Qué decir sobre… «Gomorra» (2008)

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Dirección: Matteo Garrone

Guion: Matteo Garrone, Roberto Saviano, Maurizio Braucci, Ugo Chiti, Gianni Di Gregorio, Massimo Gaudioso (Roberto Saviano)

Fotografía: Marco Onorato 

Música: Varios

Montaje: Marco Spoletini

Dirección artística: Paolo Bonfini

Reparto: Toni Servillo, Salvatore Cantalupo, Gianfelice Imparato, Maria Nazionale, Gigio Morra

El azufre que contenía la obra escrita de Roberto Saviano salta a la gran pantalla. Lo hace de la mano de Matteo Garrone, director valiente que encara el reto de atrapar al espectador en este infierno terrenal que se nos plantea. En el fondo, es eso: un infierno. El escritor napolitano, Saviano, se jugó literalmente la vida para desenmascarar todos los atropellos cometidos por la Camorra, organización asentada en la Campania y cuyas ramificaciones tienen un fuerte impacto no solo en el resto de Italia, sino también en Europa y buena parte de la geografía mundial.

Todo ello deriva en un problemón al que no es fácil meterle mano. Aquí, al menos, se contribuye a ello. Empapado por un espíritu crítico loable, Garrone se adentra en las tinieblas y con su cámara narra las mil miserias que acompañan a esta (rentable) organización criminal. En una de esas, por ejemplo, aparece Scarlett Johansson, muy mona ella, ataviada con un vestido cuyo diseño recibe toda una serie de alabanzas en los círculos cocainómanos y faranduleros que envuelven a la moda. Nadie se pregunta, sin embargo, la historia que existe detrás de ese vestido. 

Las guerras fraticidas entre criminales; el miedo a vivir entre fuego cruzado; el negocio de los residuos tóxicos; la baja esperanza de vida en un mugriento bloque de viviendas; el desolador futuro para niños y jóvenes. Podría decirse que estamos ante un buen trabajo de campo. Un trabajo por el que Roberto Saviano probablemente tenga que vivir el resto de sus días bajo protección policial. Una película, en resumen, que destripa la infame y asquerosa realidad que acompaña a muchas personas en su día a día, no muy lejos de aquí, en Italia.

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Votación | 3/5                  

Qué decir sobre… «Il divo» (2008)

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Dirección: Paolo Sorrentino

Guion: Paolo Sorrentino

Fotografía: Luca Bigazzi

Música: Teho Teardo

Montaje: Cristiano Travaglioli

Dirección artística: Lino Fiorito

Reparto: Toni Servillo, Anna Bonaiuto, Flavio Bucci, Carlo Buccirosso

Abrasiva, así resulta Il divo. El cineasta, Paolo Sorrentino, alterna con gracia la estridencia y la osadía para tejer un relato en el que pone los puntos sobre las íes en torno a los avatares que acompañaron a uno de los estadistas más controvertidos del siglo XX italiano: Giulio Andreotti, sempiterno en los pasillos políticos de Roma.

No era fácil narrar todos los acontecimientos -y todas las casualidades- que acompañaron a dicho político. No obstante, el director torna la complejidad en poderío. Detallista y acaparador, el relato gotea ácido al por mayor, sustentándose, cierto es, en el inmenso trabajo de Toni Servillo, quien se vacía a la hora de interiorizar la idiosincrasia y gestualidad que acompaña a este fantoche de “divo”. La política italiana roza lo circense… y lo criminal. La justicia, que no siempre es justa, habló. Como también habla, a su manera, esta película. Una película que deja un punto de maldad, de mala sangre. Meritoria, pues, en este sentido.

Il divo tiene mucho de sugestión, pero opino que hay que aplaudir la valentía de autores como Sorrentino. Este es un estilista, y lo demuestra una vez más con esta cuidada y preciosista película en la que destripa sin piedad alguna los laberintos de la política italiana. Los diálogos y reflexiones quedan adornados por una mordacidad muy agradecida a la hora de ser escuchada. En síntesis, el cineasta navega por las turbias aguas de la indecencia, pero lo hace con suma veneración y respeto. A uno no le queda más que aplaudir el formidable retrato aquí realizado. 

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Votación | 3/5   

Qué decir sobre… «La grande bellezza» (2013)

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Dirección: Paolo Sorrentino

Guión: Paolo Sorrentino, Umberto Contarello

Fotografía: Luca Bigazzi

Música: Lele Marchitelli

Reparto: Toni Servillo, Carlo Verdone, Sabrina Ferilli, Serena Grandi

Quando, da giovane, mi chiedevano: cosa c’è di più bello nella vita? E tutti rispondevano: “la fessa!”, io solo rispondevo: “l’odore delle case dei vecchi”. Ero condannato alla sensibilità!“.

