‘Beautiful girls’. Preciosa película.

“¿Sabes? Hay cuatro palabras que necesito antes de irme a dormir. Cuatro palabras: “Buenas noches, mi niña”. Y eso es todo. Soy muy sencilla, lo sé. El chico que me dice esas palabras, me quedo con él”. (Personaje Andera. Uma Thurman).

Willie Conway está ante una difícil tesitura. Su novia Tracy, con la que lleva saliendo once meses, le ha pedido el matrimonio. A punto de entrar en la treintena, el trovador pianista decide escapar de los humeantes garitos neoyorquinos para volver al pueblo de su infancia, Knights Ridge, con tal de reflexionar sobre su futuro. Así comienza esta maravilla de película titulada ‘Beautiful girls’.

Enclavando su atención en los gélidos parajes que proporciona la vida en una pequeña comunidad, Ted Demme consigue hacernos ser partícipes de las mil y una interacciones existentes entre los habitantes de dicho lugar. Nos emocionamos con ellos, sufrimos y nos alegramos con sus vivencias, tan pronto uno ríe y canta en la barra de un bar como se desespera y entristece al volante de una camioneta. Salvando las distancias temporales (aquí están dejando la veintena para llegar a los treinta) y de espacio (esto no es Texas, sino algo parecido a Minnesota), he de decir que esta cinta me parece una versión en miniatura de la imperecedera ‘Friday night lights’ (2006), así que ya está hecha la recomendación paralela.

El fabuloso guionista Scott Rosenberg, uno de los padres de la también mítica ‘High fidelity’ (2000), consigue brindarnos toda una explosión de sentimientos y sensaciones en la que los personajes quedan perfectamente pulidos e interpretados. Prepárense, por tanto, para dar un paseo por el mundo del corazón. Un mundo repleto  de amistad infinita, romances hirientes, afectos inquebrantables, amores penitentes, temores insospechados, corazones malheridos, sueños frustrados y tantas sensaciones más que caben en los apenas cien minutos de duración de esta genial película.

En fin, una historia tan alegre como triste, tan sencilla como profunda, tan dulce como amarga, tan nostálgica como melancólica, tan bonita como pesarosa. Una historia, en definitiva, humana y llena de vida. Véanla, pues están ante una de las mejores películas de la década de los noventa. Gran reparto, mejor historia, sensacionales diálogos, buena fotografía y emotiva banda sonora. Mención especial para el personaje de Uma Thurman, simplemente brillante.

9/10 

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‘The General’s daughter’. Detective Travolta.

Una atractiva rubia aparece muerta en una base militar de Georgia, Estados Unidos. El marrón de la investigación le cae a Paul Brenner, un rudo militar al servicio del equipo de criminalistas del ejército, interpretado por Travolta, quién ejerce, pues, de rock&roll star, salvando la papeleta con creces.

La trama es adictiva, compacta y entretenida. ¿Qué más se le puede pedir a un producto así? Queda rezagada al arrancar, pero pronto te enganchas a élla. No tiene fisuras (al menos aparentes), lo cual ya es de agradecer en este tipo de cintas, al margen de lo plano o profundo que nos parezca su desarrollo. Y, por último, uno se divierte, mientras devora pipas, palomitas o similares, viendo el transcurrir de los acontecimientos y haciendo sus improvisadas quinielas de “malos”. En el debe de la cinta, no obstante, anotamos el flojo feeling existente entre la Stowe y John, un poquito soso.

Entretenido thriller comercial, de calidad. No es una obra maestra, y ni mucho menos lo pretende, pues le bastaba con cumplir en taquilla. En fin, la engulles sin problemas, y la digieres un poco más despacio de lo que tardas en olvidarla.

6/10

‘The dark half’. El extraño caso del escritor Beaumont y Mr. Stark.

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Un niño prodigio de la escritura vive obsesionado por sus cuentos. Unos cuentos que asombran a su madre, por su buen hacer. Sin embargo, algo perturba al niño desde su amor a la escritura. Los gorriones vuelan sobre su entorno, y las jaquecas le impiden vivir con normalidad.

Cuando decide pasar por quirófano, los médicos se encuentran con otra mitad de ser en el interior de su cabeza, un gemelo absorbido por él mismo. Los gorriones, conductores entre la vida y la muerte, aparecen sobre el hospital ocultando la luz del sol.

Con el transcurrir de los años, el joven prodigio se ha hecho un hombre, Beaumont. Un escritor de segunda fila con mujer e hijos, que logra vender bestsellers gracias a la publicación de novelas de terror protagonizadas por un psicópata, Alexis Machine. Estas novelas, son publicadas bajo un pseudónimo, George Stark. Sin embargo, un día sale a la luz el secreto, se descubre la verdadera identidad de Stark.

Se oficia un funeral ficticio, pero justo en este momento, el personaje de Stark cobrará realidad. Comenzarán los terribles asesinatos sobre aquellas personas que ayudaron a lapidarlo, aquellas personas cercanas al entorno de Beaumont. George Stark se convertirá en un sanguinario hecho realidad que buscará desesperadamente que su gemelo, Beaumont, vuelva a escribir esas novelas llenas de sangre, tripas y asesinatos que le conceden la vida.

‘La mitad oscura’ es un buena película de terror, como no cabía esperar menos de un dúo tan creativo y de calidad como el formado por Stephen King y George A. Romero. El terror de su trama no se centra tanto en saber quién es el asesino, pues la figura de George Stark, interpretada perfectamente por Timothy Hutton, no deja lugar a dudas, sino más bien hasta dónde llegará en su intento por recuperar la vida.

Una vida que dependerá de un pulso psíquico, entre el eterno perturbado, el principal sospechoso (Beaumont) y el sanguinarío y a la vez su hermano, Stark. Los gorriones volverán a volar, y al igual que condujeron a la vida años atrás a Stark, esta vez deberán portarlo hacia la muerte.