Mis Oscares 2009

La madre de todas las galas del cine se acerca a pasos agigantados, como todos los años por estas fechas. El 2009 no ha sido un año ni mucho menos fructífero en lo que se refiere a la producción de OBRAS MAESTRAS, enteniendo a éstas como películas guardadas en la retina durante nuestra existencia. Ha sido un año de películas menores, peliculitas decentes, bastantes de ellas dignas, pero que no han sido capaces de alcanzar lo sublime. Se habla de cine estadounidense.

Todo apunta a que el comercialismo se pegará un festín en marzo. ‘Avatar’ apunta a lo más alto, y no sólo en lo que se refiere a la estatuilla de Mejor Película, sino que espera llevarse Sota, Caballo y Rey. Entendidos éstos por Película, Director y ¿Guión? No, Oscares técnicos, of course. Delito tiene, y contradictorio és, que la película que con casi toda seguridad vencerá, Avatar, no esté ni siquiera nominada al Mejor Guión. Es decir, la historia en sí del film es una absoluta “simplez”, no es digna de estar entre las grandes historias del año. Sin embargo, se premiará ese fantasíoso mundo ideado por Cameron, donde lo superficial prima sobre lo hondo.

En definitiva, pongo mis favoritas del año, mis premiadas. No son todas las que están, ni están todas las que son. Es decir, no he visto bastantes films todavía, caso de Invictus, Enemigos Públicos, Sherlock Holmes, etcétera. Por lo que, el análisis de cafetería que a continuación escribo sólo incluye las pelis vistas hasta la fecha. A ver:

  1. Malditos bastardos
  2. Adventureland
  3. La carretera
  4. Si la cosa funciona
  5. Resacón en Las Vegas / Arrástrame al infierno / The hurt locker / Avatar / Up / Los mundos de Coraline

No hay duda, el vencedor moral de esta edición es Quentin Tarantino por sus Malditos bastardos. Espero que triunfe en la gala real, al menos en el apartado de guión. ‘La carretera’ deja detalles de gran película. ‘Adventureland’ me gustó, delicatessen personal. Saliendo de USA, la mejor película del año, sin duda alguna, es ‘El secreto de sus ojos’. Eso sí que es una obra maestra. En definitiva, ¡viva Tarantino! Y más entre tanta mediocridad !

Oscar 2009: And the winner is…

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Hoy es el día. O mejor dicho, esta noche se celebra la 82ª edición de los Oscar. Sí, esas estatuillas doradas a las que tanto y tanto ansían (por lo que representan más que por el valor que tienen) las celebridades que se mueven por este mundo del Séptimo arte, son entregadas nuevamente en esta madrugada del domingo al lunes. 

Se podría calificar de noche mágica del cine. Y así lo hacen muchos. Yo, en cambio, la considero más como la noche farandulera por excelencia del mundo del cine. La noche en la que todos están contentos, todos son amigos, todos irradian felicidad. Todos van guapos y guapas con esos trajes tan presuntuosos con los que visten hoy. No hay malas caras, ni enfados (salvo el de alguno que se queda con la miel en los labios). Sólo sonrisas de oreja a oreja. 

Se califique como se califique, estamos ante la nueva edición de estos premios forjados en el marketing y en el comercialismo de la industria de Hollywood. Unos premios a los que algunos desean y esperan, y otros detestan. Unos premios que levantan el mismo grado de expectación como de pavor. Lo que seguro que no levantan estas estatuillas, la palabra que jamás provocarán, es la de indiferencia.

Nos guste o no, los aburramos o no, los esperemos o los detestemos, todos nos hacemos eco de quiénes fueron los ganadores. De si nos pareció justo o no. De si tal de si cual. Por ello, y como los Oscar van acompañados de todo este ritual, hoy se dedica este espacio a la predicción de las vencedoras de esta noche, la añoranza y el sentimiento de decepción por las grandes obras olvidadas, y el deseo de ser académicos y poder decidir quiénes son los ganadores/as. Así pues, paso a describir cuáles han sido para mí las grandes olvidadas, cuáles ganarán, y cuáles hubieran ganado de poseer yo el voto decisivo.

