‘Old school’. Gamberra y eterna juventud.

Mitch trabaja como abogado de una importante firma. Felizmente casado, asume con gusto los avatares propios de la clase media estadounidense. Buen trabajo, casita en barrio residencial y una suficiencia económica que le permite darse un capricho de tanto en tanto. Todo, todo se le viene abajo cuando descubre a su mujer, tremenda aparición de Juliette Lewis, en una faceta del todo inesperada. 

La regresión propuesta por Todd Phillips, desde la estabilidad treintañera a la efervescencia colegial,  es un canto a la eterna juventud, entendida ésta como sinónimo de fiesta desenfrenada, gamberrismo variado, espíritu incívico y libertinaje sexual. Un cocktail ya conocido y saboreado, servido a través de tres personajes carismáticos y dispares entre sí como son aquellos a los que dan vida Luke Wilson, como eterno romántico, Vince Vaughn, en funciones de instigador maléfico, y Will Ferrel, simplemente Frank “El Tanque”.

‘Old school’ no cogerá por sorpresa a nadie. Sucesora en tiempo y forma de ‘Road trip’, sirve para abrir el camino a la franquicia ‘The hangover’. Un trámite necesario que a más de uno gustará, consolidando la firma y estilo de uno de los cineastas más en forma del panorama actual.

7/10   

‘Four christmases’. El lobby católico en Hollywood les desea una feliz navidad.

Seth Gordon se nos ponía navideño con ‘Four christmases’, una divertida cinta que focalizaba sus miras en una pareja de tortolitos: Reese Witherspoon y Vince Vaughn.

A los dos les sonreía la vida, esto es,  tenían un buen trabajo, un buen apartamento, un buen coche… y hasta unas buenas vacaciones navideñas en las Islas Fidji! Pero, ¿saben qué no tienen? Familia, un hogar cálido. Todo cambiará, sin embargo, cuando una espesa niebla les impida coger el vuelo que pondría sus traseros en las aguas cristalinas y turquesas del Pacífico. Es hora de pasar la nochebuena con la familia, digo con las cuatro familias (vienen de padres divorciados).

Es el momento de las anécdotas, los álbumes de fotos desmitificadoras y las pullas fraternales. Un recorrido ameno, divertido y gamberro por los hogares familiares de nuestros protagonistas será el medio ideal para entreternos la velada. ¿El fin de todo ello? Clavarnos, valiéndose de la calidez navideña, una acertada, enternecedora y reconfortante apología de la familia. Típica.

6/10