‘Man of steel’. Decepcionante.

El_hombre_de_acero-919390391-largeUn blockbuster innecesario. No aporta nada nuevo al género, lo que supone una verdadera decepción. Sí, porque cuando uno va al cine y ve un reparto de tanto caché, a David S. Goyer en el guión, a Christopher Nolan detrás de la historia, a Zack Snyder en la dirección o a Hans Zimmer en la composición musical, espera mucho más de lo que en realidad le van a ofrecer.

El prólogo es notable, cierto. Toda la controversia que envuelve a Krypton está muy bien elaborada. Es un inicio prometedor. Tampoco está mal la andadura inicial de Clark Kent por el planeta Tierra, salteando el montaje sus vivencias entre la niñez y la edad adulta. Le falla a este Superman, sin embargo, la segunda mitad del metraje, entregada ésta en su totalidad al lucimiento de los efectos técnicos, dejando así un vacío en su narración derivado de la desproporcionada entrega de choques, violencia y combates. Por no hablar de Henry Cavill, un actor, al menos aquí, de rostro inexpresivo. 

Lo dicho, no alcanza el nivel de películas como el Batman de Christopher Nolan o la saga de los X-Men, los dos referentes personales dentro del género. Tiene, eso sí, un pequeño tesoro oculto: Kevin Costner, de largo lo mejor del film. Pero bien, preparen las palomitas. 

6/10  

‘Dawn of the dead’. Snyder debutó en el mundo de los zombies.

Si te levantas un buen día soleado en tu residencial barrio dentro de tu placentera vida, no esperas, ni mucho menos, que una niña con la boca ensangrentada le descuaje el cuello a tu novio. Tampoco tener que salir pitando con tu coche mientras el vecindario entero arde en llamas mientras la afable ciudadanía zombie codicia con hacerse con un pedacito de tu carne.

Esto es el inicio de ‘Amanecer de los muertos’, un digno remake de la célebre obra, portadora del mísmo título, realizada en 1978 por el gran George A. Romero. Las andanzas de esos supervivientes recluidos en el centro comercial nos propician un entretenimiento cargado no sólo de un baño de sangre y mordiscos a tutiplén, sino también de un guión con algún guiño cómico en medio de esa convivencia forzada entre el variopinto grupo de humanos, así como de la tensión y la asfixia propia de quién está encerrado sin pocas opciones de sobrevivir.

Todo ello le sirve a Zack Snyder para foguearse en su frenético, intenso y peculiar estilo narrativo, con gran clase para retratar la acción, en esta su primera cinta. Dentro del género, cargado de basura, hay que reconocer que le ha salido un producto interesante. Entretiene.

‘Watchmen’. Sabor agridulce.

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Llegaba a los Lys dispuesto a ver una película que se anunciaba a bombo y platillo. Se decía que podía ser la mejor película del año y demás tópicos del marketing. No la esperaba con expectación, al contrario que muchos otros, quizás porque nunca había oído hablar de ella antes. ‘Watchmen’ era una historia de superhéroes totalmente desconocida para mí. La vi sin ningún tipo de prejuicio, pues no había leído el cómic y ni siquiera sabía muy a fondo de que iba el film en cuestión.

La historia comienza con unos superhéroes venidos a menos. La sociedad los dejó de lado. Ocupan una posición marginal en ella. Atrás quedan los tiempos en los que El Comediante, Dr Manhattan, Espectro de Seda, Búho Nocturno, Rorschach, Ozymandias y otros tantos, velaban por la seguridad en las calles de la gran ciudad. Los tiempos de gloria pasaron. Eso lo sabe muy bien El Comediante. Mientras observa la TV sentado en el sofá de su casa, alguien irrumpe en ella. Ha venido por él. El asesinato se sabe desde un inicio, sin embargo, la batalla se hace eterna, la escena de acción se recrea. Finalmente, El Comediante acaba aplastado en el asfalto de Nueva York. Han matado a uno de ellos. Comienza ‘Watchmen’.

Supongo que para los devotos del cómic, Watchmen ha supuesto un verdadero milagro, un alivio, un regalo caído del cielo. Se la tachaba de inadaptable. Sin embargo, Zack Snyder la ha sabido adaptar a la perfección. El problema está, para los que como yo, no habíamos leído la obra escrita. Quizás esa obsesión por respetar el material del 87, ha hecho alejarse a Snyder del camino de las buenas películas para adentrarse en el de las fieles adaptaciones.

Por ello, no me adentré totalmente en la película. Pese a que la historia cautiva y engancha, no acaba de rematar. Los flashbacks de los diversos protagonistas hacen que la película vaya dando tumbos, que dé la sensación de que no avanza. No se sabe si estamos ante una intriga en la que hay que averiguar quién está detrás de los asesinatos a los enmascarados. O si la historia se centrará más en el conflicto nuclear entre la URSS-USA y el papel de los superhéroes en él. O si simplemente seguirá dando tumbos narrando los diversos flashbacks de los personajes. 

No me llega la historia de amor entre Búho Nocturno y Espectro de Seda. La amargura de El Comediante no me sabe tan amarga. Los dilemas del Dr Manhattan me dejan a medias. Las aspiraciones faraónicas de Ozymandias te hacen reflexionar, pero tampoco calan muy hondo. Sólo me creo a Rorschach. Ese sanguinario al que la vida le ha dado muchos palos. Un hombre castigado, engendrado desde el desprecio, el mismo desprecio que él siente por el resto del mundo. Un alma en pena que deberá tratar de averiguar el misterio de quién está detrás de los asesinatos. Cuando él entra en acción, la película gana en ritmo.

Éstos héroes de a pie, no son más que un reflejo de nuestra sociedad. Entiendo la película como una reflexión acerca de nuestra propia existencia. Entiendo al Comediante o Rorschach como los representantes de esa parte de la sociedad castigada, vulnerable, cansada. Entiendo a Búho Nocturno y a Espectro de Seda como los más similares a nosotros, de hecho, son los que más se mueven como personas “normales”. Y entiendo al Dr Manhattan y Ozymandias en su papel de figurantes del poder oscuro. Esos que juegan a ser dioses. Esos que creen tener el poder de jugar con el resto del mundo. Representados desde el mundo de la empresa o la ciencia, no son más que seres (o superhéroes) detestables que se creen en el credo establecido por ellos mismos de la superioridad.

Sin embargo, es una reflexión que se queda en medio de la nada. No perdura. La única que me llega, como ya he dicho antes, es la de Rorschach. Es lo mejor de la película.

Finalmente, como pequeños detalles a resaltar, las escenas de acción, en su mayoría, me han parecido demasiado “impuestas” y excesivamente largas. Uno, que no ha leído el cómic, no sabe si los superhéroes tienen superpoderes (las hostias y patadas que dan así lo dan a entender) o no. Por otro lado, también he de decir que la estética visual simplemente es impresionante. La película está muy trabajada y conseguida, se nota que ha sido hecha con minuciosidad. Mención aparte también para la BSO, con canciones como la que inicia el film ‘The Times They Are A-Changin‘ de Bob Dylan o ‘The Sound of Silence‘ de Simon & Garfunkel y el ‘Hallelujah‘ de Leonard Cohen representan muy bien con sus letras la ambientación del film a los temas desarrollados en él.

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