MEJOR PELICULA

  • ‘El curioso caso de Benjamin Button’
  • ‘Frost/Nixon’
  • ‘Slumdog millionaire’
  • ‘Milk’
  • ‘The reader’

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Ganará… ‘Slumdog Millionaire‘. Es su año. Ha dado el ‘pelotazo’ y aparece en todas las quinielas. Pese a ello, no me parece la mejor película de esta edición.

Quién me gustaría… ‘El curioso caso de Benjamin Button‘. La más completa de las cinco candidatas, la que más me ha llenado de todas. Yo se lo daría a ella o a la película que más me ha inquietado este año y más me ha hecho reflexionar, ‘The Reader‘.

Se olvidaron de…  ‘El intercambio‘. Cinta con aire de clásico que, para mí, ha sido uno de los mejores trabajos del 2008. ‘Revolutionary Road‘, ese retrato amargo, también tendría que haber estado incluido en esta categoría. Quizás han sido las dos gran olvidadas de esta edición. Pero también debemos recordar películas que pertenecen a géneros que raramente son nominados, y que por ello no dejan de merecer esa candidatura final. Ellas son ‘Wall·E‘ y ‘El caballero oscuro‘, dos obras maestras en sus respectivos géneros.

MEJOR DIRECTOR

  • David Fincher (‘El curioso caso de Benjamin Button’)
  • Ron Howard (‘Frost/Nixon’)
  • Gus Van Sant (‘Milk’)
  • Stephen Daldry (‘The Reader’)
  • Danny Boyle (‘Slumdog Millionaire’)

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Ganará… Danny Boyle. Tiene un enorme mérito como ha retratado un hombre inglés a esa tierra que un día fue colonia del Imperio Británico, la India. A su favor está que Slumdog Millionaire parece el caballo ganador de la noche.

Quién me gustaría… David Fincher. Idolatrado. Un maestro. Su corta pero gran filmografía así lo demuestra. ‘El curioso caso de Benjamin Button’ no es más que un nuevo ejemplo de cómo hacer cine.

Se olvidaron de… En consonancia con las ausencias de la categoría a la mejor película (film-director, salvo en contadas ocasiones, siempre deberían ir de la mano), aquí se echa en falta a Clint Eastwood y Sam Mendes por ‘El intercambio’ y ‘Revolutionary Road’. También falta Christopher Nolan, pues el despliegue de placeres visuales de su caballero oscuro es impresionante, así como Andrew Stanton por haber parido esa joya llamada ‘Wall·E’.

MEJOR ACTOR

  • Sean Penn (‘Milk’)
  • Brad Pitt (‘El curioso caso de Benjamin Button’)
  • Mickey Rourke (‘The Wrestler’)
  • Richard Jenkins (‘The Visitor’)
  • Frank Langella (‘Fros/Nixon)

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Ganará… Intuyo que la Academia, siempre gustosa de ello, premiará a esa figura que ha renacido desde lo más bajo para volver a lo más alto: Mickey Rourke.

Quién me gustaría… Teniendo en cuenta que no he visto la interpretación ni de Mickey Rourke ni de Richard Jenkins, no puedo opinar sobre ellas. De los tres restantes, no hay duda, Frank Langella por su creíble Nixon.

Se olvidaron de… A bote pronto, me vienen a la cabeza tres grandes interpretaciones: Clint Eastwood. Sí, ha sido el gran olvidado en todas las categorías. En esta ocasión por su papel de viejo gruñón en ‘Gran Torino’. Leonardo Di Caprio. Papelón de marido “feliz” en la Vía Revolucionaria. Benicio del Toro. ¿Hay alguna interpretación mejor que la realizada por el portorriqueño reencarnando al Che Guevara?.

MEJOR ACTRIZ

  • Anne Hathaway (‘La boda de Rachel’)
  • Angelina Jolie (‘El intercambio’)
  • Melissa Leo (‘Frozen River’)
  • Meryl Streep (‘La duda’)
  • Kate Winslet (‘The Reader’)

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Ganará… Kate Winslet por ‘The Reader’. Impresionante interpretación a la que la Academia de seguro premiará.

