía de Clint Eastwood, de tan extensa, encuentra este tipo de lagunas de vez en cuando. Hablamos de ‘Space cowboys’, una película con la que el cineasta se daba el gusto de viajar al espacio, sacrificando en el camino, eso sí, parte de su talento en pro de la mediocridad que aquí se nos expone.

Cuatro clásicos de la interpretación como son Donald Sutherland, Tommy Lee Jones, James Garner y el propio Clint Eastwood, protagonizaban esta entretenida historia con alma de blockbuster, de intriga ramplona y con unos personajes planos que daban para mucho más. 

No creo que nadie se aburra con esta aventura espacial. Pero considerando que viene firmada por el autor californiano, uno podía esperar mucho más. Un rutinario homenaje a la eterna juventud en el que el lema de las segundas oportunidades sirve para entretenernos la velada.

6.5/10

‘Superman’. Emblemática.

superman-version1-1978-movie-posterLo primero que me llama la atención de ‘Superman’ (1978) es ver que el guión viene firmado por, atención, Mario Puzo. Uno de los grandes escritores que ha habido sobre el mundo de la mafia, autor por ejemplo del clásico ‘El padrino’, se atrevía aquí a darle forma al musculoso hombre de los calzones rojos. Es una curiosidad, sin más. Un valor añadido al lustroso plantel de nombres que acompañan a esta cinta: Richard Donner en la dirección, Marlon Brando, Gene Hackman o Christhoper Reeve en el reparto, o John Williams en la composición de la BSO. 

De largo lo mejor del film viene dado por todo aquello que guarda relación con Krypton y Marlon Brando. Desde los comienzos en la remota galaxia hasta pasar por la infancia del superhéroe para llegar a su aleccionamiento final a manos de Jor-El. Ahí la película sobresale, descendiendo a lo terrenal y rutinario cuando el bueno de Superman se convierte en Clark Kent, trabajador del Daily Planet. 

Película emblemática, objeto de devoción para bastantes feligreses de las andanzas de este superhéroe. No es mi caso. No encuentro por ningún lado el carisma del personaje, y tampoco me entusiasman tanto sus “aventuras”. En cualquier caso, reconozco que la película es entretenida. No aburre, aunque sí se podrían haber ahorrado unos veinte minutos de su metraje definitivo.

7/10 

‘Back to the future’. Mítica.

back-to-the-future-1985En un día de inspiración, creo que podría ser capaz de recitar, una a una, las escenas que conforman la fantástica ‘Regreso al futuro’. Es una de esas películas que pertenece a la infancia de uno, vista en infinidad de ocasiones y envuelta en la nostalgia brindada por las cintas, los pósters ochenteros y la ambientación de la época. 

Steven Spielberg ya era uno de los reyes de Hollywood cuando decidió apostar por el proyecto ideado años atrás por el gran Robert Zemeckis. Así, al ritmo marcado por el tema ‘The power of love‘, de Huey Lewis, nos adentraremos en esta aventura futurista en la que los inventos estrafalarios de Doc, la ensoñación juvenil de Marty McFly y los enredos espacio-temporales propiciados por un imperecedero Delorean se darán de la mano para conformar una de las mejores películas de ciencia-ficción que ha brindado la historia del cine.

Michael J. Fox y Christopher Lloyd eran la clave de bóveda de uno de los mejores guiones de la década de los ochenta. La fantasía, el amor juvenil, la diversión y la aventura se entrelazaban ingeniosamente para tejer una historia tan original como inmortal.

En fin, si todavía no han visto ‘Back to the future’ deberían ir resolviendo tal problema, y recuerden siempre… “power of love will keep you home at night. Don’t need money, don’t take fame. Don’t need no credit card to ride this train. It’s strong and it’s sudden and it’s cruel sometimes, but it might just save your life. That’s the power of love“. Mítica.

9.5/10

‘Another earth’. Tremendo drama ubicado en mal lugar.

La cinta de Mike Cahill tiene un planteamiento atractivo, cautivando nuestra atención gracias a un prólogo brillante. Pronto, nos sumergimos en la emotiva y trágica existencia de Rhoda, a quien da vida una sensacional Brit Marling, quien tan solo con una mirada pesarosa y melancólica consigue transmitir todo el dolor que lleva en sus adentros.  

