‘Gothika’. Fantasmas con palomitas.

El francés Mathieu Kassovitz, allá por el 2002, decidía aceptar el encargo de dirigir este blockbuster norteamericano. Era un negocio seguro para los productores: una fuerte campaña de marketing, un toque terrorífico-fantasmagórico al que siempre responde el público y unas cuantas caras conocidas como Halle Berry, Penélope Cruz o Robert Downey Jr. para elevar el caché del producto. 

Tiene un planteamiento atractivo. Dentro de sus limitaciones, la película se muestra resultona. Sabe jugar con el espectador, distrayendo su atención a falta de un giro final bastante previsible. El toque psicológico le da manga ancha al guionista para conducir la trama sin grandes preocupaciones por mantener la “lógica” en el devenir de los acontecimientos. 

En fin, ‘Gothika’ no defrauda pero tampoco entusiasma. En la comparación, por ejemplo, con ‘Lo que la verdad esconde’ (2000), un producto similar, sale muy mal parada. Son noventa minutos de un visionado tan ligero como fácilmente olvidable. Luces tenues y palomitas, no hay más.

6/10

‘Homeland’. Bienvenidos al siglo XXI.

El 11 de septiembre de 2001 marcaba un antes y un después en el orden internacional. Para algunos supuso la entrada verdadera en el siglo XXI. La geopolítica, después del trágico atentado, daba un giro radical, trastocando la agenda de la política exterior estadounidense. El famoso eje del mal (Irán, Corea del Norte, Cuba), prioridad absoluta hasta el mismo 10 de septiembre, pasó a ser secundario, pues ahora todas las miras debían apuntar hacia el terrorismo global, iconizado éste en la organización yihadista Al Qaeda.

Poco se ha hecho en el cine ante tal panorama. No ha terminado de explotarse el filón que aporta este período histórico, pues me cuesta recordar películas que traten, aunque sea de modo indirecto, el tema, más allá de ‘Body of lies’ (2008) o ‘The kingdom’ (2007). Así, el vacío queda finalmente ocupado por la cadena televisiva Showtime, cuya labor para con las series de televisión es digna de elogio, a través de ‘Homeland’, la gran triunfadora en la última ceremonia de los Globos de Oro.

El argumento gravita en torno a la figura de Carrie Mathison, una fabulosa Claire Danes, agente de la CIA y devota de la causa antiterrorista. La inesperada aparición del marine Scott Brody, después de ocho años de prisión en Irak, iluminará e inquietará la mente de la agente. ¿Se está gestando un nuevo atentado? ¿Es Brody la clave de todo ello? Ella maneja esta hipótesis, y tiene suficientes indicios como para creer que así sea. Allá donde todos ven a un héroe, ella palpa una amenaza. Estamos ya metidos en ese juego de luces y sombras, de dobles apariencias y dudas crónicas. 

Un thriller vibrante, cautivador e inquietante. Consigue tensionar en cada minuto de su narración al espectador. Tiene una ambientación poderosa, creíble. También ayuda contar con un reparto de calidad, pues el duelo entre Claire Danes y Damian Lewis es de altura, no desentonando tampoco la excelente labor secundaria de Mandy Patinkin o Morena Baccarin.

Homeland nos ofrece una radiografía, imagino que un tanto superficial, acerca de lo que es la lucha contra el terrorismo. ¿Cómo es gestionada la misma por la CIA? ¿Qué papel juega la Casa Blanca? La obsesiva conducta de nuestra protagonista nos invitará a disfrutar con una trama altamente hipnótica, intrigante. Déjense llevar por la paranoica existencia que aquí nos es entregada, y aprovechen de paso para contemplar las sensacionales vistas ofrecidas por las reuniones secretas, los informes desclasificados, el discurso mediático o los criminales de traje y corbata. En fin, bienvenidos al siglo XXI estadounidense. 

8.5/10

‘Hollow man’. Violencia, morbo y futuro: ¿El último recital de Verhoeven?

Hace ya 12 años que se estrenó en las grandes salas de cine la última película manufacturada por el holandés Paul Verhoeven en tierras estadounidenses. Hablamos de ‘El hombre sin sombra’ (2000), una interesante película cimentada en torno a unos colosales efectos especiales, una historia extrañamente adictiva y un reparto de alto nivel, destacando en él gente como Kevin Bacon, Elisabeth Sue o Josh Brolin. 

