Alice in den Städten (1974)

www.unzeit.de Please leave Copyright Notice intact !Dirección: Wim Wenders 
Guion: Wim Wenders / Veit von Fürstenberg
Producción: Produktion 1 im Filmverlag der Autoren / WDR
Fotografía: Robby Müller
Montaje: Peter Przygodda
Música: Can
Reparto: Rüdiger Vogler / Yella Rottländer / Lisa Kreuzer / Edda Köchl
Duración: 110 min
País: Alemania 

Aquí tenemos uno de los títulos emblema en la carrera del alemán Wim Wenders: Alice in den städten. Todo comienza con un joven, Phil, quien está tumbado en la arena de la playa y canta para sí mismo “bajo el paseo… junto al mar… en una manta con mi chica… allí quiero estar”. Toma una fotografía de ese momento, imborrable ya. Anda de viaje, cruzando la geografía de los Estados Unidos. Es periodista y debe escribir un artículo, pero no puede más que captar fotografías. No encuentra nada en su lugar, parece haber perdido el sentido de la vida, como le reprocha un viejo amor.

Filmada con medios austeros y adornada por la melancólica fotografía en blanco y negro de Robby Müller, también habitual compañero de fatigas de Jim Jarmusch, Alicia en las ciudades expone una lírica visual cautivadora. A nadie le sorprende, pues Wim Wenders siempre ha sabido adornar con tacto sus películas. Tengo como referencia suya, como obra cumbre, la hiriente Paris, Texas (1984). En ella alcanzó la combinación perfecta entre la magia de las imágenes y la emotividad de su relato. En el polo opuesto está El cielo sobre Berlín (1987), una película muy bonita en lo visual, pero, en líneas generales, carente de sentimiento en su contenido. Digamos, pues, que a mitad camino de ambas se encuentra esta cinta estrenada en 1974. Protagonizada con total naturalidad por Rüdiger Vogler, también presente en En el curso del tiempo (1975), la historia habla sobre la desorientación, sobre la incerteza, sobre la soledad, sobre la libertad, sobre lo volátiles que pueden llegar a ser los estados de ánimo. Son cuestiones que afectan a nuestro protagonista, y que se nos mostrarán con sumo cariño y afecto cuando este conozca, por casualidades del destino, a una jovencita desamparada, Alice. Una muchacha que, extrañamente, le ayudará a conocerse a sí mismo, a encontrarse de nuevo. 

La complicidad existente entre ambos marcará el devenir de esta preciosa historia sobre solitarios errantes. El Empire State de Nueva York, los canales de Amsterdam o el tren colgante de Wuppertal serán escenarios, fotografías, que adornarán con un punto de amargura la deliberada sencillez de este relato. Un viaje muy emotivo, una amistad muy bonita. Alice y Phil, sintiéndose libres, felices, respirando una bocanada de oxígeno por la ventanilla de un tren sin saber, ni querer saber, lo que viene después.     

alice

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s