Quién me gustaría… Obvio, Kate Winslet.

Se olvidaron de… Kate Winslet por su interpretación de esa mujer encerrada en su cruda realidad en ‘Revolutionary Road’. Cate Blanchett por su interpretación de Daisy en ‘El curioso caso de Bejamin Button’. No se me ocurre ninguna más (tampoco es que haya visto muchas).

MEJOR GUION ORIGINAL

Ganará… Milk‘. A no ser que de nuevo a los octogenarios de la academia les de por infravalorar los trabajos sobre temáticas gays (ej. Brokeback Mountain), todo apunta a que el Oscar será para el trabajo de Dustin Lance Black. En su defecto, iría a parar a las manos de Martin McDonagh por ‘Escondidos en Brujas‘.

Quién me gustaría… La joya de este año ha sido la sorprendente ‘Wall·E‘. Sino la mejor, una de las mejores películas del año. Así que no estaría mal que le reconocieran el trabajo hecho con este premio. Sin duda, todo lo que vaya a parar a ‘Wall·E’, merecido es.

Se olvidaron de… Sin pensarlo detenidamente, me viene a la mente únicamente el guión de ‘El Intercambio‘.

MEJOR GUION ADAPTADO

Ganará… Una vez más, el premio irá a parar a las manos de ‘Slumdog Millionaire‘. Creo que arrasará en las candidaturas importantes en las que compite (película, director, guión).

Quién me gustaría… The Reader‘. Se merece este premio.

Se olvidaron de… ¿Dónde está ‘Revolutionary Road‘?

‘Waltz with Bashir’. Autocrítica israelí.

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Es 1982. Bashir, líder electo del Líbano y aliado de Israel, es asesinado por una acción terrorista de un grupo en lucha por la liberación de Palestina. Este suceso hace saltar las alarmas en la política de Israel. Su plan geoestratégico sobre el Líbano se tambalea. Para no perder el control en la zona, el por entonces Ministro de Defensa israelí Ariel Sharon, decide ocupar el Beirut occidental con sus fuerzas armadas. Su premisa es clara: mantener el control y tratar de eliminar cualquier resquicio de fuerzas de liberación palestina en territorio libanés. 

Ha pasado tiempo de aquello ya. Dos hombres charlan una noche en un bar. Uno de ellos cuenta que ya hace tiempo que no duerme, pues siempre se le repite la misma pesadilla, una manada de perros corriendo tras él, intentando apresarlo, asfixiándolo, haciéndole huir. Ésta conversación es mantenida entre dos antiguos soldados israelíes destinados en la Guerra del Líbano. Una conversación que hace pensar a Ari. Su amnésica memoria empieza a recordar. Era muy joven cuando aquello sucedió, apenas contaba con 18 años. Sin embargo, su recuerdo no ha olvidado aquellas imágenes. Recuerda con claridad la playa de Beirut bajo la luz de las bombas israelíes. La invasión por la fuerza de aquel territorio. La atrocidad del genocidio producido. Pero sobre todo, no ha olvidado la pasividad de su actitud y la de sus compañeros ante la entrada de las fuerzas falangistas libanesas a los campos de refugiados palestinos de Sabra y Chatila.

El pretexto era el de encontrar, detener y entregar terroristas palestinos ocultos en estos campos de refugiados a las fuerzas armadas israelíes. La realidad fue muy diferente. Hubo asesinatos de todo tipo de personas. Violaciones. Fusilamientos en masa. Degollamientos. Hubo sin razón. 

Prácticamente 27 años han pasado de aquella matanza. Sin embargo, no se ha avanzado. La sin razón sigue presente en nuestros días. La matanza indiscriminada del pueblo palestino es real todavía. No hay distinciones entre terroristas y civiles. Entre niños y hombres. Entre jóvenes y ancianos. Quizás los políticos y parte del pueblo israelí no lo han entendido todavía, pero de seguro que no les sentaría mal seguir la actitud de autocrítica realizada por Ari Folman a través de éste documental. A través de la reflexión de aquel soldado que nunca entendió lo ocurrido. Un alma en pena aterrada por el pasado. Un pasado tan reciente, que aún hoy se siente perseguido en sus sueños.