¿Cómo sostener una vida derrumbada por un estúpido fallo? ¿Puede una redimir sus pecados? ¿Hay esperanza después de todo? Ahí aparece Tierra II. La sci-fi queda combinada con un drama sentimental mayúsculo, salpimentándose todo con el punto de fantasía requerido. La reflexión, en cambio, sobre el “Yo”, verdadero pilar al parecer del film, parece un tanto impostada a la par que innecesaria.   

En fin, un caos ordenado de géneros, situaciones y diálogos que nos deja una sensación final agridulce, mezclando la aflicción y la esperanza del buen drama con la fallida reflexión y el pedante contexto de ciencia-ficción. ¿Lo mejor? Pues Brit Marling, también guionista de la cinta.

7/10   

‘The 6th day’. Schwarzenegger al cuadrado.

¿Usted ordenó que me clonasen? Sí. Pues ha clonado al hombre equivocado“.

Acertada cinta en la que Roger Spottiswoode, antiguo director Bond, conseguía manejar a la perfección el ritmo del film, compaginando así la acción que acompaña a toda historia del polifacético Arnold Schwarzenegger con el distópico futuro derivado de los avances científicos.

El susodicho actor brinda aquí un espectáculo que rememora a sus mejores recitales, propios de los años ochenta. El espíritu familiar del personaje, de nombre Adam Gibson, queda distorsionado por obra y gracia de un par de científicos sabelotodo. “¡Vaya fastidio! ¡Tengo un clón que se acuesta con mi mujer en mi propia furgoneta!“. Como es lógico, Schwarzenegger estaba interesado en depurar responsabilidades ante tan doloroso suceso. Eso sí, no sean mal pensados. Antes de sacar su vena conservadora, vertebrada en torno al arte de romper cuellos y soltar mamporros a diestro y siniestro, el bueno de Arnold acudía, en esta ocasión, a las dependencias policiales con tal de presentar denuncia. Por desgracia para los malos, la ley hizo caso omiso a las plegarias del bravucón austríaco.

La notable factura técnica y el plantel de lujo con que cuenta ‘El sexto día’ quedan puestos al servicio de una conservadora historia con toques futuristas en la que, además, podemos degustar una ración doble del mítico actor. Sin duda, agradará a todos sus feligreses.

7/10

‘Planet of the apes’. Digna revisión.

Tim Burton decidía echar un pulso a la historia cinematográfica. Un tipo atrevido, sin duda. Ponía en suspensión, de este modo, su caché y prestigio a la espera de presenciar cómo era acogida su revisión de la clásica e imperecedera obra de Franklin J. Schaffner, ‘The planet of the apes’ (1968).

El resultado, desde mi punto de vista, es digno. Cada uno lo considerará a su modo, pero no está de más reconocer que el californiano, al menos, no ha manufacturado una insulsa imitación, una copia plano por plano de la cinta anterior. Nos propone así nuevas aventuras por los inhóspitos parajes del tan tenebroso planeta.

Una historia de alto entretenimiento. Sustituye la profundidad del clásico por el efectismo moderno, brindándonos así un cocktail repleto de acción y aventuras que se permite el lujo de enriquecer su receta con cierto toque romántico. El clima contradictorio, irónico, perverso y distópico, líneas maestras de la saga, sirve para contextualizar la trama.  Digna revisión.

7/10 

Spoiler

Leo Davidson, Mark Wahlberg, se pierde en una tormenta eléctrica cuando trataba de auxiliar a un mono perdido. Termina estrellando su nave en un planeta peligroso, dominado por los simios. Pronto se percatará de que sus compañeros se estrellaron allí en su búsqueda. Los simios que iban en la nave, escaparon y sometieron a los humanos. Ahora, él resolverá tal embrollo con la ayuda milagrosa del famoso mono perdido.

Con el trabajo ya hecho, decide coger su nave y poner rumbo a la Tierra. Ingenuo. ¿Cómo podía haber tal cantidad de humanos en el planeta de lo simios? Al desaparecer por la tormenta eléctrica, de nuevo, volverá a estrellar su nave en otro planeta. Éste sí parece la Tierra, pues cae en Washington. Lo dominan los simios, como deja entrever el mamotreto que homenajea la figura del General Thade.

La duda, ¿en el primer viaje rompe la línea lógica del tiempo viaja hacia el pasado? Así, en el segundo, viajará hacia el presente, ¿no?

