‘The machinist’. Densa trampa.

La película se me torna excesivamente densa. Uno ve a la legua que algo falla en la narrativa de Brad Anderson. La paranoica existencia de Trevor Reznik, cargada de angustia y asfixia cotidiana, queda evidenciada en un rostro y un cuerpo que no soportan más las penurias del insomnio. Sin embargo, el punto hiriente, de escalofrío, no termina de llegarme. Todo se vuelve previsible en esta historia. El final, continente del leitmotiv del film, termina por levantar de nuevo el interés del espectador, pero ya es demasiado tarde.

Brad Anderson y Scott Kosar juegan con nosotros. Prometen un thriller psicológico que termina por esfumarse, convirtiéndose a la postre en un “dramón” de sobremesa. El primero es previsible, denso y grisáceo, mientras que el segundo aún estando conseguido, llega a destiempo y de modo inoportuno. ¿Lo mejor? La terrible veracidad que consigue transmitir en su interpretación Christian Bale. Él es quien permite que esto no se derrumbe totalmente.

En fin, las altas expectativas con las que acogía a ‘The machinist’ no se han visto satisfechas. Lo achaco, primero, a un guión farsante y, luego, a una narrativa a la que le falta pulso (imagínense esto en manos de Shyamalan o Nolan). En cualquier caso, lo dicho, sólo por Bale ya merece la pena darle al play.

6.5/10

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