Votación | 4/5

‘Changeling’. Cine con sabor a clásico.

El intercambio se ambienta, y de qué manera, en la ciudad de Los Angeles en plena década de los años veinte. En los suburbios de esta gran ciudad, vive Christina Collins, la maravillosa Angelina Jolie, con su hijo pequeño. Soltera y sin nadie que se puede hacer cargo del niño en sus ausencias por motivos de trabajo, la madre se ve obligada a confiar en que su hijo estará bien solo en casa, pues es un muchacho responsable. Sin embargo, un día a su vuelta del trabajo, la mujer descubre como el chico ha desaparecido. Aterrada y conmocionada, decide ponerse en manos, inmediatamente, de la policía. Una policía inmersa en una espiral de críticas y réplicas, materializadas en gran medida por el reverendo Briegleb (John Malkovich), por su incompetente labor. El cuerpo policial se hará cargo de la búsqueda del chico a sabiendas que puede ser utilizada para calmar el malestar de la opinión pública. Con esa premisa, la policía encontrará al hijo de Christina Collins. El problema llegará cuando la madre diga no reconocer a su hijo en ese muchacho.

La incansable madre, horrorizada nuevamente por la aparición extraña de un nuevo ‘hijo’, decidirá no cerrar el caso. Querrá llegar hasta el final. Intentar que la policía reabra la investigación (pese al fuerte golpe popular que esto supondría) y hacer oír, más fuerte que nunca, su ‘no sin mi hijo’. Sin embargo, las obstáculos que encontrará en su camino no serán fáciles de esquivar.

El intercambio es la historia de una cruzada. La cruzada que llevó a cabo esta madre soltera, en compañía del reverendo, contra la corrupta y desleal policía de Los Angeles. Una cruzada cuyo fin último no era otro que el encuentro con su añorado hijo. Una cruzada sencilla en su apariencia, pero poseedora de una complejidad de profundas emociones y sensaciones. Una cruzada que nos ha servido para demostrar las grandes cualidades que posee para hacer cine uno de los mitos vivientes del panorama actual, Clint Eastwood. Un hombre, por fortuna, que parece moverse fuera de las leyes del mercado. El intercambio es, en definitiva, cine con sabor a clásico.

Votación | 4/5

‘Doubt’. Recital interpretativo.

Corre el año 1964. Ha pasado un año desde el asesinato de Kennedy. En el mundo occidental hay una cierta sensación de que las cosas están cambiando, avanzando para mejor, dejando atrás la visión de una vida conservadora y estricta. No en vano, estamos cerca del Mayo del 68. En este contexto se sitúa La Duda. La historia transcurre en la escuela católica St. Nicholas, en el barrio neoyorquino del Bronx.  También allí dentro parece que los tiempos están cambiando como cantaba Bob Dylan ese mismo año. Sin embargo, hay alguien que se resiste a acceder a esos nuevos cambios. Ella es la hermana Aloysius Beauvier, interpretada magistralmente por Meryl Streep, directora de la escuela. Es una mujer estricta, dura, con mano de hierro, intolerante y fría. Una mujer que se siente atacada tras la llegada de un nuevo sacerdote a la parroquia, el padre Flynn, interpretado también maravillosamente por Phillip Seymour Hoffman. El padre Flynn representa la llegada de aire fresco. Un sacerdote carismático, un sacerdote que parece agradar a los feligreses. Un hombre con atípicos sermones. Un hombre que, vaya horror, escribe con bolígrafo y se permite cantar hasta canciones no religiosas en Navidad. Un hombre preocupado por sus alumnos, atento, cercano. Un hombre nada parecido a la dura directora de la escuela.

