‘Taxi driver’. El sueño americano en los bajos fondos neoyorquinos.

Martin Scorsese se alejaba nuevamente de la línea gangsteril establecida en ‘Mean streets’ (1973), para profundizar su crítica al sueño americano, esa que ya había cogido forma con la sensacional ‘Alice doesn’t liver here anymore’ (1974), y que ahora venía pulida y perfeccionada. El alma errante escogida para el recital era Travis Bickle, a quien daba vida un sensacional Robert De Niro, quien lograba una de las mejores interpretaciones de su carrera cinematográfica, sosteniendo, casi en su totalidad, el peso completo del film.

‘Taxi driver’ es un auténtico lujo. El cineasta, a partir del guión de Paul Schrader, trata de desenmascarar la jungla urbana neoyorquina. Lo hace a través de la mirada y reflexión de Travis Bickle, un perturbado mental, víctima de los estragos de Vietnam, que alivia su insomnio al aceptar un empleo como taxista nocturno. Cuando cae la noche, Travis, coge su taxi y trabaja. Él lo ve todo, a todos presencia. El mundo, su mundo, está lleno de pordioseros, miserables, proxenetas, traficantes. Son inmundicia que hay que limpiar, rezando a Dios para que una gran tormenta se lleve a toda esa gentuza.

Excelente radiografía de la marginación social. El sistema no es perfecto, existen deficiencias. Y ahí está Scorsese para meterse de lleno en los bajos fondos de una gran ciudad como es New York, paradigma del sistema, reventando el idílico ideal del sueño americano, caricaturizado este en las cartas que Travis envía a sus padres (casa, buen trabajo para el Gobierno y novia formal), mofándose del mercado político y sus políticas sociales que parecen únicamente parchear y no subsanar los problemas (prostitución, tráfico de drogas, atracos, asesinatos, adulterio) que inquietan a nuestro protagonista, complementándose todo con esa omnipresente y alargada figura de Vietnam, esa llama que provoca la catarsis, materializándose esta en un esplendoroso y sanguinario final, detonado por una jovenzuela Jodie Foster, en el que la solución a los graves problemas sociales viene dictada por el cañón de un Magnum 44.

9.5/10

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