Qué decir sobre… «Sen to Chihiro no kamikakushi» (2001)

chihiro

Dirección: Hayao Miyazaki 
Guion: Hayao Miyazaki 
Fotografía: Atsushi Okui 
Música: Joe Hisaishi 
Montaje: Takeshi Seyama 
Dirección artística: Yôji Takeshige 
Premios: Oscar 2002 (Película de animación), Berlín 2002 (Oso de Oro) 

El viaje de Chihiro tiene el privilegio de ser la película más reconocida a nivel internacional del célebre Hayao Miyazaki. No es cualquier cosa, por tanto, ser el film bandera de un cineasta que no solo representa todo un fenómeno de masas en su país, sino que muchos de los relatos que están detrás de su estudio, Ghibli, están considerados como obras claves en la historia del cine japonés. Este artista natural de Tokio es uno de las grandes activos de su país y, de hecho, si uno analiza su aportación al mundo de la animación, pronto descubrirá la capital influencia que ha ejercido sobre este género.

El universo de Hayao Miyazaki ha escrito en primera persona parte de la historia del cine. En este sentido, Spirited away forma parte de todo ello. A pesar de no estar considerada por la crítica como la mejor película de este cineasta, lo cierto es que esta cinta ha contribuido a su manera a engrandecer, como hemos dicho, el alcance del cine japonés a nivel mundial. Esta película además de conseguir el Oso de Oro en el Festival de Berlín, cosechó la estatuilla a la mejor película de animación, entrando así en el selecto club de historias japonesas que han alcanzado el privilegio de obtener un Oscar: Rashômon (Kurosawa, 1950), Jigokumon (Kinugasa, 1953), Samurai (Inagaki, 1954) y Okuribito (Takita, 2008).

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Qué decir sobre este relato. La verdad, es una película preciosa. Todo se centra en la figura de una niña, Chihiro. Viaja en coche, en compañía de sus padres, molesta por la mudanza a una nueva ciudad. De pronto, hacen un alto en el camino. Deciden pasear y adentrarse en un viejo parque abandonado que los transportará a otra realidad. Se abre así este fabuloso viaje, cargado de ensoñación y magia. Es la magia de lo enternecedor, la magia de los benevolentes valores que representa nuestra joven protagonista. De este modo, la eterna lucha entre la bondadosa naturaleza y la codicia destructora de los humanos, tema clave en el cine de Miyazaki, no acapara el tema central del film. Más bien hablamos aquí del espectáculo de lo cotidiano: una mudanza, un paseo con tus padres, una comida en el parque. Pequeñas cosas, momentos efímeros que sirven para esbozar un hermoso paisaje.   

Las imágenes se asemejan al verso. El punto poético que alcanza la espera de la niña en una estación de tren rodeada de agua es asombroso. Tanto como la melancólica escena del vagón en la que Chihiro aparece acompañada de un “sin rostro”. O igual que su benevolente y cálida relación con Haku. La música de Joe Hisaishi añade otra gota más de lirismo a una narración llena de fantasía y encanto. En fin, una película maravillosa. 

Votación | 4/5    

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