Tras la presentación de este contraste de caracteres, de este contraste de épocas, de este contraste de maneras de entender la vida, aparece en escena la hermana James, interpretada grandiosamente, como no, por Amy Adams. Una inocente joven, también profesora en la escuela, que da la voz de alarma. Según ella, uno de sus alumnos, Donald, el primer muchacho negro en la historia de la escuela, muestra señales de sufrir un acoso por parte del padre Flynn, quién mima y atiende cálidamente al joven muchacho. Una simple llamada al despacho del sacerdote. Una simple mala cara en medio de una clase. Una toalla en una taquilla. Suficientes motivos, cree pensar la hermana James, para dar la voz de alarma a su superiora. Ésta, esperando su oportunidad, se lanza ferozmente contra el sacerdote. Abre una campaña en su contra en la que todo vale. Mentiras, calumnias, manipulaciones. Nadie sabe con certeza qué ocurrio. Simplemente ella tiene la seguridad (o quiere tenerla) de que el padre Flynn es un pederasta que ha abusado de un alumno y, por tanto,el fin justifica los medios.

En medio de éste ataque feroz, entra en escena un personaje importantísimo para entender la historia, la madre de Donald, interpretada (otra vez) magistralmente por Viola Davis. Una mujer que confiesa el detalle principal. La homosexualidad de su hijo. Las vejaciones que el chico ha sufrido por parte de su padre. La desgraciada vida que ha llevado el chico hasta ahora. A ella no le preocupa si su hijo sufre abusos por parte del sacerdote, simplemente es, quizás, la única persona que se ha preocupado por él, que es humana con el muchacho, quizás porque él también tuvo una infancia similar.

La duda es una película de actores. Unos actores de la talla de Meryl Streep, Seymour Hoffman, Amy Adams y Viola Davis. Todos perfectos en sus interpretaciones. Unos actores que nos mantienen en vilo, en tensión, unos actores a los que no les hace falta nada más que un buen guión con unos diálogos extraordinarios. Pues La Duda no es más que eso, una gran película basada en sus actores y sus diálogos.

No es un film de intriga que espera hasta el momento final para demostrarle al espectador lo que realmente ocurrió. Para despejarle la ‘duda’. Simplemente deja una lectura abierta. Pero por encima de ello, deja una reflexión acerca de los caracteres de las personas. De su manera de entender la vida. ¿Es suficiente motivo, para creer que el sacerdote ha abusado del alumno, el tener una postura humana y un trato cálido y calmo?, ¿Siendo duros, rígidos e intolerantes estamos libres de pecado?. Una reflexión de lo rancio que, aún hoy, saben los métodos eclesiásticos. Una reflexión acerca de que los tiempos en la Iglesia están cambiando, o quizás no tanto.

Votación | 3/5

‘Milk’. Retrato de un héroe.

Milk retrata la vida del primer político declarado abiertamente gay en la historia de los Estados Unidos. Pese a que su nombre deje un cierto aroma a mártir, Van Sant lo ha mostrado en esta película como una figura similar a la del héroe. Un héroe de a pie. Una persona corriente, como cualquier otra. Un hombre que se fija, como cualquier otro, en los cuerpos y en las caras de las personas que le gustan. Que los detiene en el metro, y ¿por qué no?, para preguntarles si les gustaría pasar la noche con él. Un hombre que hace lo que todo el mundo hace. Sin embargo, él carga con una losa muy grande, aún hoy en día, y es que los cuerpos y caras en los que se fija, aquellos que mira detalladamente, aquellos que le gustan, no resultan ser de una mujer, sino que son de hombres.

