‘Edward scissorhands’. Cuento de amor.

edward_scissorhands_ver3“A veces aún bailo bajo la nieve”. 

Esta es, con diferencia, la mejor película de Tim Burton. Estrenada en 1990, con ‘Eduardo manostijeras’ se abría una década de magnífico cine en la que la misma ejercía como una de las cintas más emblemáticas de la época. Un derroche de estilo, creatividad y fantasía. 

La existencia de un vecindario cualquiera de los Estados Unidos, retratado éste con una sutil ironía por parte de Caroline Thompson, quedará salpicada por el universo fantástico, benevolente y singular que representa Edward, un chico solitario al que su creador dotó de corazón y sentimientos, pero al que nunca pudo completar, portando tijeras en lugar de manos, condenándolo así a la marginación eterna. ¿Cómo encajará Edward en extraño lugar?

Un cuento de amor con un punto triste, melancólico. Es una historia muy bonita de contar, narrada a las mil maravillas e interpretada fabulosamente por la pareja protagonista, Johnny Depp y Winona Ryder. Una obra maestra repleta de fantasía, emoción y nostalgia. 

9.5/10

‘Beetlejuice’. Un clásico.

Bitelchus-121077102-largeAquí descansan los cimientos del mejor Tim Burton. Esto es ‘Beetlejuice’, su carta de presentación frente al gran público. Cierto es que ya había trabajado con anterioridad en proyectos menores, pero fue a raíz del año 1988, fecha de estreno de esta mítica cinta, cuando el estrambótico cineasta californiano iniciaba una imparable y talentosa filmografía para deleite de muchos aficionados a su cine.

La particular estética con la que envolver a todo ese universo fantástico que rodea a la encantada casa de Alec Baldwin y Geena Davis es uno de los mayores legados de esta película. Burton, y toda la factura técnica que siempre le acompaña, se luce en este aspecto. Pero cuidado, no pierdan atención a la gamberra comedia que representa el sensacional Michael Keaton y, por supuesto, al secreto mejor guardado de esta cinta: la pálida Winona Ryder ejerciendo de chica incomprendida, freak y solitaria. 

Una historia divertida. Los fantasmas de siempre y la típica casa encantada se entremezclan de un modo tan original que la narración termina por ser muy amena, quedando adornado todo ello por la desbocada indumentaria burtoniana. Un clásico.

7.5/10 

‘Alien resurrection’. Indigna.

En 1997, alguien tuvo la brillante idea de que aún era posible explotar la fórmula mágica del Alien, ésa que ya parecía cerrada, cinco años antes, con la obra de Fincher. En fin, lo de “la pela es la pela” se impuso, y decidieron, a qué mala hora, hacer el encargo a un brillante cineasta, Jean-Pierre Jeunet, quién todavía debe estar preguntándose el porqué de aceptar esta manufactura.

La cosa no está mal resuelta del todo, es cierto. El hándicap principal de esta impostada resurrección no es otro que la salida de tono, la falta de sintonía con sus tres hermanas. Es decir, como cinta entretenida, ‘Alien resurrection’ cumple. Nos brinda, además, una magnífica escena de acción acuática (de largo, lo mejor del film). Sin embargo, el afrancesamiento alienígena se nos atraganta, básicamente porque lo presenciado no era lo que uno esperaba.

En fin, el ingenio visual de Jeunet, más próximo que nadie al canon tenebrista fijado por Scott, no sirve para nada en esta ocasión. La caricatura dada a los míticos personajes del 79, creados por Dan O’Bannon y Ronald Shusett, es absolutamente desmedida e innecesaria. De tan deformada (con mutación alienígena de Ripley, incluida), acaba evocando la risa y el jolgorio, más que el terror y la inquietud. Patraña futurista, soez y casposa, que supone un indigno final a una saga con estrella.

5.5/10 

‘Black swan’. Entre el bien y el mal.

El cisne blanco, inocente y hermoso. A la medida de Nina, un monstruo de la perfección, con una vida dependiente del ballet, minuciosa y calculada. Títere de su madre, a quién rinde plena sumisión, fiel a sus directivas, entregando su vida por ella. El cisne negro, en cambio, es carnal y lujurioso, obsceno y pecador. No conoce de límites, es libertino y sexual. Está en las antípodas para Nina, casi imposible de alcanzar, a pesar de las instrucciones tentadoras de ese diablo llamado Thomas Leroy.

Será Lily, su principal competencia para el papel, la que haga mover la historia, volcándonos en esa enferma lucha moral entre el bien y el mal. Entre la sumisión y el desenfreno. Entre la alcoba vacía y el sexo lésbico. Entre la inocencia y los pensamientos impuros. Entre la perfección y lo terrenal.

Darren Aronofsky vuelve a sumergirse en la debilidad humana, como ya hiciera en ‘Requiem for a dream’ (2000) o ‘The wrestler’ (2008), para brindarnos una hermosa historia que gira en torno a una inocente alma encerrada en una vida que no es la suya, esperando a su príncipe azul, en busca de libertad, sin saber que pronto caerá sobre ella el engaño del lujurioso cisne negro, alcanzando con el fin de su existir la propia libertad que tanto anhelaba. Gran interpretación de Natalie Portman, poética historia, excelente fotografía e inolvidable escena la del cisne negro.