La película tiene tres grandes partes, claramente diferenciadas. Una, la primera, se encarga de introducirnos en la novedosa investigación científica. Entretiene más que otra cosa. Luego, Paul Verhoeven entra en su terreno favorito, el del morbo y el erotismo, del cual ya había dado pinceladas desde el primer minuto. ¿Qué hacer siendo un tipo invisible? ¿Ser el agente de la ley más infiltrado de la historia? ¿Facilitar la labor a Julian Assange colándote en las reuniones de la Casa Blanca? ¿Hacer de Robin Hood robando a los ricos para dárselo a los pobres? Por favor, menudeces. Lo mejor es aprovechar tus nuevas cualidades para hacer el golfo (o el sádico) por la ciudad. Sí, y Kevin Bacon lo disfruta. Está en su salsa. Para terminar, en el tercer bloque, la película entra en su resolución. Es la parte de mayor chabacanería y peor gestionada del film. Pretende camelarse al público con el factor “terror”, pero todo suena a rutinario, bobo y mediocre.

Irregular producto al que nadie podrá achacarle su poder de entretenimiento. A ratos, consigue mostrar el talento del mejor Verhoeven (lo cual no es poco), combinando la tensión sexual, en la que se mueve como pez en el agua, con el futurismo que tanto le gusta. Además, la película posee una factura técnica envidiable, destacando unos efectos especiales de altísimo nivel. En fin, injustamente denostada, puede que por su chirriante tramo final. Aconsejable.

7/10 

‘Pride and glory’. Miserias policiales.

El poso dejado por James Gray durante los últimos años en Hollywood se aprecia en cintas como ‘Pride and glory’. Ésta se parece, y mucho, a ‘We own the night’ (2007), estrenándose, además, con apenas un año de diferencia. Por el breve lapso de tiempo que separa a una y a otra, nadie puede hablar de mimetismo en tema y género. Pero, sin duda, Gray ha conseguido que sigan alimentando en USA un género tan carismático y enriquecedor como el gangsteril, en este caso salpimentado con el toque policial. Es decir, está creando escuela.

Joe Carnahan, el padre de ‘Narc’ (2002), coge las riendas de esta historia junto a Gavin O’Connor. Centran su atención en los corrompidos cimientos del grupo de narcóticos del cuerpo policial de Nueva York. Todo bajo el demoledor marco que ofrece un drama familiar como el aquí expuesto. Policías con distinto sentido de la ética. La corrupción frente al honor. Y una familia frente a la que responder. Lo dicho, me recuerda al mejor Gray.

Película elegante, con estilo. Su director, Gavin O’Connor, consigue crear una encomiable atmósfera, pulida a través de dilemas morales, sentimientos a flor de piel, dinero ensangrentado y cuestiones familiares. Todo ello consigue transmitir una autenticidad que termina por cautivar nuestra atención, dejándonos llevar por una intriga que pivota en torno a las tres grandes piezas del puzzle: Emmerich, Norton y Farrell. 

La dupla que ha parido esta cinta demuestra que sabe moverse en este género. Es una historia potente, por momentos brillante. Uno nota que se saben bien la melodía, aunque les falta cierta espontaneidad. Además de soltar automatismos debieron pensar el no incluir bufonadas de tercera división (sí, la escena del bar) que chirrían en demasía. Es por ello que esta cinta no alcanza la perfección. Aunque, con todo, nos deja un buen sabor de boca.

7.5/10

‘Layer cake’. Imitación de segunda.

Matthew Vaughn, un tipo que está haciendo una más que interesante carrera cinematográfica como director, debutaba tras las cámaras con esta cinta: ‘Layer cake’. Trataba así de evocar un tanto a las talentosas obras de Guy Ritchie, ‘Lock & Stock’ (1998) y ‘Snatch’ (2000). Desgraciadamente, el resultado final deja mucho que desear.

Mediocre. Así es como defino a esta película. Tiene un inicio cautivador, interesándote por ver qué sucederá con ese lacayo del crimen al que da vida el actual Bond, Daniel Craig (sí, la versión cinematográfica de Vladimir Putin). Sin embargo, poco a poco va esfumándose el poder de atracción. El narrador trata de mantener el pulso, pero el material que tiene entre manos es limitado.  La intriga no termina de convencer, y los quebraderos morales del protagonista (¿los hay?) no levantan ningún tipo de empatía con el espectador. No me parece ni transgresora ni chispeante ni original. Más bien, aburrida.