Con esa carga no quería vivir Harvey Milk. ¿Por qué tenemos que ser tratados de manera diferente?, ¿Acaso no somos como los demás? pensaba él. Harto de las palizas, de las vejaciones, de la discriminación por parte de la sociedad. Harto del popular lema aquí no os queremos. Harto de todo ello, Harvey Milk se asentó en un pequeño negocio fotográfico del barrio Castro en San Francisco. Y allí estableció su cuartel. Se rodeo de gente que opinaba de la misma forma que él y se lanzó a la calle. Luchó por sus ideales. Luchó por representar políticamente los intereses del colectivo gay, y empezó desde abajo. Sabía que esto era una guerra, pero que él sólo había iniciado una batalla. Les plantó cara. Corrían los años 70,  y un idealista como él no tuvo miedo a reclamar un avance en los derechos civiles de los homosexuales. No se arrugó a la hora de enfrentarse con los sectores conservadores que se empeñaban en querer dejar encerrados a los homosexuales en el armario. Contra todos ellos, Milk se armó de valor, incluso sabiendo que podía pagar un precio muy alto por todo ello. Pero le merecía la pena remover ese grano de arena en medio del desierto. Por algún sitio, y alguien, tenía que empezar. Y él fue quién lo hizo. Promovió un auténtica ola de protestas en el barrio de Castro en favor del movimiento gay, se tragó su timidez y se enfrentó al mundo con una simple frase: Hola, mi nombre es Harvey Milk y vengo a captaos.

Milk sirvió en su día como referente para los millones de personas que se sentían solas, excluidas, atormentadas por algo tan irrelevante como su sexualidad (importante el personaje del joven minusválido). Pero su discurso no ha quedado anticuado. Las cosas todavía no han avanzado lo que deberían, no sólo en el aspecto de la sexualidad. Hoy en día aún hay miles y miles de personas que son aisladas, intimidadas por la sociedad, una sociedad que se empeña en no entender, en no comprender. Una sociedad injusta que discrimina por razón de sexo, religión, color de piel, clase social, sexualidad o cualquier otro motivo. Por ello, por servir como un alegato que llega a un público en masas, debemos agradecerle a Gus Van Sant la realización de esta gran película.

Votación| 3/5

‘Frost/Nixon’. En honor a la verdad.

Ron Howard filma en esta ocasión la que ha sido su, ni más ni menos, diecinueveava película. Un hombre prolífico donde los haya. Un director que cuenta a la par con el mismo numero de detractores como de admiradores. Cierto es que su filmografía parece realizada para paladares poco exigentes (yo me incluyo aquí con la encantadora Cocoon), pero en ocasiones su excesiva tendencia hacia los blockbuster, le ha cerrado las puertas al club de los grandes. De lo que no hay duda, es de que con Frost/Nixon por fin ha realizado un producto no sólo enfocado al comercialismo hollywoodense, sino también orientado a entrar en ese selecto club de film que perdurarán en nuestras retinas.

Frost/Nixon se nos presenta como un cara a cara. De hecho, en algunas ocasiones nos recuerda al mundo del boxeo, al circo mediático que envuelve a este. A la izquierda del round aparece Frost, un presentador británico de tres al cuarto que no quiere dejar pasar la oportunidad profesional de su vida: realizarle a Nixon el juicio (televisivamente hablando) al que nunca fue sometido. Para ello lo arriesgará todo. Tanto su vida profesional (un par de programillas que presenta tanto en su país de origen como en Australia) como su patrimonio económico. Es un hombre de apariencias de gran vida y de grandes lujos (gran detalle de guión con los zapatos italianos), un mediocre que quiere dar un salto verdaderamente cualitativo gracias a esta entrevista. A la derecha del round encontramos a Nixon. Uno de los peores presidentes de la historia estadounidense. Un hombre que tuvo que salir por la puerta de atrás de la Casablanca. Alguien que cometió uno de los mayores escándalos en la historia política de USA. Un hombre que logró salir impune y que jamás realizó una confesión pública acerca de su autoría en el caso Watergate. Un apasionante cara a cara en el que uno tratará de eximir sus culpas y el otro intentará que confiese sus errores.

Y el resultado final de todo ello es el de que Ron Howard ha sabido dar emoción y hacer sentir el “combate”. Ha creado un documento histórico intenso, vibrante y con mucho ritmo, recordando a través de la figura de Frost quién fue (en todos los sentidos) y qué hizo Richard Nixon. Todo ello con una gran labor interpretativa tanto de Frank Langella como de Martin Sheen, así como de los diversos secundarios que formaran los equipos de los dos protagonistas. Buena película.

