‘People like us’. Le sobra corazón.

PeopleLikeUsposterInteresante película la aquí brindada por el novel director Alex Kurtzman. Fogueado hasta la fecha en la escritura de guiones de acción y ciencia-ficción (p.ej. ‘The island’ 2005), da por fin un cambio absoluto de registro para elaborar una sentimental historia titulada ‘People like us’.

En tal aventura se rodea de un acertado reparto en el que brilla con luz propia el dueto conformado por Chris Pine y Elizabeth Banks. Les acompaña una delicada Michelle Pfeiffer, pilar fundamental en esta historia de desdichas y desesperanzas. Con todo,  el fresco está adornado por unos precisos diálogos que remarcan sutilmente cuestiones como el quiénes somos, dónde vamos y, sobre todo, cómo lo hacemos. 

Sorprende el escaso recorrido en taquilla de esta película, así como la indiferencia que ha generado entre la crítica. Digo lo de sorpresa porque a mí me ha gustado ‘Así somos’. Me parece un relato conmovedor, humano y plenamente emotivo. La esencia del mismo es un canto al calor familiar, aunque Kurtzman no se queda ahí y va más allá, pues en realidad hablamos de un canto abierto a las bondades del corazón.

7.5/10 

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‘The family man’. Calidez navideña.

Jack y Kate se querían. Corrían los años ochenta y eran dos tortolitos enamorados con toda la vida por delante. Sin embargo, ahí estaba la carrera profesional, labrarse un futuro… y un avión de por medio que acabó separando sus vidas. Ahora, pasado el tiempo, la rutina de Jack sólo entiende  de fasto, de dinero, de lujo. Todo gira en torno al trabajo. Es un tiburón del capital. ¡Ay pobre desdichado! El espíritu de la navidad le dará una segunda oportunidad cuando la mañana de Nochebuena despierte…. al lado de Kate, su eterno amor.

No encontrareis en ‘Family man’ ninguna obra maestra. Sin embargo, a mí me encanta. Probablemente Brett Ratner jugaba a ser Capra… ¿y qué? Historia que se sirve del calor navideño para aleccionar al personal acerca de cosas tan relativas y ambiguas como la felicidad. Simpática y enternecedora película.

7.5/10

Spoiler

A ver, mis queridos lectores, una fácil disyuntiva a la que dar solución una vez vista ‘Family man’:

Tenemos a Jack Campbell como tiburón financiero, narcisista empedernido, solitario arrogante, amante de sensuales mujeres, bebedor de refinado whisky escocés, habitante de un lujoso apartamento neoyorquino y portador de elegantes trajes italianos. Ahora, Jack Campbell como humilde vendedor de neumáticos, conductor de un trasto con cuatro ruedas, habitante de un hogar acogedor y cálido, padre de familia y enamorado esposo de una fiel mujer. ¿Quién es más feliz?  

‘Brødre’. Daños colaterales.

Jannik y Michael son como la noche y el día. El último es padre de familia y buen marido, aunque todavía es mejor persona. El otro es una bala perdida, alternando su existencia con malas compañías, atracos y tardes en la sombra. La guerra de Afganistán, a la cual partirá Michael (Coronel de rango), cambiará sus existencias para bien o para mal.

Arriesgada historia con la que Susanne Bier clava un punzón en pleno corazón occidental, esto es, en los hogares nórdicos (daneses). Se centra en ensalzar los daños psicológico (casi) irreparables que ocasiona una guerra y en cómo ello afecta a tu universo del bienestar hasta ahora perfectamente estable. Perfila un retrato exasperante del náufrago que vuelve a casa después de haber atravesado el mismísimo infierno para encontrarse con un recibimiento nada halagüeño y del todo inesperado (será la gota que le servirá a la cineasta para colmar el vaso).

Es un alegato antibélico totalmente necesario que se sirve de un drama familiar urbanita para explotar con toda su fuerza. El Coronel Kurtz ya estaba carcomido en su interior por lo tenebroso, por el horror de la guerra.  Aquí al Coronel Michael le han sido abiertas las puertas del horror, sin alcanzar el grado de locura de aquél, pero comenzando a asomarse a ese pozo sin fondo. Hiriente relato que azota nuestras conciencias, dando pie, más que a la reflexión, a la afirmación de que cualquier intervención militar roza la atrocidad, hablando en términos humanos.

* Resaltar que Michael no parte a la guerra, ni mucho menos. Forma parte de un contingente de Naciones Unidas. No obstante, en el origen del conflicto está la invasión estadounidense en tierras de Afganistán. Es decir, los trajeados y pulcros señores que desde un despacho en Washington autorizaron la invasión, posiblemente no tuvieron en cuenta, entre tantos números y estadísticas, los daños colaterales (no sólo en Oriente, sino también en Occidente) que esto podría ocasionar. O tal vez sí, simplemente los números volvieron a vencer.