‘Men in black’. La Galaxia está en el cinturón de Orion.

Refrescante cinta que llegaba a nuestra cartelera allá por el verano de 1997, rompiendo registros y cifras estivales de un modo asombroso. El público cayó rendido a sus pies, disfrutando así de una aventura galáctica que no necesitó de una ambientación cósmica ni nada por el estilo. Bastaba para engalanar la trama de esta cinta con las aceras de Nueva York, con un mamotrético edificio que encubría las entrañas de esta peculiar agencia y con el Flushing Meadows Park como lanzadera espacial. 

El prólogo es de lo mejor del film. El reputado director, Barry Sonnenfeld, nos sitúa en órbita desde el primer momento, sin perder un segundo. Entendemos pronto de qué va esto al ver a Tommy Lee Jones con su impoluto traje, sus gafas de sol y el mítico desmemorizador apresado en su mano. Impresiona, a su vez, ver a un Will Smith del todo pasmado en la azotea del Guggenheim de Nueva York viendo cómo termina su marciana persecución. Ya estamos conectados al mundo ingeniado por Lowel Cunningham.

No esperen encontrar aquí un tratado filosófico acerca de nuestra posición en este mundo y nuestra relación con el exterior. No hay nada de eso en MIB. Sin embargo, sí encontrarán una historia sencilla, fresca y divertida que conseguirá amenizar la velada de un modo altamente satisfactorio. Déjense llevar por el carisma del dúo protagonista y por la comicidad que impregna al personaje de Will Smith para salvar al planeta frente a los peligros que nos azotan. Únanse a esta aventura espacial neoyorquina y recuerden: “La Galaxia está en el cinturón de Orion”. Mítica.

8.5/10     

’28 days later’. Ecléctica, anecdótica y perversa.

El afamado Danny Boyle, enemigo de la quietud, es incapaz de conseguir pasar desapercibido entre la multitud. Sus películas nunca se mueven en el gris, y aquí tenía el antojo de desenvolverse en un género tan atractivo como arriesgado, pues hablamos del terror con zombies de por medio. La cinta que aquí comentamos tiene un inicio sobrecogedor, impactante. El mundo se ha venido abajo, es decir, lo de siempre en este tipo de historias. Contemplamos un Londres deshabitado, aterrador y sanguinoliento en el que los zombies son el nuevo enemigo de la especia humana, campando a sus anchas por la geografía británica. En tal situación despierta Jim, protagonista interpretado por Cillian Murphy, a través del cual nuestros ojos serán guiados. 

No verán sangre, carne mordisqueada ni buenos efectos especiales. Al menos, no en demasía. Rodada de un modo extraño, incluso da apariencia de contar con una importante carestía de medios para lo que supone este género. Todo queda un tanto ecléctico, pues el chavalín que acude al cine en busca de sangre termina por extrañarse. Parece que las anécdotas vayan sucediéndose, siendo éstas las verdaderas protagonistas de un film, por tanto, invertebrado. Después de una primera parte más efectista y estándar, acorde con las exigencias del género, Boyle decide pinchar sobre el nervio del espectador, sobre su conciencia. Escapa del terror frente al extraño, frente al zombie. Gravita ahora su atención en torno al pánico, al verdadero horror al que es capaz de llegar la acción humana, reflejado aquel en un cuartel repleto de militares sin escrúpulos.

Aquí lo interesante son las emociones, el sentimiento. ¿Qué hacer cuando el mundo se viene abajo? ¿Sobrevivir, reconstruir, cazar? Refugiarse en los tuyos, en el amor y el cariño, en la comprensión y el respeto. Benevolencia y cooperación. Son pautas que marcan la existencia de nuestro protagonista. Pero, ¿todos se regirán por tales conductas? El discurso del británico busca mostrar una sutil crítica dirigida hacia la naturaleza humana, al pavor frente a una situación de anarquía en la que el hombre se convierta en el principal enemigo del hombre. ¿Hobbes o Locke? Es obvio por quien apuesta Boyle. 

Notable cinta que, en cualquier caso, peca de una mala narración. Le falta sustituir la anécdota y el batiburrillo por el orden y la coherencia. Da la sensación de que Boyle busca complacer a todos, logrando así satisfacer a la generalidad. ¿El problema? Gusta a muchos pero entusiasma a pocos.

7.5/10