Votación | 3/5

‘The curious case of Benjamin Button’. Fantasía y amor, un nuevo David Fincher.

David Fincher. Mi idolatrado David Fincher. El realizador de obras maestras tales como Seven, El club de la lucha o Zodiac, se ha puesto esta vez detrás de las cámaras para llevar a cabo un auténtico cambio de registro. Para realizar El curioso caso de Benjamin Button. Un título que nos deja un sensación de haber visto cine de calidad, minucioso, perfecto. Toda una nueva obra maestra del genio Fincher, que debería con todo merecimiento ser la triunfadora en la fiesta del cine de este año (los Oscar, of course).

Nací en circunstancias inusuales“. Con estas palabras se inicia esta mágica historia. Las circunstancias a las que se refiere el bueno de Benjamin Button no son otras que el haber nacido en contra del mundo, desafiando a la naturaleza. Ir en contra del tiempo, ese era su destino (y el de cualquiera de nosotros), como el viejo reloj que reinaba en la estación. A través de esta historia en apariencia fantástica, Fincher nos hablará acerca de algo tan profundamente real: la vida.

Reflexión acerca de la vida. Es la vida de Benjamin, pero podría ser la vida de cualquiera de nosotros. A través de este fantástico relato descubrimos el rechazo de la sociedad, el aislamiento, el primer amor, el cariño de sus allegados, la solidaridad, la amistad, la pasión, la nostalgia, la pérdida de sus seres queridos. En fin, descubrimos las tristezas y alegrías a las que estamos expuestos. Tristezas y alegrías inherentes al devenir del tiempo, al paso de nuestras vidas.

Cierto es que pese a no ser una película que trate de manera exclusiva el tema del amor, si que gana mucho cuando éste entra en juego. El romance entre Benjamin Button y Daisy es esencial para entender la metáfora de la vida. Los sentimientos que de ella se emanan son independientes a nuestro cuerpo. Lo que nos da y lo que nos quita a todos. El amor, la felicidad y la tristeza. Amor y tristeza que irradian en la escena final. Un final marcado por el paso del tiempo. Película hermosa y bella.

Votación | 4/5

‘The reader’. Libros, sexo y secretos.

Daldry ha tomado la cámara en esta ocasión para dar una nueva visión acerca del holocausto judío, llevando a la pantalla la novela, El lector, escrita por Bernard Schlink. En su aparente simplicidad, El lector se revela como una cinta de múltiples lecturas y de una complejidad exquisitamente elaborada. La película transcurre en Berlín. Un hombre maduro empieza a recordar su juventud. En sus recuerdos se aparece una mañana gris en el interior de un tranvía. No lo soporta más y se baja. Está enfermo, débil, pero una bella mujer acude a socorrerlo. Pasado el tiempo, el muchacho decide agradecerle el gesto humano que tuvo con él. Aquí comienza una historia cargada de amor para el joven Michael. Un amor casi obsesivo el que siente por Hanna Schmitz. Un amor que transcurre entre tardes llenas de libros, sexo y secretos. Un amor entre un quinceañero que pierde su juventud y una mujer madura que parece ya tenerlo todo perdido.

Años más tarde, el joven Michael choca de frente contra la terrible realidad. Un hecho traumático que le marcará de por vida: el juicio en contra de las celadoras del demonio. Aquellas que ayudaron a exterminar al pueblo judío. Entre ellas está Hanna. Siendo ella la única que habla de lo que realmente ocurrió, el resto de sus compañeras verdugo deciden inculparla injustamente a ella como la mayor responsable. Hanna debido a su terrible complejidad, asiente. Michael, pese a ser sabedor de la verdad, asiente. ¿Por qué Hanna no dice la verdad? y ¿por qué no testifica a su favor su amado Michael?.