Me ha sorprendido para bien, he de reconocerlo, la película que aquí nos ocupa. No conocía al cineasta en cuestión; una institución, por cierto, en Italia. Nunca había visto ninguna de sus películas. Pero aquí está el último trabajo de Paolo Sorrentino, La grande belleza, un fresco pincelado con ironía, esbozando un paisaje, a mi entender, desolador sobre los excesos de la clase pudiente italiana. 

Todo gira en torno a Jep Gambardella, hombre adinerado. Un burgués afincado desde los 26 años en Roma, una ciudad a la que, sin duda, ama. En su juventud destacó por una espectacular obra literaria que lo aupó al estrellato y a la fama. Luego, vino el fasto, el acomodamiento y la búsqueda de esa gran belleza que le brindara inspiración para volver a escribir. Jamás volvió a arrugar un papel, tampoco se manchó de tinta. Logró, sin embargo, como se había propuesto desde bien joven, salir de la mediocridad. Era un tipo mundano, sí. Pero no sería simplemente un mundano más, sino que se convertiría en el “Rey de los mundanos”, propósito existencial a aplaudir.

Da cierto pavor, incluso grima -diría yo-, presenciar la galería de personajes propuesta por Paolo Sorrentino en esta magna película. La fauna, como nos cuentan, es rica y variada en matices. De todo hay. Suficiente material para diseccionar con fino pulso las desventuras que acompañan a la clase alta de la ciudad de Roma. Esta ciudad, tan elegante y sutil, brinda un marco idóneo para encajar un relato brillante, inteligente y preciso con el que, además de rendir un precioso homenaje a la Ciudad Eterna, atestiguar, cual capítulo de un manual de historia, la cotidianidad de los infelices y desgraciados que allí habitan.

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Los diálogos son fabulosos, lo mejor del film para mi gusto. El trabajo de fotografía de Luca Bigazzi no requiere de presentación. Además, Toni Servillo, actor protagonista, despierta nuestra empatía desde la primera escena en la que está presente. Y, fundamental, el hermoso poderío narrativo del cineasta nos sumerge, apoyado en la espléndida partitura de Lele Marchitelli, en los entresijos de la vida que nos muestra, generalmente en tono amargo, este mordaz y cínico relato con el que nos ha cautivado Paolo Sorrentino. 

Una obra, en resumen, elaborada en base a un preciosismo difícil de encontrar hoy en día y que termina por germinar en una historia tan abrumadora como preciosa.  

8.5/10 

‘La ragazza del lago’. Buena intriga italiana.

En un pequeño pueblo de la zona del Friuli, cercano a Udine, donde la vida es apacible como en pocos lados, una joven ha sido hallada muerta cerca del lago. Pronto, el caso será encomendado al Comisario Sanzio, uno de los más avispados inspectores de ciudad.

Con parsimonia, mucha parsimonia, Andrea Molaioli nos irá narrando el devenir de los acontecimientos. ¿Qué sucedió? ¿Cómo acabó la vida de una joven guapa, sana y fuerte, de un modo tan brusco y cruel? Todo desprende aroma a intriga pura. No vende humo, ni es barata. Su historia no deja cabos sueltos, sin engañar al espectador como, en muchas ocasiones, se hace de manera ramplona. Tras el asesinato, se busca al asesino. Distintas alternativas, pocas coartadas y muchas motivaciones para el mismo. ¿Quién será? Aquí, eso es lo de más. Aunque el camino a ello es el verdadero disfrute para el espectador. Una intriga bien pulida y compacta. Tan concisa como sencilla, tan inteligente como aprehensiva.

7/10

Spoiler

La muchacha aparece muerta, desnuda, pero sin marcas violentas. Es decir, se dejó ahogar. ¿Cómo y por qué lo haría?

Alternativas: padre (por su fijación), novio (muchas pruebas inculpatorias), hermana (celos), amante (misterio del hijo), entrenador (enfermo sexual).

Ella, en su ruta hacia el colegio, siempre pasaba por casa del chiquillo al que cuidaba. Allí, una mañana, presencia como unos padres atormentados por la actitud de su hijo, dejan morir a éste de modo voluntario. La chica se desespera, pues era su “ángel”, al que ella atendía y quería. Le entra el pánico y guarda silencio, pero tras detectarle un tumor mortal e informarle de que le queda un año de vida, acelerará y se pondrá agresiva con el padre, con llamadas casi diarias. Aquél, ante la amenaza de ser delatado, la asesinará. Ella no pondrá resistencia, pues sabía que debía morir de todos modos. Sanzio lo esclarecerá.