‘Alice doesn’t live here anymore’. Grandiosa.

¿Dónde está el sueño americano en la América profunda? ¿Y su parte del pastel? Alice no veía el momento de encontrase con él. No lo vio en toda su vida. Ni cuando soñaba con ser una gran cantante en la cálida Monterrey. Sueño frustrado. Ni cuando se casó con su marido y quedó subordinada a él en la árida Socorro. Tampoco cuando quedo viuda y tuvo que subastar la casa para poner rumbo a ningún lugar con su hijo. No lo encontró tampoco mientras le bajaba la bragueta a Harvey Keitel en cualquier descampado de Phoenix. Ni en ese ruinoso motel en el que su hijo pasaba interminables horas en soledad suplicándole a su madre una vida mejor. En Tucson la vida tampoco le regaló nada. Bueno, quizás algo sí con el cowboy de Kris Kristofferson y un empleo como camarera. Una segunda oportunidad dirían algunos. Puede que ahí estuviera su parte del pastel. O puede que sólo fuera algo pasajero, una ilusión que se esfumaría con el tiempo (póster de Kennedy decorando la casa de Kristofferson, mal indicativo… me suena a sueño perdido). Un tumbo más en su salteada vida. Pobre Alice.

7.5/10

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