The Reader es, en definitiva, una historia de soledades. La soledad de una mujer que jamás entendió lo ocurrido. Una mujer acomplejada por sus limitaciones que se lanzó, casi por obligación, a la maquinaria nazi. Una mujer que sólo quería que le leyeran. Una mujer inconsolable por su pasado. Una mujer que siempre vivirá como alma en pena, repleta de secretos y silencios por sus trágicas limitaciones, las cuales provocaron su marcha hacia el holocausto. El día que conoce a Michael, la soledad de Hanna también se apoderará de él. Un muchacho que nunca supo superar aquel trauma juvenil. Un muchacho que siempre amó a Hanna. Un muchacho, que en el interior de su soledad, siempre leyó para ella.

Votación | 3/5

‘Revolutionary Road’. Anatomía de un matrimonio.

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Revolutionary Road es un film dirigido por el aclamado Sam Mendes, director teatral en su día y padre de grandes obras de la cinematografía reciente como American Beauty o Camino a la perdición. En esta ocasión, Mendes se ha encargado de llevar a la gran pantalla una novela titulada con el mismo nombre, escrita por Peter Yates en 1961 y alabada por la crítica en su momento. Yo aún no he tenido el placer de leerla, pero sólo con ser la mitad de buena de lo que lo es el film, ya valdría la pena su búsqueda por las librerías de Valencia, pues su vigencia del tema tratado continúa siendo igual de fuerte 50 años después de su publicación.

El film comienza con dos jóvenes que se acaban de conocer en un baile. Él es Frank, interpretado por Leonardo DiCaprio. Ella es April, interpretada maravillosamente por Kate Winslet. Tras este encuentro invocado por el mismísimo Cupido, comienza el devenir de la película. Ésta pareja de jóvenes veinteañeros tienen una gran cantidad de sueños y toda una vida por delante para materializarlos. Frank tiene claro que nunca seguirá el camino de su padre, un buen hombre que desaprovechó la vida trabajando y trabajando para una compañía. Kate, por su parte, siempre ha querido ser actriz y viajar a lo largo y ancho del mundo. Es una persona activa y muy fuerte que tiene claro que luchará por sus sueños.

Diez años más tarde, nos encontramos con una pareja establecida a las afueras de Connecticut. Frank ha seguido el camino de su padre. Trabaja para la misma compañía, tiene un matrimonio ‘feliz’ con su amada April, un par de hijos a los que quiere mucho, ha comprado una casa y un coche, y en sus ratos libres le es infiel a su mujer con una compañera de trabajo. April es una mujer amargada e insatisfecha (sus dos amantes son precoces, curioso). No ha tenido suerte en el mundo artístico, y no ha podido viajar más allá de la urbanización de Connecticut en la que vive. Ambos se han convertido en el típico matrimonio de clase media americano.

He aquí, en este punto, cuando surge la gran disyuntiva a la que se enfrentarán los dos protagonistas: ¿qué hemos hecho con nuestras vidas?, ¿por qué no son como las soñábamos a los 20?, ¿somos capaces de cambiar esta situación?.

Revolutionary Road es, por encima de todo, un relato de la frustración que viven muchas parejas a causa de la búsqueda de ese ‘sueño americano’, o dicho sea mejor, del sueño occidental. Es decir, aquel sueño en el que los objetivos principales son acomodar la cabeza, tener una casita bonita (cuánto más grande mejor), unos cuántos hijos y un trabajo serio y extremadamente aburrido en el que no encuentres satisfacción alguna. Todo ello con un trasfondo cargado de simbolismo capitalista en el que todo debe estar orientado a mejorar la posición que heredaste mediante una carrera en la que lo importante es convertir tu logro en el fracaso del próximo, representado, esto, magníficamente también por el director a través de unos extraordinarios secundarios como Kathy Bates y Michael Shannon (un ‘loco’ no tan alejado de la realidad) o los vecinos con los que Frank y April mantienen una ‘amistad’ (una amistad basada en la avaricia y en la rivalidad, o sino que se lo digan a Frank).

Sam Mendes ha retratado una derrota. Una cruenta guerra ambientada en el día a día de cualquier pareja occidental. Un conflicto en el que no hay buenos ni malos. No hay ganadores. Sólo perdedores. Pues no es fácil intentar vivir a contracorriente. A contracorriente de un sueño contra el que nos es difícil luchar.

Votación | 4/5