Vaughn se inicia en la dirección con un producto que no pasará a la historia del cine. Una película que nada dice, pues está altamente desaprovechada. En fin, una imitación de segundo nivel de las cintas mentadas en el primer párrafo. Del montón.

6/10 

‘Cop land’. Fango policial.

Nos cuentan en el prólogo de la película que un grupo de policías logró crear su propia ciudad en las afueras de New York, lejos de la hiperactividad de la gran orbe, viviendo el gran sueño americano de un modo plácido y sereno. También dicen que Freddy Heflin, un héroe local que rescató a una joven de una muerte segura, nunca pudo ser policía a causa de una sordera propiciada por tan noble acto, por lo que cumplía el perfil idóneo para ser el sheriff de Cop Land.

Un accidente, un doble homicidio involuntario será la mecha que encienda la historia de este buen policíaco. James Mangold consigue crear una atmósfera creíble, cautivadora. La intriga es notable, inmiscuyéndose en las lagunas del sistema, repleta ésta de agentes policiales corruptos cuyas manos están manchadas de sangre. El cuerpo de asuntos internos, junto al carismático sheriff local, serán los artífices de arreglar el honor mancillado, de luchar por el respeto a la ley. 

La historia tiene sus límites, aunque explota sus virtudes. No es una obra maestra, pero sí tiene destellos de grandeza. James Mangold ya daba indicios aquí de ser un cineasta seguro, de calidad (exceptuemos ‘Noche y día’), sabiéndole sacar todo el jugo posible a un reparto de auténtico escándalo: Robert De Niro, Sylvester Stallone, Michael Rapaport, Harvey Keitel, Ray Liotta, Peter Berg, Robert Patrick o Noah Emmerich. En fin, notable película.

7.5/10

‘The jacket’. Gato por liebre.

Es difícil que con ‘The jacket’, así de primeras, no caigas en las redes de la curiosidad. Por eso le das al play. Un reparto conocido (Adrien Brody, Keira Knightley, Kris Kristofferson, Jennifer Jason Leigh) también ayuda en tal cometido. Además, la intachable factura técnica, unida a la oportuna atmósfera creada por Massy Tadjedin a través de su historia, terminan por ser un escaparate de lujo. 

Sin embargo, el poder de atracción inicial que tiene la película poco tarda en esfumarse. Imagino que habrá que darle un par de visionados para captar en toda su “profundidad” las claves de la chaqueta. Sí, ya. Detrás de los misterios y entresijos propuestos durante su narración sólo encontramos sirope y caramelo a mansalva.

Ramplona intriga futurista. Gustará a los devotos del género, y a alguna inocente alma que ande con las defensas bajas el día de ver esta obra. Sin duda, hace bueno el dicho que rezaba aquello de “dar gato por liebre”. 

5/10

‘Rocky’. La inolvidable historia del “Potro italiano”.

En 1976 se daba a conocer Sylvester Stallone gracias a ‘Rocky’, película que, atención, conseguía vencer dos de los más reputados Oscar al alzarse con las estatuillas a la mejor película y al mejor director. Tildada por muchos como una cinta más de acción y combates, lo cierto es que a este sentido y enternecedor drama no se le ha hecho la justicia que merecía, pues pocos son los que se han atrevido a meterla en la lista dorada de las obras maestras.

Rocky Balboa es el auténtico protagonista de esta historia. Un boxeador de treinta años de edad que se deja los huesos y la salud en sucios cuadriláteros a cambio de cuarenta míseros dólares. Nadie confió en él, nunca. Es por eso que el “Potro italiano”, como se le conoce en el mundo de la boxa, está en el crepúsculo de su carrera, terminando sin pena ni gloria. Mientras, el Potro se gana la vida como buenamente puede, es decir cobrando deudas pendientes para el “Ganso”, el matón local. Sus horas libres las aprovecha tratando de cortejar a Adrian, la hermana de su mejor amigo, Paulie. Hombre de pocas palabras, y de pocas luces, Rocky se pasea por su barrio tratando de conseguir una vida mejor para él y para quiénes le rodean.