Spoiler

No alcanza la categoría de peliculón por una simple razón. El personaje de Michael es completo en toda su extensión. Perfecto. No obstante, el triángulo no termina de estar compacto. Sarah está bien perfilada, completa en su dimensión familiar (con esposo e hijas), pero un poco neutral en lo referente a Jannik. Lo mismo se puede decir de éste, pues a pesar de estar bien relatada su vida errante, cojea un tanto la parte sentimental con la mujer de su hermano.

‘París, Texas’. Trágica historia de amor.

Wim Wenders nos regalaba en 1984 una belleza de película. Una trágica historia de amor en la que un hombre desperanzado, roto, que vaga por el mundo como alma en pena, decide reconstruir lo que un día fue: su familia. Encontrar a su hijo, y a la madre de éste. Como realizando su última gran obra antes de marcharse hacia la nada bajo la noche.

Es una película perpetrada desde el corazón, con puro sentimiento, y con una elegancia visual asombrosa. El camino que nos va preparando el cineasta durante todo el film, por el desierto texano, en medio de un residencial barrio de Los Angeles, en un ruinoso coche camino a Houston, está cargado de poesía visual. Una historia que nos lleva desde la nostalgia y melancolía de los buenos días, pasando por el sufrimiento del tiempo perdido en el que sólo te acoges a una arenosa foto de París-Texas sinónimo de lo que pudo ser y no fue, hasta llegar a la felicidad, a la alegría de un chiquillo que quería estar con su madre, y una madre, a su vez, que parece haber encontrado, por fin, el camino. Es, en definitiva, una película muy humana, que la sientes cerca. Con personajes, todos ellos, que irradian veracidad. Con un camino que va de la nada, del derrotismo, de la desorientación absoluta hacia la ilusión, hacia la vida.

Todo ello alcanza el máximo estado de ebullición en una cabina miserable de un peep show de Houston, donde el dolor y el desasosiego te inundan, gracias a un discurso que es puro sentimiento, un discurso desgarrador. Una de las mejores escenas de la historia del cine. Sólo por ello, ya vale la pena ‘París, Texas’. Aunque claro, sin el resto del film, la escena no tendría sentido. No hace falta recomendar que la vean, es de esas obras, llamadas maestras, que no necesitan presentación. Si alguien se sintió identificado con algún personaje, habrá llorado como un niño. No se preocupen, es normal. Una historia muy bella y lírica, cargada de amor y sentimiento. De las que no se olvidan.

 

‘Tres dies amb la família’. El circ dels hipòcrites.

La família. Ningú dubta de la seua importancia en les nostres vides. Els grans sociòlegs, com per exemple Durkheim, van aplegar a la conclussió de que era una de les institucions, socialment parlant, més importants que hi havia al nostre voltant.

Molts quebraders de cap ha portat mantindre en peu la seua unió, el seu vigor i força. El cinema la retratat en infinitat d’ocasions. No ha sigut menys aquesta cinta dirigida i escrita per Mar Coll e interpretada magistralment per Nausicaa Bonnín, qui fa el paper de Léa, una jove, estudiant a Toulouse pero natural de Barcelona, a la que li toca tornar a la seua terra natal, per reunirse amb la seua familia, a conseqüència de la mort del seu iaio. Tres dies en els que velatori, missa i enterrament seràn l’excusa ideal per a retratar eixe món d’apariençies del que Léa pareixia haver fugit a França.

La mort sacsarà la, ja de per sí, endeble estructura familiar dels Vich i Carbó. El matrimoni dels seus pares, un auténtic desastre amagat sota el paraigües de la feliçitat. Els seus tios, ni fu ni fa, a pesar de que s’intente mantindre en la realitat de color de rosa que tan lis agrada pintar. La tia, desapareguda en combat total, una reo més que renega del seu passat familiar. Pel que respecta als coçins, hi ha de tot. No es la família del seus somnis que diguérem. A més a més, Léa no passa per un bon moment sentimental, doncs el seu xicon pareix ja no amarla. Mort, falsetat i soletat. Tot se li juntarà a la protagonista.

La amargor s’obrirà en força al seu interior. Una amargor extrapolada al seu voltant, conformant una simbiosis perfecta, un pou sense fons. El món de falsetats que ella rebutjava, li perseguirà durant aquests tres dies. Tres dies que ens serviran per desmitificar a la familia dels Vich i Carbó. Una familia amb problemes, com quasi totes. Uns problemes gens públics. El circ dels hipòcrites, eixe que lluix colgants, vestits de luxe, bons cotxes, vacances de plaer, treballs somniats i verborrea de autopromoció a mansalva, no entrarà dins dels plans de Léa, qui es recl0urà al seu pensament interior, aillada del seu grisaci entorn.

El cine ha trovat a Mar Coll i a Nausicaa Bonnín, o viceversa. Del que no cap dubte es de que elles han aprofitat l’oportunitat per tombar mites i llegendes existents al voltant de les ideals families burgueses. Ho han fet, un poc, a la francesa, pero açò es cinema español de calitat. Calitat despregunda de la realitat dels Vich i Carbó, una familia trista a més no poder.