Lejos de la periferia, de los bajos fondos de la ciudad de Philadelphia, hábitat natural de Rocky Balboa, se encuentra Apollo Creed, actual y glamouroso campeón del mundo de los pesos pesados. En las cercanías de la reválida del título, su contrincante se cae del cartel por lesión. ¿Qué hacer? ¿Cómo subsanar tal contratiempo? Démosle una oportunidad, pensó Apollo, a cualquier chico de la ciudad. Será un buen espectáculo.

Película arraigada en un americanismo profundo, desprendiendo ese espíritu liberal asociado a la tierra de las oportunidades. La historia se recrea así en el sueño, en la ilusión, en la gran oportunidad que parece tenernos reservada el sistema a todos y cada uno de nosotros. A unos (cada vez son los más), lastimosamente, jamás les llega. Otros la ven pasar delante de sí y no caen en la cuenta. Y, por último, están quiénes como Rocky se entregan a ella con esfuerzo, trabajo, constancia y devoción. 

En fin, yo sí me atrevo, sin tapujo alguno, a etiquetar a ‘Rocky’ como una auténtica obra maestra. Conmovedora historia que explota el carisma de su personaje principal. De las miserias y penurias a la gloria y el disfrute. De la derrota sempiterna a la satisfacción del trabajo bien hecho.  Todo acompañado por el mítico ritmo marcado por Bill Conti, el buen pulso de Avildsen para las escenas de combate (tan sólo hay dos) y el estimable trabajo de fotografía de James Crabe. Un lujo. 

9.5/10

‘Dark shadows’. Divertida comedia vampírica.

En el año 1966 se estrenaba en televisión ‘Dark shadows’, bajo la atenta mirada de su creador, Dan Curtis. Bien, pues casi cincuenta años después el friki de Tim Burton, rodeándose de amigos y familiares (Depp y Bonham Carter son dos clásicos, pero también la Pfeiffer), estrenaba su propia revisión del “clásico”, en lo que viene a ser, más o menos, su quinto remake consecutivo (junto con Charlie, Sweeney Todd, Alicia y Frankenweenie).

Visualmente perfecta, el cine de Burton sigue teniendo ese poder de fascinación especial para nuestros ojos. La factura técnica es de diez. Además, el reparto habla por sí solo: Johnny Depp, Michelle Pfeiffer, Helena Bonham Carter, Christopher Lee y Jackie Earle Haley, entre los consolidados. Sin olvidar caras menos conocidas como las de Eva Green, Bella Heathcote y Chloë Grace Moretz. Un lujo. A todo esto, ¿y la historia? Sin grandes pretensiones, esta comedia queda agitada por el terror y lo fantástico, permitiéndose un toque romántico y adornándose entre vampiros, brujas y  mujeres lobo. Supone, también, un recorrido muy particular, entre la nostalgia y la parodia, por la década de los setenta, al ritmo marcado por un repertorio musical muy atinado.

En fin, obra menor (aunque recomendable) en la filmografía de Tim Burton. El cineasta parece darse un capricho homenajeando, creo yo, a una serie que debió gustarle durante su excéntrica infancia. Película ligera, estrambótica, graciosa y fresca. Se ve con gusto.

7/10

‘The machinist’. Densa trampa.

La película se me torna excesivamente densa. Uno ve a la legua que algo falla en la narrativa de Brad Anderson. La paranoica existencia de Trevor Reznik, cargada de angustia y asfixia cotidiana, queda evidenciada en un rostro y un cuerpo que no soportan más las penurias del insomnio. Sin embargo, el punto hiriente, de escalofrío, no termina de llegarme. Todo se vuelve previsible en esta historia. El final, continente del leitmotiv del film, termina por levantar de nuevo el interés del espectador, pero ya es demasiado tarde.

Brad Anderson y Scott Kosar juegan con nosotros. Prometen un thriller psicológico que termina por esfumarse, convirtiéndose a la postre en un “dramón” de sobremesa. El primero es previsible, denso y grisáceo, mientras que el segundo aún estando conseguido, llega a destiempo y de modo inoportuno. ¿Lo mejor? La terrible veracidad que consigue transmitir en su interpretación Christian Bale. Él es quien permite que esto no se derrumbe totalmente.

En fin, las altas expectativas con las que acogía a ‘The machinist’ no se han visto satisfechas. Lo achaco, primero, a un guión farsante y, luego, a una narrativa a la que le falta pulso (imagínense esto en manos de Shyamalan o Nolan). En cualquier caso, lo dicho, sólo por Bale ya merece la pena darle al play.

6.5/10